martes 7  de  abril 2026
ENTREVISTA EXCLUSIVA

Yeris Curbelo, opositor y periodista libre en Caimanera

El opositor es activista demócrata y periodista libre en el peor sitio, un lugar donde la vigilancia y represión de la Seguridad del Estado es mayor
Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA.- Para llegar al poblado de Caimanera, colindante con la Base Naval de Estados Unidos, un trayecto de poco más de 22 kilómetros desde la ciudad de Guantánamo, hay que pasar tres puntos de control y varios retenes policiales.

Caimanera es un fortín militar. Un municipio donde vender mantequilla en el mercado negro o jugar a la bolita (lotería clandestina), es desafiar el control absoluto del régimen en la zona. Yeris Curbelo Aguilera, 39 años, se atrevió a cruzar una línea roja en el peor sitio de Cuba para ser activista demócrata y periodista libre: en un lugar donde la vigilancia y represión de la Seguridad del Estado es tres veces mayor y más efectiva que en cualquier región del país.

Gracias a Yeris, los cubanos de la diáspora conocieron detalles precisos de la protesta del pasado 6 de mayo en Caimanera. Además de la información y audiovisuales que se publicaron en las redes sociales y en medios internacionales, Curbelo dio cobertura a lo ocurrido en los días posteriores. Sus notas recogen el dolor de madres por sus hijos presos solo por reclamar un país diferente. Sus textos han desmontado el escarnio y la difamación de la prensa estatal que pretendió acusar a los líderes de la protesta como ‘vagos y borrachos’.

Curbelo vive en una zona donde la Guerra Fría aún no ha concluido. Por todas partes, carteles de Socialismo o Muerte. A lo lejos, pero que desde Caimanera se pueden ver, las atractivas urbanizaciones y hasta el símbolo de la McDonalds existente en la Base Naval de Guantánamo.

Yeris Curbelo, un periodista en tierra de nadie, gentilmente accedió a ser entrevistado por DIARIO LAS AMÉRICAS.

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¿Cómo te inicias en la disidencia y en el periodismo independiente?

Ya a los 16 años tomé conciencia de la importancia del activismo y la defensa de los derechos humanos, aunque de forma velada. Fue un proceso gradual. Antes de llegar a la disidencia mi prioridad era emigrar, como muchos jóvenes cubanos. En 2001 ingresé a la Base Naval de Guantánamo de forma ilegal. Lo volví a intentar en 2003 y en 2005. En todas las ocasiones las autoridades estadounidenses me devolvieron, cumpliendo los acuerdos suscritos con el régimen.

¿Por dónde ingresabas a la Base?

Siempre lo hice por el mar. Por tierra era casi imposible. Las fuerzas armadas cubanas han desplegado el mayor campo minado del mundo para evitar que la gente escape. Siempre me fui a nado. En ese momento no era un activista, apoyaba y conocía a varios opositores del pueblo, pero todavía no era militante de la resistencia. En 2005 el régimen decide sancionarme por el supuesto delito de 'peligrosidad social'. Se dieron cuenta de que era un enemigo del sistema. El 10 de marzo de 2005, estaba yo en la esquina de la casa y dos agentes de la Seguridad del Estado me detienen a la fuerza. Me llevan a la sede de la policía política en la ciudad de Guantánamo. Me sancionaron a dos años.

Es en la prisión donde comienzo a adquirir más conocimientos de lo que era la lucha por la transición democrática en Cuba. En ese tiempo yo colaboraba con el club de prisioneros y exprisioneros políticos. Llegué a conocer al activista Alberto Martínez que lideraba ese movimiento. A Martínez lo encarcelan en 2006. Fue una etapa de aprendizaje. Eran tantos los deseos de libertad y justicia para Cuba que me fui adentrando en el activismo opositor. Cuando salgo de la cárcel me afilio al Partido Democrático 30 de noviembre Frank País en Guantánamo. Luego ingreso en la Unión Patriótica de Cuba, movimiento con el cual decidí no trabajar más y desde 2013 milito en el Movimiento Opositor Alianza Democrática Oriental que preside Rolando Rodríguez Lobaina. Desde esa fecha comencé mi labor como comunicador en Palenque Visión, que dirige Lobaina.

¿Cuándo comienzas en la disidencia trabajabas o estabas estudiando? ¿Qué represalias tomó el régimen? ¿Cómo reaccionó tu familia?

