ANCHORAGE.- En Alaska, se desarrolla un juicio por dos asesinatos desencadenado por el robo de una tarjeta de memoria que reveló imágenes macabras. La historia se remonta a una mujer con un historial delictivo que, durante una "cita" cerca del centro de Anchorage, robó una tarjeta de memoria de la consola central de la camioneta en la que se encontraba.
Más de cuatro años después, esta tarjeta se convierte en pieza clave para el juicio, ya que contenía fotos y videos espeluznantes de una mujer siendo golpeada y estrangulada en un hotel Marriott, instigando un caso de dos asesinatos.
Brian Steven Smith, un hombre de 52 años originario de Sudáfrica, se declaró no culpable de 14 delitos, incluyendo asesinatos en primer y segundo grado, agresión sexual y alteración de pruebas, por las muertes de Kathleen Henry y Veronica Abouchuk. Ambas mujeres indígenas de Alaska, provenientes de pequeños poblados en el oeste de Alaska, habían experimentado situaciones de indigencia.
Las autoridades sostienen que las imágenes capturadas en el TownePlace Suites by Marriott, un hotel en el centro de Anchorage, muestran a Henry como la víctima cuya muerte fue registrada. Smith había estado alojado allí en septiembre de 2019, y las imágenes marcadas con la fecha y la hora sitúan el crimen alrededor de la 1 de la madrugada del 4 de septiembre.
La historia toma un giro aún más oscuro cuando, durante los interrogatorios sobre el caso Marriott, Smith confiesa haber asesinado a otra mujer, Veronica Abouchuk. Proporciona información sobre la ubicación de los restos, junto a la autopista Old Glenn al norte de Anchorage. La identificación de Abouchuk se confirma mediante registros de salud dental, corrigiendo una identificación errónea anterior.
El abogado de Smith intenta sin éxito excluir la tarjeta de memoria como evidencia, argumentando incertidumbre sobre su origen y autenticidad. Sin embargo, el juez determina que la mujer que entregó la tarjeta puede testificar sobre su posesión hasta su entrega a la policía, y las grabaciones pueden ser verificadas adecuadamente.
El juicio, que se espera dure de tres a cuatro semanas, inició con la selección del jurado. La fiscalía contempló cerrar la sala para evitar que el público presenciara los macabros videos, pero se decidió mantener el acceso, aunque con salvaguardas para proteger a las personas de las impactantes imágenes. Este caso, que ha capturado la atención por su naturaleza escalofriante, sigue en desarrollo en el sistema judicial de Alaska.
FUENTE: Con información de AP