MIAMI.- El abogado de inmigración Willy Allen se sumó este martes al equipo interdisciplinario que tiene como propósito gestionar una visa humanitaria para la paciente oncológica Claudia Díaz Martínez en Cuba, y su posterior ingreso a un centro hospitalario del sur de la Florida, para tratar de salvarle la vida.

El letrado se interesó en el caso de esta joven de 32 años, madre de dos hijos, que habría sido víctima de una mala práctica médica en Cuba, tal como lo aseguró a DIARIO LAS AMÉRICAS su esposo, Emilio Milián Socorro, quien dijo que su médico pidió que la parte afectada de la paciente fuera tratada con “miel de abeja y agua con sal”.

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Allen, uno de los más reconocidos abogados de asuntos migratorios en el sur de la Florida, indicó, al aceptar la invitación de DIARIO LAS AMÉRICAS, que “toca seguir cuatro pasos fundamentales” para tramitar la visa con fines humanitarios. Uno de los más importantes, según advirtió, es “tener a la mano el récord médico de la paciente”.

En este sentido, el esposo de Díaz Martínez, a través de nuestro medio, envió hace un par de días al médico internista Alfredo Melgar, quien dirige la parte facultativa de la campaña, los documentos que ha logrado obtener “con muchas dificultades” sobre el historial médico de la paciente.

Tras el anuncio de Allen, el doctor Melgar tiene programada una reunión este miércoles 10 de junio con el abogado y sus asesores, con el fin de entregarles el récord médico de Díaz Martínez, además de trazar otras estrategias necesarias para el éxito de esta iniciativa de corte humanitario.

El doctor Melgar, junto a otras personas, como el mismo abogado Willy Allen, logró traer a Miami en enero pasado a la Dama de Blanco Xiomara Cruz Miranda, y ahora, a solicitud de DIARIO LAS AMÉRICAS, se ha interesado en el caso de la paciente oncológica porque, dijo, “realmente la vida de Claudia [Díaz Martínez] está en grave peligro”.

Según el facultativo, “en este caso hubo una gran negligencia”, tras lo que explicó que “la paciente debió ser tratada desde un comienzo con antibióticos fuertes para combatir a la bacteria de Pseudomonas [que también padece], pero en Cuba se los niegan [antibióticos] a la gente común”, aseguró.

Por su parte, el abogado Allen tiene una amplia trayectoria en materia de inmigración. Entre sus casos más recientes se cuenta el asilo que logró para el polizonte cubano Yunier García Duarte, quien llegó a Miami, procedente de La Habana, el pasado 15 de agosto, en la bodega de carga de un avión de pasajeros. Allen también presta asesoría legal a diferentes organizaciones del exilio cubano.

Para las gestiones en favor de la paciente cubana, DIARIO LAS AMÉRICAS también obtuvo la atención del congresista federal por el distrito 25, Mario Díaz-Balart, cuya oficina, el martes 2 de junio, dio los primeros pasos conseguir un visado de carácter humanitario que permita el traslado de Díaz Martínez al sur de la Florida.

“Todavía no hemos comenzado un trámite. Estamos esperando información sobre un familiar del esposo de la paciente que vive en Tampa, Florida”, dijo una asesora de la oficina del legislador republicano.

Entretanto, Milián Socorro, compañero sentimental de la paciente, se ha dirigido a otras personalidades y amigos en el exilio cubano para dar a conocer el caso de su esposa y concientizar a la comunidad internacional sobre la necesidad de buscar un tratamiento apropiado en Estados Unidos o en algún país de Europa.

“Aquí (en Cuba) no hay los recursos para conseguir que mi esposa pueda vencer estos problemas que la mantienen en cama”, lamenta Milián Socorro. Hay muchos adelantos que pueden salvar la vida de ella”, aseguró en una nueva conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Historia de la paciente

La historia de la paciente gira alrededor de decenas de visitas a hospitales y pocas soluciones a sus quebrantos de salud. Cuenta su esposo que cuando Díaz Martínez tenía siete años fue diagnosticada con un sarcoma de Ewing, un tipo raro de cáncer que se produce en los huesos o en el tejido blando alrededor de los huesos.

Pasó el tiempo, pero 22 años más tarde cuando se creía que no había rastros de la enfermedad, la mujer "empezó a desarrollar un carcinoma ductal infiltrante", que, según explica el médico, es la forma más frecuente de cáncer de mama invasivo y se caracteriza por ser una masa o tumoración con límites no bien delimitados.

“Esto provocó que [Díaz Martínez] en 2017 recibiera quimioterapia y radiaciones por segunda vez después de las que recibió cuando era niña. Ella se atiende en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, que está en el Vedado [vecindario de La Habana]”, explicó Milián Socorro.

Más tarde, el pasado 18 de noviembre la joven fue sometida a una cirugía reconstructiva de pecho. “A partir de ese momento empezó la pesadilla”, dijo el cubano, quien por estos días no tiene trabajo y permanece dedicado por completo a encontrar una solución al problema de su esposa.

De acuerdo con el relato, a la joven se le realizó una mastectomía contralateral izquierda y el mismo día fue enviada a la casa sin un drenaje. “Esto es una falta grave para este tipo de cirugía”, argumentó Milián Socorro.

Transcurridos cinco días después de la cirugía, Díaz Martínez presentó fiebre alta y comenzó a “soltar líquido por la sutura de la herida”, lo que hizo necesario llevarla de nuevo al hospital para “extraerle líquido”.

Ese día quedó ingresada bajo el diagnóstico de presentar un seroma, que es la acumulación de líquidos ‘corporales claros’ en un lugar del cuerpo en donde se ha extirpado tejido mediante cirugía.

Según Milián Socorro, “esto provocó que el día 4 de diciembre su herida estuviera totalmente abierta”. Por tal motivo, dijo, “se le realizó un cultivo de la herida, dando como resultado una bacteria llamada Pseudomonas”.

Otra vez la paciente fue enviada a casa “sin ningún tipo de antibiótico”, acorde con Milián Socorro. Trece días después, aquejada de fiebre, la joven debió asistir de nuevo al hospital.

“El doctor que la atendía (…) nos dijo que ella no tenía nada, que ese cultivo [que se le había practicado previamente] a él no le importaba. Que la curara con miel de abeja y agua con sal”, afirmó el esposo de la paciente.

A partir de ese momento, Milián Socorro optó por buscar antibióticos para tratar de sanar la herida en el pecho de su compañera. Por lo que cuenta, “ella mejoró unos 10 días, pero después empezó a empeorar”.

El día 2 de febrero la joven fue llevada al salón de cirugía de un hospital en La Habana. Desde esa fecha hasta el momento ha sido sometida a seis intervenciones para limpiarle la zona afectada y realizarle diversas curas bajo anestesia general.

“Mi esposa ya perdió todo su seno, músculos y tejidos por esta bacteria. Le realizaron un TAC [tomografía] dando como resultado que esta bacteria se alojó debajo de la zona intercostal, provocándole una necrosis del cuarto y quinto espacio intercostal”, relató.

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