viernes 10  de  abril 2026
ELECCIONES

Perú busca un nuevo presidente

Fragmentación política, desconfianza ciudadana y múltiples candidaturas marcan unos comicios complejos, donde todo apunta a una segunda vuelta y a un Congreso clave para la gobernabilidad

POR: Milagros Campos/Latinoamérica21

Seguir la política peruana es un gran reto, no solo por el número de presidentes que han gobernado el Perú en los últimos diez años, sino por las continuas reformas políticas de una elección a otra. El domingo próximo se realizan las elecciones generales en un contexto que, parafraseando al cientista político Manuel Alcántara, podría describirse como una “democracia fatigada”. Desde 2012, el Barómetro de las Américas registra, de manera constante, menor satisfacción con el funcionamiento de la democracia. Desde 2016, los presidentes no han logrado concluir con su mandato de cinco años, registrando un promedio de 14 meses en el cargo. La novedad en estas elecciones es que después de 36 años se elegirá un Congreso bicameral, sustituyendo el unicameral actual.

¿Qué se elige?

Las elecciones generales de 2026 han sido descritas como las más complejas en lo que va del siglo. Los electores tendrán que elegir sus candidatos en una supercédula de 42 cm. de ancho por 44 cm. de largo, que cuenta con cinco columnas, correspondientes a la elección presidencial, del Congreso bicameral y del Parlamento Andino.

En la elección presidencial participan treinta y cinco candidaturas, de las cuales solo cuatro son mujeres. Cada lista presenta además a dos candidatos a vicepresidentes. De acuerdo con las reglas electorales, si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta, se procede a una segunda elección entre los candidatos que han obtenido las dos mayorías relativas más altas. Faltando pocos días para la elección, no es posible pronosticar quienes disputarán la presidencia en segunda vuelta, pero está claro que se volverá a las urnas el 7 de junio.

El nuevo Congreso estará compuesto por un Senado de 60 miembros y la Cámara de Diputados por 130 representantes. Participan 37 listas. Los senadores se eligen con un sistema electoral mixto: 30 por circunscripción nacional, 26 en circunscripciones uninominales y 4 por la región metropolitana de Lima. La Cámara de Diputados se elige con un sistema proporcional en 27 circunscripciones. Solo 19% de las listas al Senado y 27% de listas a la Cámara de Diputados son encabezadas por mujeres. Todo el Congreso se elige por 5 años.

Para la elección de diputados y senadores los electores votan en partidos, pero pueden usar el voto preferencial de manera opcional indicando hasta dos candidatos de su preferencia dentro del partido escogido. Diversos estudios han mostrado los efectos del voto preferencial en la dinámica intra-partidista, así como en el proceso electoral. Tal vez uno de los más relevantes sea el potencial impacto sobre el número de votos nulos, pues regularmente es mayor en la elección de los congresistas que en el voto a presidente. Este no es un tema menor pues en las elecciones parlamentarias de 2016 el 35% de los votos fueron nulos y en 2021 el 27%. En la elección de este año, el número de listas y la elección de un Congreso bicameral hacen más complejo el voto.

Una novedad es el doble umbral de representación que deben lograr los partidos para la distribución de escaños. Para la Cámara de Diputados se requiere alcanzar siete escaños y el 5% de los votos válidos a nivel nacional. En el caso del Senado, tres escaños y 5% de los votos válidos a nivel nacional. El cómputo es independiente en cada cámara.

El doble umbral tendrá un efecto importante en la reducción del número de partidos con representación parlamentaria, lo que puede contribuir a la gobernabilidad. Sin embargo, en un contexto de alta fragmentación política puede incrementar la sobrerrepresentación y afectar la legitimidad, pues alrededor de treinta partidos podrían quedar sin representación.

Los candidatos

En el campo de la derecha, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) se postula por cuarta vez. En las tres elecciones pasadas perdió la presidencia por estrecho margen, pero su partido consiguió en todas ellas una importante participación en el Congreso. Tiene la ventaja de contar con base electoral en casi todas las regiones del país. Rafael López Aliaga (Renovación Popular) renunció a la Alcaldía de Lima para postular por segunda vez a la presidencia. Carlos Álvarez (País para Todos), un conocido imitador de políticos, postula por primera. Se suma a los candidatos del espectro de derecha Ricardo Belmont (Partido Cívico Obras) un ex-alcalde de Lima en los noventas, recordado como el primer outsider de la política peruana, previo a Alberto Fujimori.

A la izquierda, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), congresista en ejercicio, fue aliado y ministro de Pedro Castillo y busca reivindicarlo. También en el campo de la izquierda está Alfonso López Chau (Ahora Nación) economista y ex-rector de una universidad pública. Completan esta reducida lista dos candidatos de centro: Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno), que fue ministro del presidente Pedro Pablo Kuczynski y Marisol Pérez Tello (Primero la Gente) ex-congresista y también ex-ministra durante el gobierno de Kuczynski. Solamente tres de los ocho partidos de estos candidatos cuentan con representación en el Congreso actual.

Las encuestas

En las elecciones de 2021 participaron 18 candidatos y por primera vez la suma de los votos válidos de los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta no llegó al 50% de los votos, sumando solamente 32%. De acuerdo con las últimas encuestas, la fragmentación actual es similar a las elecciones pasadas y la diferencia de intención de votos entre candidatos es estrecha.

Con una campaña que se ha encendido en los últimos días, el final puede ser sorpresivo. La última encuesta de IPSOS mostró que Fujimori subió de 13.7 % a 15%, consolidando el primer lugar de las preferencias. Por su parte López Aliaga, que hace un mes lideraba las encuestas con 11%, bajó al 7%, ocupando el tercer lugar. El 27% no se manifestó, votaría en blanco o nulo. En este escenario, cualquier crecimiento en intención de voto puede tener un impacto importante para definir las candidaturas que van a segunda vuelta, pero también en la conformación del Congreso.

Los principales temas de debate

Las políticas públicas para abordar la criminalidad organizada y los problemas de extorsión y sicariato han sido parte central del debate. Las propuestas van desde la construcción de más cárceles, la aplicación de la pena de muerte para delitos graves y la denuncia de la Convención Americana de Derechos Humanos a la reforma de la policía y la derogación de las llamadas leyes “pro crimen”, que en opinión de algunos flexibilizan las sanciones. Otros temas relevantes en la campaña han sido las políticas frente a la migración y la minería informal, que impacta gravemente en el ambiente, la seguridad, los ingresos fiscales y la inversión formal.

Perú asiste a un proceso electoral con una alta fragmentación política. Los seis partidos “favoritos” suman 45% de intención de voto. Ello es consistente con el bajo apoyo a los partidos políticos, debido a una larga crisis de representación. En la incertidumbre, lo cierto es que la elección presidencial se definirá en la segunda vuelta. Previsiblemente, ningún partido contará con mayoría en las cámaras y el presidente tendrá que construir un escudo legislativo para sobrevivir y atender los problemas que aquejan a los peruanos.

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