BRASILIA.- La variante ómicron del coronavirus que empieza a propagarse por todo Sudamérica está ejerciendo presión sobre los hospitales cuyos empleados se están ausentando por enfermedad, lo que deja a las instalaciones sin suficiente personal para lidiar con la tercera ola de COVID-19.

Un hospital importante de la ciudad más grande de Bolivia dejó de aceptar a pacientes nuevos ante la falta de personal, y uno de los estados más poblados de Brasil canceló por un mes las cirugías programadas. La Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS), que pertenece al sector privado, indicó a The Associated Press que calcula que alrededor de 15% de sus trabajadores sanitarios actualmente están contagiados con el virus.

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“Hay una alta demanda en todos los servicios, desde los testeos y el primer nivel de atención. Y esto genera mucha tensión. Esta ola está afectando mucho al equipo de salud desde el personal de limpieza, los técnicos, los profesionales, con un alto porcentaje que enfermó, aunque está con el esquema de vacunación completo”, describió a medios de prensa Jorge Coronel, presidente de la Confederación Médica de la República Argentina (Comra). “Si bien los síntomas son principalmente leves a moderados, ese grupo tiene que estar aislado”.

No se supone que sería así: la vacunación en Sudamérica avanzó con rapidez una vez que las dosis estuvieron disponibles. Aproximadamente dos terceras partes de sus cerca de 435 millones de habitantes se encuentran inmunizados por completo, el porcentaje más alto registrado en cualquier región del mundo, de acuerdo con la publicación en línea Our World in Data. Y los trabajadores sanitarios en Brasil, Bolivia y Argentina de antemano recibieron dosis de refuerzo.

Sin embargo, la variante ómicron está desafiando a las vacunas, causando un incremento de contagios. Argentina registró un promedio de 112.000 casos diarios confirmados en la semana hasta el 16 de enero, un aumento de los 3.700 reportados un mes antes. El Ministerio de Salud de Brasil aún se recupera de un hackeo que causó que los datos sobre el coronavirus sigan siendo incompletos; aún así, las cifras muestran un alza a un promedio de 69.000 casos diarios en el mismo periodo de siete días, un incremento de 1.900% de los contagios reportados un mes antes.

La variante ómicron se propaga incluso más fácil que otras cepas y ya es la dominante en muchos países, entre ellos Brasil y algunas regiones de Argentina. También se propaga con mayor facilidad entre quienes de antemano se encuentran vacunados o estuvieron contagiados con versiones previas del virus. Estudios preliminares muestran que es menos probable que la variante ómicron cause enfermedades graves que la delta, y la vacunación y las dosis de refuerzo aún ofrecen una fuerte protección contra enfermedades serias, hospitalización y muerte.

Una menor gravedad ha causado que la población en Sudamérica se muestre reacia a disfrutar del verano que tanto había esperado y el cual, según se le había dicho, marcaría el regreso a la normalidad después de una vacunación completa. La pandemia perdurable con frecuencia parece que ha quedado en segundo plano entre quienes andan de un lado para el otro y se detienen a ver cómo la variante ómicron ha empezado a afectar al personal médico. Las playas lucieron abarrotadas este fin de semana en Argentina y Brasil.

Matías Fernández Norte, un cirujano del Hospital de Clínicas en Buenos Aires, dijo a la AP que el número elevado de personal médico ausente por enfermedad “genera este cansancio físico y también el cansancio espiritual y el estrés de estar lidiando con pacientes en el límite”.

“Uno se siente como viviendo una realidad paralela. Porque cuando uno sale a la calle y ve gente reunida... te encuentras con un mundo que no parece sentir la pandemia”, detalló Fernández. “Pareciera que somos los únicos que sabemos que hay una pandemia activa, por momentos parece que la gente se hubiera olvidado”.

El consejo de las secretarías estatales de salud en Brasil calcula que entre 10% y 20% de todos los profesionales de la salud en la red sanitaria —incluyendo médicos, enfermeros, técnico en enfermería, conductores de ambulancias y otros en contacto directo con los pacientes— se ha ausentado por enfermedad desde la última semana de 2021.

“Estamos teniendo problemas para crear los horarios”, dijo el presidente del Consejo Nacional de Secretarios de Salud, Carlos Lula.

La oficina de prensa de la secretaría estatal de salud de Río de Janeiro señaló a la AP que aproximadamente 5.500 profesionales de la salud han dejado sus puestos desde diciembre. Todas las cirugías electivas programadas en la red estatal de salud han sido suspendidas por cuatro semanas. Respecto a la atención médica de urgencia, se ha optado por reubicaciones y tiempo extra como medidas temporales.

“El 40% de nuestro personal está ausente por enfermedad”, subrayó Marcia Fernandes Lucas, secretaria de salud para el municipio de Sao Joao de Meriti, en la zona metropolitana de Río de Janeiro, a la AP en su oficina. “Hemos logrado trabajar con ese 60% al reubicarlos (entre centros de salud)”.

Los hospitales públicos en Bolivia operan entre el 50 y 70% de su capacidad debido al número alto de contagios entre trabajadores sanitarios, de acuerdo con el sindicato médico de Bolivia. En Santa Cruz, la ciudad más poblada del país, el Hospital Infantil se encuentra saturado, pero menos por el número de pacientes que por la cantidad de personal que está enfermando, de acuerdo con Freddy Rojas, su vicedirector. La semana pasada, las instalaciones dejaron de aceptar nuevos pacientes.

Tal es el riesgo de que los servicios médicos lleguen a detenerse en Buenos Aires, la provincia más poblada de Argentina, que al personal sanitario se le ha permitido volver a trabajar aunque haya tenido contacto con alguien contagiado de COVID-19, demuestre que es asintomático y esté vacunado. Se espera que otras provincias argentinas adopten las mismas medidas en los próximos días, en concordancia con las normativas del Ministerio de Salud emitidas recientemente.

El médico Luis Cámera, uno de los expertos que asesora al gobierno argentino sobre la pandemia y jefe del programa de medicina geriátrica en Hospital Italiano de Buenos Aires, dijo a AP que “la cantidad de contagios ha hecho que la disponibilidad de la fuerza laboral haya disminuido de forma manifiesta”.

“Está generando muchos problemas desde hace unos 15 días y esto se va a seguir sosteniendo un tiempo más porque la cantidad de casos que estamos teniendo es muy marcada”, sostuvo. “En el Hospital Italiano prácticamente de 20 a 25% del personal está fuera del circuito asistencial; es muy dinámico, esta semana (la pasada) ha sido peor”.

FUENTE: Con información de AP

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