R: En el momento que la dictadura me lleva a prisión cursaba el cuarto año del técnico medio de electricidad. Estaba haciendo las prácticas y me faltaban dos meses para graduarme. Nada de eso le importó al régimen. Su objetivo era sacarme de la calle y encerrarme. Mi madre contactó con la profesora guía y ella tuvo acceso a la prisión y logré graduarme de técnico medio en electricidad industrial. La persecución y acoso de las autoridades contra mi madre y mi familia fue constante. Mi madre se solidarizó con la lucha por los derechos humanos cuando fui llevado a prisión injustamente sin haber cometido delito alguno. Fui sancionado, violando la letra de los Acuerdos Migratorios rubricados con Estados Unidos en 1994, simplemente porque deseaba emigrar, había ingresado en la Base Naval y no estaba de acuerdo con el gobierno.

Deseaba emigrar por diversas razones. Desde mi niñez viví en primera persona las injusticias que se cometen en Cuba. Mi padre falleció cuando yo tenía seis años. Fue baleado en una pierna por un policía que en ese momento era jefe de sector. Son cosas que siempre he llevado dentro de cómo se violan los derechos humanos en Cuba. Mi madre siempre me apoyó y empezó a trabajar muy de cerca con Alberto Martínez, el que dirigía el club de prisioneros políticos. Cuando el régimen me lleva a prisión en 2005, hubo una redada policial en Guantánamo y alrededor de 400 jóvenes fueron sancionados por el delito de peligrosidad. El motivo real de esa ola represiva era que pensábamos diferente. Todos éramos jóvenes que estábamos en desacuerdo con el régimen, no éramos delincuentes.

Tu caso es muy particular. Fidel Castro siempre decía que la primera trinchera antiimperialista, en caso de una guerra, era Guantánamo y Caimanera. Entonces había un poco de mito, porque le daban una especie de atención especial, por la libreta de racionamiento entregaban un poco más de comida, los salarios eran más altos. Si ya en otras localidades de la isla estás super vigilado, ¿cómo es ser opositor en Caimanera, un pueblo de pocos habitantes, casi cautivo? ¿Cuál es el estado de opinión de la gente y cómo ha cambiado del 2000 a la fecha?

Voy a empezar respondiendo sobre los beneficios que supuestamente le han dado a Caimanera por ser "la primera trinchera antiimperialista". Cuando en el resto de las provincias de Cuba daban cinco libras de arroz en Caimanera daban siete y si daban tres libras de azúcar, en Caimanera daban cinco. Cada diez días, media libra de carne de res por persona y un litro de leche un día sí y un día no. Una vez al mes, 315 gramos de pollo y 5 huevos por persona. Pero realmente el régimen no daba esos beneficios al municipio Caimanera por ser "la primera trinchera antiimperialista". La dictadura los daba para mantener a la gente contenta, tranquila. En Caimanera hay quienes comparten ideas con el régimen, pero la mayoría no está de acuerdo con el sistema. Se intenta ocultar la realidad. Caimanera es un pueblo militarizado, aislado, un calabozo dentro de esa cárcel mayor que es Cuba.

Siempre existió el criterio de que en Caimanera la población era más rebelde, probablemente mejor informada, pues recibían la señal de televisión de Estados Unidos, aunque después el régimen ha logrado bloquear las trasmisiones. ¿Qué impacto tuvo para ti el hecho de colindar con la Base Naval? Cuéntanos si de niño recuerdas haber visto esos canales y sobre el pensamiento de los jóvenes, de un lado, una campaña por el socialismo y en el otro, mostrando lo que sucedía en Estados Unidos y en el mundo.

Sí, en aquellos años recuerdo que ya en los 90 los canales de televisión de Estados Unidos se veían perfectamente en Caimanera. Ahí se podían ver dibujos animados, deportes, películas, series y noticieros que en el resto del país estaban censurados. Eso influyó mucho en los adolescentes y la población en general. Era un privilegio ver sucesos y noticias de lo que realmente pasaba. Y te abría la mente con respecto a lo que siempre nos decían en las escuelas de que en Estado Unidos no se puede salir a la calle porque matan a la gente. Pero, además, siempre en Caimanera hubo personas que trabajaban en la Base Naval y los familiares que trabajaban allí, cuando regresaban de la Base Naval traían confituras, zapatos, juguetes, sus familias tenían otro nivel de vida. Entonces los más pobres, que éramos casi todos, veíamos la diferencia.

