Pocas cosas son tan molestas en la cocina como abrir la puerta de una alacena y encontrarse con un insecto gris reposando plácidamente en algún rincón. Ni hablar de cuando sale otro revoloteando hacia uno. ¿Ya le ha pasado? No hay de qué avergonzarse. A todos nos puede suceder que se metan polillas en algún paquete de comida. ¿Qué podemos hacer para combatirlas o incluso evitar este desagradable fenómeno?

1. Controlar las reservas: A las polillas no les gusta cualquier cosa. "No les interesan las grasas, los aceites, el azúcar, la sal y los alimentos muy ahumados", explica la experta Gerline Nachtigall. Tampoco suelen atacar el café, ni el té negro. "Pero les encantan la harina, la sémola, los cereales, la grasa animal, las almendras, la fruta seca, los condimentos, los tés de fruta y las hierbas."

2. Prestar atención a las alertas: Uno encuentra pocas veces a la polilla adulta en los alimentos, por lo general ponen huevos de los que salen las larvas. Uno nota este estadio cuando los alimentos presentan grumitos o una especie de telarañas. Las larvas llegan a tener como máximo entre 14 y 17 milímetros, el problema es que suelen poner os huevos en ranuras por las que las larvas, que son muy ínfimas, puedan pasar al contenido de los paquetes. A veces incluso pasan por el cierre de un envase, con lo cual podría suceder que un producto estuviera afectado incluso cuando uno lo compra en el supermercado.

3. Es imprescindible colocar los alimentos en un envase a prueba de insectos ni bien uno los compra y llega a casa. Nachtigall nos recomienda hacerlo sobre todo cuando vamos a conservar algo a una temperatura que supera los 15 grados. No es una tarea nada sencilla, porque muchos frascos y latas no son un impedimento para las polillas. Los envases tendrían que tener tapa a rosca o un aislante espeial. Además, es importante saber que no hay que colocar los alimentos nuevos en envases que estén a medio llenar de antes, porque si en la lata, por ejemplo, ya había huevos, se expanderán a todo el contenido.

4. Deshacerse por completo de los alimentos afectados. Si descubre larvas o "telarañas" en algún producto, no pierda el tiempo y bótelo al tacho de inmediato, porque los excrementos de las polillas pueden impactar en la salud. Las polillas de la harina también pueden generar alergia. Cierre rápidamente todo en una bolsa y retírelo de la casa para que no salga volando ninguna polilla que pueda ponerse en algún otro alimento.

5. Limpie todo a fondo. Lave minuciodamente los envases, porque los uevos o larvas podrían estar en cualquier ranura o en la tapa. Limpie también muy bien la alacena, tanto por dentro como por fuera. Pero no lo haga con vinagre, porque atrae a muchos insectos. Mejor utilizar un producto normal de limpieza para la cocina.

6. Controle al poco tiempo. Si no logró erradicar todas las larvas, lo notará al poco tiempo, porque volverán a aparecer huevos. Para mantener todo bajo control puede utilizar los atrapapolillas, que atraen a las polillas macho. Colóquelas cerca de los alimentos. Si pasa cierto tiempo y no aparece nada, lo más probable es que su casa ya esté otra vez libre de polillas.

FUENTE: dpa

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