viernes 3  de  abril 2026
TRABAJO

"El esfuerzo no hace que las mujeres logren puestos de jerarquía"

El esfuerzo y la disciplina de trabajo no siempre se ven recompensados con el ascenso laboral que tantas mujeres merecerían.

Parecería que los puestos de jerarquía les siguen estando reservados a los hombres, al menos en su gran mayoría. Uno por lo general supone que se debe a que el mundo laboral aún se maneja con parámetros que ejercen cierta discriminación de género y que por eso las mujeres no logran ascender tan rápido como los hombres en su carrera. ¿Pero por qué sigue siendo así, después de tanta lucha igualitaria?

"En realidad existe una diferencia entre cómo trabajan las mujeres y cómo se hace para lograr un lugar de poder", considera la profesora Britte Witzer, que da talleres para gerentes y puestos de jerarquía.

Witzer observa que las mujeres suelen tener dos cualidades muy fuertes: son laboriosas y trabajan con gran disciplina. "Pero el esfuerzo no es el camino para que las mujeres logren puestos de jerarquía", dice la especialista. Lo decisivo para crecer, advierte, son más bien las redes y los contactos, las ideas y la capacidad de convencer a los demás. Por eso ella observa que, si bien las mujeres hacen un muy buen trabajo, al final son otros los que reciben el ascenso.

"A las mujeres se les suele decir: 'tienes todas las puertas abiertas, aún puedes lograr mucho'. Sin embargo, los hechos demuestran que esas promesas no se cumplen", advierte Witzer.

Por supuesto, no se puede negar la importancia que tienen en la vida privada el hogar y la familia, y los puestos de alta jerarquía demandan mucha flexibilidad y la posibilidad de dejar cualquier cosa de lado para ocuparse de eventuales emergencias en el trabajo. El cliché dice que la flexibilidad de la mujer será menor porque si se tiene que ocupar de los hijos no podrá estar disponible a toda hora, pero lo cierto es que detrás de todo hombre de poder suele haber una gran mujer que le cubre las espaldas, y lo mismo sucede a la inversa, cuando es la mujer la que ocupa un alto rango.

Witzer observa además que estas pautas "tradicionalistas" con las que se rigen las empresas no siempre las benefician, porque muchas veces ocurre que no se elige a la persona más apta para el puesto de jerarquía sino a aquella que reúne una serie de condiciones adicionales que no necesariamente la hacen mejor o más capacitada para ocupar el puesto.

Pese a esto, la especialista sugiere que "las mujeres jueguen el juego tal como está pautado y que a partir de eso cambien las reglas".

No significa que haya que bajar la cabeza. De hecho las mujeres ya están generando grandes cambios en el ámbito laboral, donde tampoco hay por qué dejar pasar hábitos que no respeten la igualdad de género. Además, tal como dice Witzer, "antes la definición clásica de 'poder' implicaba 'tener poder sobre otros'. Hoy eso ha cambiado. Las mujeres pueden demostrar poder a través de su presencia y de su personalidad".

FUENTE: DPA

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