CARACAS.- Omar Barboza, actual presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, tiene los años y la experiencia para el cargo que ostenta.

Desde el pasado 4 de enero, cuando se dio a conocer su nombre como el que encabezaría la legislatura 2018-2019, ha vivido momentos de polémica.

Durante la sesión de instalación dos de las fracciones de la oposición se opusieron a su nombramiento, la de Julio César Reyes y la de Alfonso Marquina; otros sectores de la oposición lo acusan de colaboracionista por su propensión al diálogo, mientras que del lado del régimen el propio gobernante Nicolás Maduro lo tildó de “dinosaurio” y de “veneno puro” por sus declaraciones desde que está al frente del Parlamento.

En entrevista exclusiva con El Pitazo, Barboza señaló que uno de los trabajos del Poder Legislativo será el de asentar las bases jurídicas para cuando se produzca un cambio de gobierno en el país.

—¿Cómo logró la venia dentro de Un Nuevo Tiempo para alzarse como presidente de la AN si su nombre no era uno de los que se manejaba entre los posibles?

—Había varios aspirantes con méritos para ocupar esta posición, y en vista de que no hubo acuerdo, algunos pensaron que mi nombre podía ser el que resolviera ese consenso. Y así ocurrió. Hubo unanimidad en la dirección del partido y aquí estoy, tratando de no defraudar a quienes confiaron.

—¿Era algo que esperaba o que buscó?

—No. No era algo que buscaba o esperaba. Como cualquier diputado, todos aspiramos a ser presidente, pero no estaba en un plan mío eso. Yo creo en la renovación y después de haber ocupado tantas posiciones uno está a la orden y puede ser útil en casos como este.

—Se cumple un mes de la instalación de este periodo de la AN. ¿Cuál es su balance de estos primeros días?

—Hemos cumplido con nuestras atribuciones constitucionales. Primero, tenemos un plan de acción legislativo que consiste en trabajar por la reconstrucción de la unidad democrática. Hemos trabajado para hacer nuestros aportes, que vienen de muchos lados, pero que yo estoy sumando desde esta posición. Esto lo considero como una precondición para el cambio político en Venezuela.

Estoy sumando mi disposición de diálogo con todos los factores de la unidad.

Hemos cumplido con las atribuciones constitucionales de activar las comisiones permanentes para empezar con el plan legislativo, que comprende un banco de leyes que serán llevadas a la segunda discusión y así tener la viabilidad jurídica para el cambio político por el cual estamos trabajando.

No creemos que se deba producir el cambio político para empezar a legislar. Hay que trabajar en función de una estructura jurídica, qué se requiere para que el país esté ya preparado. Las leyes estarán al servicio del cambio.

—¿Qué ámbitos tocarán esas leyes?

—En varios ámbitos. Por ejemplo, la Ley de Producción Nacional que ya está en segunda discusión; el tema ambiental; el tema económico; la autonomía del BCV; leyes de tipo social.

Estamos cumpliendo nuestra capacidad de control sobre la Administración Pública y los Derechos Humanos. Ya presentamos el informe de la masacre de El Junquito. Si esta AN no estuviese cumpliendo con sus atribuciones, el país no sabría qué pasó allí. La comisión especial estuvo varios días tratando de que la verdad saliera a flote.

Vamos a seguir trabajando para promover soluciones y crear condiciones para un cambio político que permita que quienes se van del país puedan sentir que, otra vez, Venezuela les abre las puertas y les da la posibilidad de realizar sus sueños. Creemos que si el Gobierno no ha permitido la cooperación internacional, los venezolanos sí debemos, en la medida de las posibilidades, ponernos la mano en el corazón y ayudar a los demás.

—¿Qué posibilidades reales hay de que la AN pueda realizar su trabajo teniendo al resto de los poderes en contra?

—Nosotros aprobamos una ley hasta segunda discusión y el paso siguiente es enviarla al Ejecutivo. Sabiendo cómo es la situación, no la vamos a enviar, pero las vamos a tener allí, en ese estatus hasta que en Venezuela se produzca un cambio político. Luego se las presentaremos al nuevo presidente o la nueva presidenta, para que llegue y tenga una base jurídica sobre la cual actuar y para hacer posible que el cambio político se exprese.

—¿Usted reconoce a la ANC? ¿Cómo es el proceso de cohabitación puesto que comparten espacios acá dentro del Palacio Legislativo?

