"En Cuba no hay democracia. Y ese pueblo está sufriendo por una dictadura de Diario de Cuba décadas", respondió el mandatario chileno.
Kast añadió que mantendría para la Isla la misma posición que ha expresado respecto al caso venezolano: "Yo dije que apoyaría a quien saque a Venezuela de la dictadura. Lo mismo digo respecto de otras naciones que son víctimas de una dictadura".
¿Transición política en Cuba?
La posibilidad de una transición política en Cuba comienza a ganar espacio en los círculos de poder de Washington, donde algunos analistas consideran que Donald Trump podría convertir un eventual cambio de régimen en la Isla en uno de los hitos de su presidencia.
Un extenso reportaje publicado por The Telegraph recuerda que la Administración Trump ha incrementado la presión sobre La Habana mediante sanciones económicas, acusaciones judiciales contra Raúl Castro y una mayor presencia militar estadounidense en el Caribe, aunque expertos consultados por el diario británico descartan una invasión a gran escala.
"Otros presidentes han analizado esto durante 50 o 60 años. Parece que yo seré el que lo haga", dijo Trump en mayo desde el Despacho Oval, citó el periódico.
La publicación señala que en Washington se considera que la crisis económica, energética y social que atraviesa Cuba podría crear las condiciones para una transformación política. Un asesor cercano al presidente afirmó que la Isla representaría una victoria relativamente sencilla para la Casa Blanca.
"El lugar está en un colapso financiero, tendrá un apoyo abrumador y las imágenes para televisión serán insuperables", aseguró la fuente citada por The Telegraph
Sin embargo, la mayoría de los especialistas consultados rechaza la idea de una intervención militar convencional.
Mark Cancian, exfuncionario del Pentágono y actual analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), fue categórico: "La gente piensa inmediatamente: bueno, ¿vamos a invadir Cuba? La respuesta es absolutamente no".
Según explicó, una operación de ese tipo exigiría enormes recursos militares y una ocupación prolongada.
"Eso requeriría una operación enorme, de múltiples divisiones y durante muchos meses. Tiene escrito por todas partes la palabra atolladero", dijo.
Cancian consideró más probable que Washington mantenga una combinación de presión económica, acciones judiciales y demostraciones de fuerza militar para aumentar el costo de permanencia del régimen cubano.
El reportaje destaca que el portaaviones USS Nimitz y varios buques de escolta llegaron al Caribe en mayo, mientras aviones y drones de vigilancia estadounidenses operaron cerca del espacio aéreo cubano. No obstante, diversos observadores interpretan ese despliegue como un instrumento de presión política más que como el preludio de una invasión.
Richard Feinberg, quien integró el Consejo de Seguridad Nacional durante la Administración Clinton, afirmó que Washington ha preparado cuidadosamente el terreno político y mediático.
"Han sentado las bases en términos de presentación pública... eso hace parecer que habrá algún tipo de clímax", declaró.
Más allá del componente militar, varios analistas sugieren que Trump ve en una eventual apertura de Cuba una oportunidad geopolítica y económica.
Brian Finucane, exabogado del Departamento de Estado y actual asesor del International Crisis Group, sostuvo que el presidente estadounidense podría conformarse con un acuerdo que facilite inversiones estadounidenses en la Isla.
"El presidente podría estar dispuesto a aceptar el tipo de acuerdo que abra Cuba a la inversión", señaló.
En la misma línea, Lewis Galvin, analista principal para las Américas de la firma Sibylline, afirmó que la política exterior de Trump suele estar guiada por consideraciones económicas.
"La política de Trump en todo el mundo ha estado impulsada por obtener el mejor resultado para Estados Unidos, y eso está en gran medida ligado a la economía", dijo.
El reportaje recuerda que Trump exploró oportunidades comerciales en Cuba antes de llegar a la Casa Blanca y que registró su marca para actividades relacionadas con hoteles, casinos y campos de golf. También cita a expertos que consideran probable un proceso de privatización de activos estatales en una eventual etapa poscastrista.
Feinberg planteó que Washington buscaría compensaciones por propiedades estadounidenses confiscadas tras la revolución y la apertura de sectores económicos a la inversión privada.
"Lo que esta Administración probablemente quiere es compensación por las propiedades tomadas en el momento de la revolución, pero también privatizar activos. Hoteles, playas, instalaciones mineras", afirmó.
El historiador Luis Martínez-Fernández, de la Universidad de Florida Central, consideró que una transición en Cuba podría abrir amplias oportunidades para el capital estadounidense.
"Es muy posible que, si queda un vacío en Cuba, Estados Unidos desempeñe un papel enorme", dijo. "Trump ve esto en términos de dólares y centavos".
No obstante, el propio reportaje recoge advertencias sobre los riesgos de cualquier estrategia orientada a forzar cambios en la Isla. Daniel Pedreira, profesor de la Universidad Internacional de Florida, alertó sobre las consecuencias de una transición mal gestionada.
"Supongamos que Estados Unidos entra. Entonces, ¿cuál es el siguiente paso?", preguntó.
Precisamente para hablar de este proceso de la "Cuba de mañana" tuvo lugar el 1 y 2 de junio en Madrid el III Foro de DIARIO DE CUBA, que reunió a más de 30 participantes, politólogos, economistas, abogados, activistas y expertos en distintas áreas en una conversación plural entre actores de dentro y fuera de Cuba, impulsada por los deseos de cambio y pensada en una transición democrática y la reconstrucción del país.
FUENTE: Con información de Diario de Cuba