Les pagaban en dólares y después de la jubilación podían adquirir todos los meses bienes materiales y alimentos de calidad. Ya en Caimanera no queda ninguna persona viva de los que trabajaron en la Base Militar. El último murió hace tres años. Desde luego que fue un factor fundamental en la forma de pensar de la juventud en Caimanera, ver la diferencia de vida de los niños cuyos padres o abuelos trabajaban en la Base y uno pensaba, cómo es posible que, si los americanos están allí y son tan malos, esos niños tenían todos esos privilegios y nosotros no. Preguntas e inquietudes para las cuales el Estado cubano no tenía respuesta.

¿Había alguna normativa local que sancionara al que viera los canales de televisión de EEUU a través de la Base naval?

No, nunca hubo una ley que sancionara a alguien por ver los canales de la Base. Pero esto sí disgustó al régimen, a tal punto que lograron crear una interferencia para que no llegaran más las señales, porque mediante esos canales, en Caimanera podíamos ver cosas que el gobierno cubano no nos decía.

¿Cuál es el procedimiento para poder entrar a Caimanera?

Caimanera siempre ha sido un pueblo muy restringido para los cubanos que no sean de ahí puedan visitar a sus amistades. Me cuentan personas mayores que a partir de 1960 o 1961, Fidel Castro comenzó con las restricciones. Para que un cubano que no resida en Caimanera pueda entrar, tiene que ser que alguien de ahí lo anexe a una planilla, un documento controlado por la Seguridad del Estado, que se ocupa de indagar quién es la persona, buscan en los archivos. Si es alguien que tiene salida ilegal no puede entrar a Caimanera. Si deciden que la persona que se ha puesto en la planilla puede entrar, le otorgan una letra y un número. Cuando ya estás en la planilla, te preguntan cuántos días vas a estar. Si dices, voy a estar solo tres días, cuando vas a entrar te dan un papelito con tu nombre y apellidos, número de la planilla, como si fueras de visita a una prisión. Si cuando pasan las72 horas tú no has entregado el pase en el punto de control y no se sabe de ti, inmediatamente la Seguridad del Estado monta un operativo y van a la casa donde dijiste que ibas a estar y por qué no te has ido. Y puede que no te dejen entrar más si violas ese protocolo.

¿Cómo los pobladores de Caimanera pueden salir a Guantánamo, Santiago de Cuba u otra provincia?

En Caimanera por vía terrestre hay una sola salida. Hay garitas y en el tramo de Guantánamo a Caimanera hay tres puntos de control. Uno está en el mismo Guantánamo, en el 16 Sur, hay otro retén en el asentamiento que se llama Callamo y un tercer punto de control cuando llegas a Caimanera. Si una persona, sea hombre o mujer de cualquier edad, trata de llegar a Caimanera sin estar en la planilla, sin permiso de la Seguridad, inmediatamente esa persona es acusada de intento de salida ilegal del país y puede ser sancionado de dos a ocho años de prisión.

Les puedo decir que, debido a las restricciones, al control policial que tiene el régimen en Caimanera la vida de un activista por los derechos humanos y la de un periodista independiente, como es mi caso, es bastante difícil. Caimanera es un pueblo militarizado, tres puntos de control, garitas y a las personas que se oponen al régimen le hacen la vida un desastre. Como en toda Cuba, pero en Caimanera el control sobre nosotros es mucho más estricto. Si yo quiero salir de Caimanera e ir a Guantánamo, a comprar comida existe un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que en uno de los puntos de control la Seguridad me detenga.

¿En Caimanera no hay mercado informal como en el resto de Cuba?

En Caimanera hay personas que tienen negocios privados, pero lo que es la comida como tal no hay. El mercado negro es nulo. No hay carne ni pollo, hay que ir a Guantánamo a comprar comida porque en Caimanera debido a las restricciones y los puntos de control, un camión o un tipo por la izquierda no puede a vender comida porque no tiene un papel de la Seguridad del Estado que le permita entrar.

Es evidente que hay un activismo incipiente de opositores y comunicadores en Caimanera, ¿o son más bien 'ciudadanos disidentes'?

Soy el único periodista independiente en Caimanera y alrededor de diez o doce activistas pertenecemos al movimiento opositor Alianza Democrática Oriental. Es muy compleja la vida de un opositor allí. Es un pueblo pequeño y muy vigilado por el aparato represivo.

¿Quién es ese Yeris Curbelo, que ha hecho que la gente de la comunidad se solidarice contigo, te avisen si van a haber acciones represivas?