—No la reconocemos. Consideramos que no es legítima y que si fuese legitima no pretendería ejercer atribuciones que no le corresponden.

En la Constitución de 1961 no existía la figura de la Constituyente. Cuando llegó el presidente Chávez impulsó esa figura. El TSJ apoyó esa iniciativa, partiendo del principio de que la soberanía reside en el pueblo y en base a eso convocó a la opinión del pueblo que aprobó eso. Esa Constituyente, aprobada en 1999, sí regula la figura de la Constituyente y el artículo 347 dice que quien convoca es el pueblo, no el presidente y que el objeto es redactar una nueva Constitución, no es estar por encima, no es supra constitucional. Está sometida y existe gracias a la Constitución. Todas esas atribuciones que se toma la ANC no solo las hace no teniendo legitimidad, sino no teniendo atribuciones. Por eso no la reconozco.

Cohabitación no hay. Por razones de fuerza, ellos ocupan un salón para sesionar, pero no es porque hayamos acordado que sea así.

—¿Es decir que no ha tenido entonces acercamientos con la directiva de la ANC?

—No hemos tenido comunicación formal. Si hay alguien de la ANC que es amigo mío, lo saludo, pero no como una relación AN-ANC.

—Hay polémica dentro de la Unidad con voceros que lo señalan de colaboracionista, así como a su partido UNT. ¿Qué tiene que decir al respecto?

—Las posiciones públicas desmienten esos señalamientos. La única razón que puede tener alguien para decir eso es porque UNT es partidario del diálogo. Nosotros creemos que para solucionar el problema de Venezuela, antes de decidir matarnos, debemos solucionar hablando y buscando la salida democrática. Quienes no creen en algo distinto, pero que tampoco proponen algo diferente, se les ocurre que todo el que vaya a dialogar es colaboracionista. No solamente está dialogando UNT, está Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular; y no estamos para ser colaboracionistas, sino para defender los derechos del pueblo de Venezuela de elegir un nuevo presidente. Estamos defendiendo las condiciones electorales que garanticen una elección transparente, la Constitución y los derechos del pueblo, eso no es ser colaboracionista. Dialogar no es entregarse, dialogar significa hacer uso de la vía civilizada para ponerse de acuerdo.

—¿Cuál cree que debe ser la fórmula para que la MUD elija un candidato unitario?

—La MUD hace mucho tiempo, no en esta coyuntura, acordó dos vías: primarias o consenso.

Creo que ninguna se puede descartar. Incluso, iniciado un proceso de primarias puede que se produzca un consenso. Para mí, las dos fórmulas son válidas, aunque personalmente me gustaría que fuese por consenso. El consenso es la demostración indubitable de que hay unidad en la oposición venezolana.

—Si la oposición gana las elecciones habría un presidente electo y un presidente en ejercicio del poder, ¿Cómo se podría resolver esta diatriba?

—La realidad política cambiaría. Es posible que se busquen fórmulas para adelantar la transición, pero no puedo adelantar cuál sería la vía. Lo normal es que las elecciones se hicieran en diciembre porque existe un principio constitucional de proximidad entre la fecha de elección y el 10 de enero que es la toma de posesión, pero el gobierno, quizás pensando que por las diferencias de la oposición le conviene adelantar el proceso, lo está precipitando en contra de lo que es más conveniente. En todo caso sería muy incómodo gobernar habiendo sido derrotado electoralmente.

—Si el Gobierno en este proceso de negociación está dispuesto a ceder en algunas condiciones electorales, ¿Qué estaría dispuesta a ceder la AN en pro de ese proceso?

—La AN no está participando como contraparte de la negociación, allí están los partidos políticos, pero nosotros somos solidarios con el esfuerzo de la unidad democrática y apoyaríamos políticamente desde aquí (AN) todo lo que sea un acuerdo, si es que se logra. Si de allí salen suficientes garantías de que va a haber elecciones transparentes y libres.

—A su juicio, ¿Cuáles son esas condiciones?

—Estándares internacionales, igualdad de condiciones; que aquí se pueda elegir, no solamente votar, que el que vaya a votar esté eligiendo y no esté en un simulacro electoral que no permita que la voluntad de los ciudadanos se exprese.

FUENTE: EL PITAZO

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