martes 17  de  marzo 2026
INCERTIDUMBRE

Opositores cubanos advierten podrían ser usados como escudos humanos en un recurso desesperado del régimen

En medio de la incertidumbre que se vive por las presiones de EEUU y los intentos de la dictadura de ganar tiempo, la vulnerabilidad de los opositores es algo que no se debe descuidar

Por ILIANA LAVASTIDA

“Un día se levantan y pueden tomarnos como escudos ante una posible invasión”, con esta frase resume un veterano activista proderechos humanos, con probada verticalidad ante el régimen de la Habana, la sensación de muchos opositores en la isla en medio de la incertidumbre que viven entre las advertencias reiteradas del presidente Trump de una posible acción en Cuba y las peripecias del régimen en aras de ganar tiempo y permanecer en control del país.

La sensación que experimentan no es de amedrentamiento, es la realidad de una comportamiento que pueden adoptar los gobernantes cubanos, reeditando un escenario que otras veces se ha vivido como por ejemplo el que describen quienes fueron prisioneros después de la invasión a Bahía de Cochinos en 1961, cuando la naciente dictadura puso al mundo al borde de una guerra por permitir el emplazamiento de cohetes nucleares rusos y según testimonios de quienes lo vivieron, les amenazaban con ser el blanco principal, en caso de un enfrentamiento militar con EEUU.

Tiempo a toda costa

El comportamiento mostrado y las divisiones internas evidentes con las que se maneja la actual situación en Cuba, constituyen otra razón para que los opositores internos observen con cautela y recelo el panorama.

Durante más de dos meses, desde la captura de Nicolás Maduro, cuando se comenzó a mencionar la posibilidad de algún tipo de acción de EEUU en Cuba, los primeros indicios de conversaciones entre ambos gobiernos siempre fueron negados por la Habana; según se fueron materializando las medidas adoptadas por el presidente Trump para evitar el envío de petróleo a la isla y la crisis se acrecentó, el acecho a periodistas independientes y opositores también se arreció teniendo en cuenta que en muchos casos estas personas constituyen la fuente de información más creíble y verificable para que la realidad de Cuba trascienda al mundo.

Ahora, una vez que la crisis energética, sanitaria y de alimentos ha tocado fondo en el país, con apagones de 40 horas consecutivos, el colapso del transporte público y el país inundado de vertederos de basura, de la noche a la mañana Díaz-Canel recibe la encomienda de reconocer públicamente lo que hasta dos días antes había negado y lo hace custodiado por la mirada intimidante de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, a quien fuentes sin identificar habían señalado como protagonista de las conversaciones con EEUU.

Semanas antes de hacer pública la noticia de las conversaciones, ese foco noticioso la dictadura había intentado enrarecerlo con el suceso de una lancha de pesca de Florida que aseguraron, irrumpió en aguas jurisdiccionales cubanas, supuestamente dotada de un arsenal de armas destinados a cometer actos de sabotaje en la isla. Esta lancha en la que viajaban diez exiliados fue ultimada por una embarcación guardafrontera y el saldo fue de cinco personas muertas.

Invitación inusitada

Alrededor de 72 horas después de que Díaz-Canel admitiera el diálogo, este 16 de marzo, y en medio de una fuerte represión contra quienes han salido a protestar en diferentes regiones del país, comparece ante los medios extranjeros acreditados en Cuba, el ministro de inversión extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, exhortando a los cubanos emigrados y a sus descendientes a invertir capital en la isla.

Tras esta inusitada exhortación, en un país imposibilitado de abastecer de combustible a los aviones que hacen escala en sus aeropuertos, los legisladores federales cubanoamericanos del sur de Florida se desmarcaron de la aspiración de La Habana y aseguraron que ese llamado del régimen a la inversión es una decisión unilateral y que, para ese país la recuperación económica con el respaldo de EEUU solo se hará posible con un cambio político, es decir con la salida del régimen.

Horas más tarde del mismo lunes 16 de marzo, el presidente Donald Trump reiteró su decisión de liberar a Cuba, o tomarla de cualquier manera y dijo que para él sería un honor hacerlo.

En este complejo escenario de probabilidades, la parte más difícil la enfrentan los millones de cubanos que aguardan porque algo concreto ocurra, esperanzados en medio de las más severas penurias. Sin embargo, el riesgo que corren quienes marcadamente confrontan al régimen es real y la preocupación de que en ese contexto de conteo regresivo puedan ser utilizados como carne de cañón por los represores, también es algo que no debemos obviar.

¿Qué ha pasado con los 51 prisioneros que por intermedio del Vaticano debían haber sido liberados tras el anuncio del jueves último y cuántos de los incluidos en esa lista son prisioneros políticos? Son preguntas que, además de la incertidumbre por la suerte de los opositores y activistas, también deben ocupar el interés de quienes observan y reportan sobre Cuba.

@IlianaLavastida

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