Del 2010 al 2013 estaba el Movimiento Damas de Blanco en Caimanera, con mujeres muy valientes. Estaba la UNPACU y la Alianza Democrática Oriental, de la cual era y sigo siendo coordinador en Caimanera. Muchos de estos activistas hoy están exiliados en los Estados Unidos, otros han decidido alejarse de la lucha por la intimidación hacia ellos por parte de la Seguridad del Estado. Yo decidí mantenerme en la lucha por la transición democrática en mi país. He sufrido la injusticia por parte del régimen en carne propia. Me han llevado a prisión por pensar diferente, por manifestarme en contra del régimen. La gente en Caimanera siente un gran aprecio hacia mi persona más allá de ser defensor de los derechos humanos y ser periodista independiente. Soy una persona que me relaciono con los demás, converso mucho, soy carismático y genero empatía. Siempre que he podido, le he brindado la mano a quien lo necesite en Caimanera. He tenido la posibilidad de poder ayudar a las personas, de darles medicamentos a familias necesitadas y eso para mí es un orgullo. Hay personas a las que no he podido dar mucho porque también tengo mis necesidades, pero no dudo en darle una libra de arroz o dos libras de frijoles a alguien que lo necesite. Siempre me he solidarizado con el pueblo, lo defiendo si hay una injusticia y por eso me avisan rápido cuando hay cualquier situación.

En ocasiones el régimen ha intentado detenerme y los vecinos han salido en defensa mía y no han permitido que el régimen me lleve detenido. Cuando el estallido social del 11 de julio de 2021 no podía salir a ningún lado porque tenía vigilancia en cada esquina. Recuerdo que estaba sentado con mi esposa en el corredor, y pasada las nueve de la noche llegó un carro de patrulla, llegaron tres motos de la Seguridad del Estado y alrededor de diez miembros del Partido Comunista a detenerme. Mi casa tiene verjas, las puse por temor a la represión del régimen que puede llegar y matarme durmiendo o hacer cualquier acto vandálico en mi casa y vivo con mi esposa y mi hijo menor de edad. Los vecinos salieron y les gritaron: “Qué ustedes quieren, si ellos están tranquilos ahí por qué se lo quieren llevar”, y un agente de la Seguridad del Estado le dijo a uno de la policía: “Rompe el candado que hay que llevárselo”. En ese momento mi hijo estaba durmiendo, tuvimos que despertarlo, sacarlo por atrás por el patio, algo triste, a ellos no les importaba. Pero gracias al apoyo de los vecinos no pudieron romper el candado para entrar y sacarme detenido porque los vecinos se pusieron a mi lado.

Quisiera que ahondaras más en el tema de la familia, de tu hijo, tu esposa...

Mi esposa, a la cual admiro por su valor y su postura firme a mi lado a pesar de la persecución del régimen, la han querido amedrentar. Llevamos ya dieciséis años juntos. Mi hijo menor tiene trece años. Cuando he estado en prisión mi esposa ha tenido una vida muy dura y ha tenido que vender paletas de helado y pudín de pan para sobrevivir. Cuando la conocí era trabajadora social, nos hicimos novios en 2007. Y por no apartarse de mí y apoyarme fue expulsada de su trabajo y de la juventud comunista, donde era militante. Fue expulsada con un documento donde la acusas de 'traición a la patria y cobardía política' y tener un marido 'contrarrevolucionario'. Ella ni yo hemos podido trabajar más. Tampoco queremos trabajar para un gobierno totalitario. Mi esposa ha sufrido mucho cuando he estado preso, con el niño pequeño en brazos, levantarlo a las cinco de la mañana porque no ha tenido con quien dejarlo para ir a verme a la prisión. Sin dinero para llevarme una jaba, comprarme cigarros, galletas, ver si puede ir en un carro. Muy difícil todo porque al régimen no le importa que haya una madre con un niño pequeño, no le importa absolutamente nada ni nadie por tal de mantenerse en el poder y de doblegar al que se le enfrenta.

¿Cuál fue la génesis de la protesta del pasado 6 de mayo, cómo se vivió ese día?

Alrededor de las seis de la tarde dos valientes jóvenes decidieron salir a la calle en Caimanera: Luis Miguel Alarcón Martínez y Daniel Álvarez González. Ese día, los dos muchachos, indignados, cansados de tanta hambre y miseria decidieron salir a las calles. Pero no solamente por la escasez de alimentos y medicinas, sino también porque están conscientes de que Cuba es gobernada por un régimen dictatorial. Esos jóvenes nunca tuvieron roce con la oposición, nunca han sido activistas. Simple y llanamente salieron a la calle cansados de la miseria, pero también a reclamar libertad. A esos muchachos se les unió una gran cantidad de personas, unas quinientas según calculé.

