miércoles 3  de  junio 2026
OPINIÓN

El pueblo de Cuba, la variable soslayada

Los Estados Unidos están jugando un papel importante, pero esta lucha es de los cubanos, y la posibilidad de victoria se vislumbra hoy más que nunca.

Diario las Américas | JANISSET RIVERO
Por JANISSET RIVERO

De Cuba se habla mucho en estos días. Y una y otra vez se pone la esperanza en actores externos para lograr el cambio democrático tan necesario en la Isla.

La represión constante, las penurias, la desesperación, la falta de recursos han convencido a muchos, dentro y fuera de Cuba, que es imposible un cambio protagonizado por los cubanos. Es una percepción, no es una realidad.

Los hechos demuestran lo contrario. Hace solo unos días, Armando Abascal Serrano, quien lidera en estos momentos el Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, decidió no acompañar a su hija Sissi Abascal, recientemente excarcelada y exiliada por problemas de salud. Armando permaneció en Cuba separándose no solamente de su hija, también de su esposa, porque el líder y fundador de su organización, Félix Navarro, permanece en prisión, Francisco Rangel y Sayli Navarro también se encuentran encarcelados, y el Partido necesita seguir su labor en favor de la libertad de Cuba. Como Armando, otros cubanos y cubanas opositores han decidido permanecer en la Isla porque tienen fe en su pueblo y en el futuro de la nación.

Las protestas masivas del 11 de julio de 2021 son el resultado directo del trabajo iniciado por los activistas de derechos humanos de intramuros. El pueblo exigía libertad, a viva voz, por las calles de la Isla, y esa convicción es la consecuencia directa de un trabajo lento, profundo y dirigido a despertar la conciencia de un pueblo aletargado por una falsa ideología y acorralado por la represión férrea.

El movimiento cívico y opositor interno ha transitado un camino complejo y largo desde que a fines de la década del setenta, se constituyera en la prisión política el Comité Cubano pro-Derechos Humanos. Desde entonces comenzó el esfuerzo para que el pueblo cubano comprendiera que hay derechos inalienables que deben ser respetados a cada persona porque están intrínsecamente ligados a la naturaleza y dignidad humanos.

Al régimen que detenta el poder en La Habana le conviene que las personas piensen que no pueden ser los protagonistas del cambio democrático, sin embargo, cada día cubanos indignados y tal vez esperanzados protagonizan protestas públicas, cacerolazos, iniciativas, denuncias, moviendo el cerco de la dictadura un milímetro más hacia la libertad.

Y hay algo más, hay una juventud, desempolvada de aquellos tiznes de la Sierra Maestra y los barbudos salvadores, que pone el dedo en la llaga, y que habla y actúa en favor del cambio democrático.

Yamilka Laffita, una de esas voces que se levantan desde la cotidianidad callejera, y desde las redes sociales, reflexionó: “Tu voz no es un detalle menor, ni un gesto simbólico. En una sociedad donde tantos intentan decidir por otros, desde el poder, desde la comodidad de la distancia, o desde el miedo, hablar, participar y asumir responsabilidad por el destino común es un acto de dignidad”, y en otro momento afirma: “Basta ya de exigirle al mundo lo que, por derecho y deber, nos toca resolver a los cubanos”.

La coherencia de Laffita es lapidaria. Al régimen le conviene ganar tiempo, que la gente no piense que puede lograr la libertad con su propio esfuerzo, aunque los ejemplos están allí, ante sus ojos.

La pirámide del poder en Cuba se está resquebrajando. La ineptitud y la intolerancia son dos razones importantes por parte de la cleptocracia que desgobierna Cuba, pero también las sanciones económicas implementadas por el gobierno de los Estados Unidos, asfixiando la cúpula económicamente, y aislándola diplomáticamente, han contribuido al naufragio.

La variable más importante de la ecuación de cambio para Cuba, es el pueblo cubano. Mientras el pueblo no crea en su poder, el régimen gana tiempo. La represión aumenta en la medida que aumenta la resistencia del pueblo, pero la percepción de orfandad a veces pesa más que los hechos objetivos.

Una vez más los analistas internacionales, los cubanólogos de ocasión y los ignorantes de turno, soslayan al pueblo cubano y el poder que tiene en su capacidad de acción.

Los Estados Unidos están jugando un papel importante, pero esta lucha es de los cubanos, y la posibilidad de victoria se vislumbra hoy más que nunca.

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