BOGOTÁ.- El Ejército de Colombia informó este jueves de que separó de sus cargos de manera temporal a diez militares por su relación con las presiones y las agresiones contra la población civil en el municipio rural de Tierralta, en el departamento septentrional de Córdoba.
Así lo anunció el comandante del Ejército, el general Mauricio Ospina, mientras continúan las investigaciones contra una treintena de militares que, ataviados con uniformes de la disuelta guerrilla de las FARC, hostigaron el pasado fin de semana a la comunidad de Bocas de Manso, en el municipio de Tierralta.
"Son diez los militares comprometidos, quienes se alejaron de la política institucional, los postulados del Ejército Nacional, las leyes, la doctrina, las normas y el marco constitucional, según lo que se ha podido identificar”, dijo Ospina.
El Ejército remarcó que rechaza este tipo de hechos, "claramente incorrectos" y que no representan los principios y valores que se enseñan en las escuelas de formación, al mismo tiempo que indicó que se están llevando a cabo las investigaciones oportunas.
En las últimas horas, la Fiscalía informó que citó a declarar a 33 militares por estos hechos. Se trata de treinta soldados, dos suboficiales y un oficial de la Décima Primera Brigada del Batallón de Infantería 83.
Los hechos
El pasado 11 de septiembre unos diez militares del Ejército colombiano arribaron a la comunidad de Bocas de Manso haciéndose pasar por miembros de las disidencias de las FARC, según el relato de testigos. Los militares amedrentaron a los pobladores, entre ellos, mujeres con niños pequeños en brazos, reseñó Semana.com.
Los pobladores aseguraron que los uniformados obligaron a la gente a salir de sus casas y los hicieron acostarse en el piso durante unas tres horas. Igualmente, obligaron a un profesor de la escuela a que les diera información de los residentes de la comunidad.
Las autoridades supieron de los hechos a través de un vídeo que circuló en redes sociales. "Tan pronto es recibida la información, se ordenó el desplazamiento de una unidad militar para brindar seguridad a los habitantes", informó el Ejército de Colombia en un comunicado.
En el video, que fue grabado por uno de los habitantes de Bocas de Manso, se observa a uno de los militares con una pistola que apuntaba a una mujer que llevaba un bebé en brazos, luego de pedirle que se identificaran.
“Aquí nosotros no estamos violando nada, acá no se maltrata a la gente. Identifíquense, porque vienen a atropellarnos”, le respondió la mujer, reseñó El Heraldo.
Además, los pobladores denunciaron abusos sexuales y robos por parte de los militares. Aseguraron que una mujer fue abusada sexualmente y que los militares robaron y saquearon tiendas de alimentos.
El fiscal general de Colombia, Francisco Barbosa, explicó que estaban "investigando plenamente lo que está ocurriendo en la zona". "Los actos urgentes se van a adelantar a pesar de los obstáculos que quieran poner diferentes sectores a esa investigación", aseveró en referencia al ataque que sufrió un helicóptero militar cuando trasladaba a una comisión de la Procuraduría y la Fiscalía que viajaba para investigar el caso, sin que se hayan producido víctimas ni daños.
Barbosa subrayó que "en esa zona del país, donde ocurrieron los hechos, opera una subestructura criminal del Clan del Golfo, que es la Javier Yepes Cantero, y al día de hoy tenemos 83 órdenes de captura sin ejecutar contra sus miembros y comandantes en esa zona del país".
FUENTE: Con información de Europa Press / Semana.com