¿Dónde comenzó la protesta?

La protesta comienza en calle Carretera entre Martí y Correo. La manifestación tuvo lugar ahí pero también estos jóvenes junto con las personas del pueblo que se les unieron lograron marchar hasta la sede del Partido Comunista en Cuba y del Poder Popular. Ahí se manifestaron, estuvieron unos minutos y luego marcharon de regreso hacia el lugar donde se inició la protesta. Esos jóvenes y esas personas expresaron su descontento no solo por la miseria y la escasez que se vive en el país. La gente también pidió libertad, gritaron Patria y Vida y ¡Vivan los Derechos Humanos! Los videos están ahí, donde se puede escuchar claramente que el descontento del pueblo de Caimanera no era solo por la escasez, también contra del gobierno dictatorial en Cuba.

¿Más o menos cuánto duró esa marcha?

La protesta como tal comenzó sobre las siete de la tarde y duró hasta las nueve de la noche. Aproximadamente duró dos horas, de siete a nueve y termina cuando al régimen ya no le queda otra opción que reprimir. La brigada especial de las Boinas Negras arremetió contra los que se manifestaban

¿La sede de los Boinas Negras es en la ciudad de Guantánamo o ellos radican en Caimanera?

Los Boinas Negras radican en la ciudad de Guantánamo. Hubo que esperar un tiempo a que se trasladaran desde Guantánamo hacia Caimanera. Una vez que llegaron al lugar arremetieron contra estos jóvenes y contra otros participantes de la protesta. Las personas encausadas y detenidas hasta el momento son seis. Hay dos de estos jóvenes que el régimen decidió ponerlos en libertad, ellos son Yandris Pelier Matos que siempre ha padecido de ataques epilépticos y Felipe Octavio Correa Martínez, quien padece de retraso mental. Por las enfermedades que padecen, por la presión internacional y para apaciguar el descontento en Caimanera, los soltaron. Estos jóvenes están en la calle, pero aún las causas por las que se les imputan están vigentes, siguen los cargos en su contra por desorden público. Estos dos jóvenes Yandris y Felipe, fueron liberados de la unidad de delitos contra la Seguridad del Estado que radica en Guantánamo. Da lástima ver cómo salieron de los calabozos.

Cuando la gente en Caimanera supo la noticia, estaba muy contenta, al menos son dos que ya no están en el calabozo. Pero a la vez se sintió tristeza al ver el estado físico en que estos dos jóvenes se encuentran tras veinticinco días detenidos. Ni siquiera hicieron huelga de hambre ni nada por el estilo y parecen que fueron liberados de un campo de concentración nazi. La Unidad de Delitos Contra la Seguridad del Estado siempre ha sido un lugar de tortura. Te sacan a cualquier hora de la madrugada. Te sientan en una silla y te ponen un aire acondicionado fijo a bajas temperaturas. O te ponen en un lugar donde te caen gotas de agua y luego te encierran en un calabozo herméticamente cerrado. Tienes que dormir en unas literas que antes eran de hierro con cadenas, ahora las hicieron de cemento. Te dan un colchoncito de esponja con tremenda peste y sin ninguna higiene como a las siete de la noche y ya a las cinco de la mañana te lo retiran, no importa si hay frío o no. La comida de pésima calidad. He estado detenido en esa Unidad y me han dado un poquito de té sin sabor, prácticamente agua, con un pedacito de pan de almuerzo y comida. A estos muchachos les pusieron como condición que no pueden salir de la provincia y no pueden acercarse a mí.

Como periodista independiente, ¿qué sanciones te han impuesto?

Me regularon (prohibición de salir del país) desde 2019 cuando iba a participar en un evento de periodismo en Panamá. Las razones que alegaron me las dejaron bien claras: por haber regresado de un curso de periodismo en Trinidad y Tobago. Oficiales de la Seguridad me advirtieron que no iba a viajar más. No fue todo. En 2020, debido a mi activismo y mi trabajo como reportero en Palenque Visión, el régimen tomó la decisión de multarme con 3.000 pesos en marzo de 2020 con el Decreto Ley 370. Parece que no fue suficiente y al año siguiente, en marzo de 2021, me volvieron a multar de nuevo con 3.000 pesos de nuevo por el Decreto Ley 370. Al año el régimen decide volverme a multar aplicándome otra vez el decreto 370. O sea, no escampa la persecución y la represión contra los que desde dentro de la isla luchamos por una Cuba libre y democrática.

