MIAMI.- Envejecer es parte del ciclo vital, es irremediable, por eso es importante comprender que llegar a esta etapa implica hacer los reajustes necesarios para garantizar una vida plena y feliz. Muchas cosas cambian, como el cuerpo que pierde fuerza y agilidad, pero los sentimientos siguen estando allí.

La rutina tras superar los 65 años se modifica, algunos dejan de trabajar, los hijos ya no están en el hogar, se enfrentan a la separación o muerte de familiares y amigos cercanos, por lo que es normal enfrentar sensaciones de pérdida y vacío, argumento para que muchas personas mayores decidan encerrarse en sí mismas, desconectarse. Pero la vejez no debe ser una transición negativa hacia la soledad y el desconcierto, evitarlo es un asunto de actitud, y el secreto está en la readaptación.

Ajustar las rutinas diarias y reorientar los patrones de pensamiento y comportamiento son la base para lograr una integración y socialización efectiva durante esta etapa de la vida. Tener una vida social activa es indiscutiblemente una fuente de salud, especialmente porque que durante la vejez, las necesidades psicológicas y sociales siguen siendo las mismas.

Comunicación, autonomía y afecto

Los expertos coinciden en que la vida social de una persona cubre tres necesidades fundamentales en el ser humano. En primer lugar, la necesidad de inclusión, de formar parte de algo, de mantenerse comunicado y en contacto; en segundo término esta la necesidad de control, porque la sensación de autonomía es la que nos da seguridad en nosotros mismos; y finalmente, la necesidad de afecto lo que implica necesariamente la interrelación con otras personas.

Estas necesidades no cambian con el paso de los años y es por eso que una vida social activa es clave para percibirnos como seres aptos para la vida diaria, competentes.

Esta sensación de pertenencia y seguridad mejora el estado de ánimo y genera emociones positivas, pero además, a nivel físico, mejora el funcionamiento del sistema inmunológico, la actividad cardiovascular, y la capacidad cardiopulmonar.

Vivir y amar

Mantenerse activo a nivel físico, intelectual y social es esencial para propiciar la calidad de vida, envejecer no supone el cese de la vida de la persona, sino más bien un continuo proceso de crecimiento. Este es el momento de plantearse nuevas metas e intereses. Es importante ver el tiempo libre como algo que se ganó a lo largo del camino e invertirlo en actividades con las que nos sintamos identificados. Recuerde que la capacidad de aprender cosas nuevas no está determinada por la edad, y que la creatividad no disminuye con el paso del tiempo.

Tampoco hay que tener miedo a enamorarse después de cumplir los 65, las canas y las arrugas no extinguen la llama de la pasión. Pero además, en esta etapa el amor es más maduro, el egoísmo, la vanidad, los malos entendidos y las discusiones sin sentido, pierden importancia, para que el apoyo mutuo, la tolerancia y la comprensión ganen terreno. El lazo es fuerte y sincero, y proporciona al ser humano la estabilidad que necesita, bien dicen los especialistas que amar de nuevo es “casi” un boleto a la juventud.

Recomendaciones para una vida activa:

  • Visite lugares nuevos, parques, restaurantes y centros comerciales.
  • Inscríbase en grupos para la tercera edad.
  • Tome alguna clase que le parezca interesante.
  • Cultive nuevas amistades.
  • Comparta buenos momentos con su familia y amigos.
  • Haga ejercicio.
  • Cuide su alimentación y beba suficiente líquido.
  • Mantenga una visión positiva de la vida.
  • Visite a su médico con regularidad.

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