¿Qué futuro tiene Yeris Curbelo, con un niño de 13 años que ha estado recibiendo atención especializada producto del trauma que le ha causado las prisiones a su padre?

Después de las multas, la policía política ha sido tajante: si continúo haciendo periodismo lo más probable es que me lleven a prisión. Pero luego de cubrir informativamente las protestas del 6 de mayo en Caimanera, y haber dado varios reportes a medios internacionales, de haber entrevistado a los padres de jóvenes que fueron detenidos, las autoridades están buscando la manera de ver cómo me llevan a prisión nuevamente. Me preocupa, porque otras veces me han amenazado y han llevado a cabalidad sus amenazas. El régimen cubano está buscando la manera de que los padres de los detenidos en la protesta en Caimanera digan frente a cámara de que yo a ellos los utilicé para ganar dinero, para coger promoción, de que mi objetivo no es ayudarlos, cuando gracias a Dios y a todas aquellas personas que me conocen en Caimanera y en el exterior, saben que llevo muchos años de lucha y realmente lo hago de corazón porque quiero una Cuba libre y quiero darle visibilidad mediante el periodismo libre a las injusticias que el Estado comete en contra de los cubanos.

Para ser lo más claro y específico posible: el régimen quiere que alguno de esos jóvenes diga que yo les pagué para que ellos protestaran en Caimanera el 6 de mayo. La dictadura está herida, desesperada porque protestas como la del 11 de julio de 2021 en toda la isla o la del 6 de mayo de 2023 en Caimanera han tenido tremendo impacto internacional y nacional. Y es algo que cada vez motiva más a personas que no tienen voz, personas que tienen miedo, al ver este tipo de manifestaciones se llenan de valor y dicen: un día lo puedo hacer yo también, y es a lo que el régimen le teme. Pido que me ayuden a visibilizar más cualquier represión que la tiranía pueda llevar a cabo en mi contra.

Debido a los encarcelamientos y detenciones por las que he pasado mi hijo, desde que tiene seis años hemos tenido que llevarlo con psicólogos para atender diversos traumas. Le han afectado de tal forma los encarcelamientos que no puede ver a un policía ni a un agente de la Seguridad del Estado cerca de la casa. Hoy con 13 años, ve a un policía o un carro de patrulla y va corriendo para la casa: “Papá, papá, hay un carro de policía en la esquina”, “papá, papá, la patrulla pasó por ahora mismo”. Un trauma que el régimen le ha causado a mi hijo llevando a su padre a la prisión solo por pensar diferente, solo por oponerme a su tiranía. Están los documentos, está todo plasmado de todas las citas que mi hijo ha tenido con psiquiatras y psicólogos. A mi hijo lo atiende directamente la psiquiatra provincial de Guantánamo, todos los primeros jueves de cada mes, le recetan fármacos para mantenerlo sedado y que pueda dormir más tranquilo. Me da mucho dolor, es muy triste ver que un hijo tuyo ha sido traumatizado por los actos vandálicos de la dictadura contra una persona que solamente expresa lo que siente y de forma pacífica lucha por la libertad de su país. Pero al régimen no le importa nada de eso

¿Cómo te ves en el futuro? ¿Has pensado emigrar de Cuba?

Son muchísimos los años que llevo luchando por una Cuba libre. Prefiero seguir aquí, y sé que me arriesgo a que me lleven a prisión, sé que arriesgo mi vida porque me pueden matar, sé que lamentablemente mi hijo sigue sufriendo las represiones en mi contra, pero yo llevo dentro, muy dentro, mis ideales, tengo una convicción absoluta de lo que quiero. Quiero estar en Cuba, luchar contra la tiranía, luchar por que Cuba sea un país libre, donde un cubano pueda expresarse y decir lo que siente sin temor a ser reprimido. Cuando era muy joven, en tres ocasiones fui a la Base Naval para intentar emigrar y fui llevado a prisión. Mis convicciones ahora son otras. No tengo planes de abandonar el país, independientemente de que estoy regulado. De momento, voy a seguir luchando desde la isla por la libertad de nuestra sufrida Cuba.

Especial
@DesdeLaHabana

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