Por Sabine Meuter

Una niña pequeña se cae jugando en la plaza y se abre la rodilla. Llora mucho. Su madre quiere consolarla. Si tiene inteligencia emocional, le dice algo así como: "Sé como te sientes ahora y que duele mucho. Ven, te consolaré". Es mucho mejor decir eso que "Ya pasará". Esto hace que el niño debe desconectar de su propio dolor.

Tristeza, dolor, enojo: los padres suelen buscar proteger a sus hijos de este tipo se sentimientos. Como consecuencia, tratan de que sus hijos no sientan esas emociones. Sin embargo, no les hacen ningún bien accionando así.

Las emociones son importantes porque son verdaderas. Los padres deben alentar a los niños a conectar con sus sentimientos. Si se le enseña a los niños desde pequeños a reprimir sus emociones, más adelante no podrán reconocer sentimientos en los demás y reaccionar en consecuencia. No tener inteligencia emocional puede tener consecuencias tanto en el ámbito privado como en el laboral. De hecho, la inteligencia emocional es considerada un factor clave para que las conversaciones lleguen a buen puerto.

En Internet hay disponibles muchos tests para que los interesados puedan descubrir si tienen inteligencia emocional. Sin embargo, muchas de estas pruebas no son muy sólidas científicamente.

Muchos especialistas definen la inteligencia emocional como la capacidad de comprender las emociones y sentimientos propios y los de otras personas a través de los gestos, la postura corporal y la voz. Lo observado es usado luego para controlar las emociones propias o ajenas y reaccionar de forma adecuada a ellas.

Un ejemplo: un hombre tuvo un mal día en el trabajo. Se siente injustamente tratado y está furioso. Como dispone de inteligencia emocional, no cena con su familia para ahorrale su mal humor y en vez de eso sale a correr. El esfuerzo físico lo ayuda a descargar la tensión y a ordenar sus ideas. Este hombre sabe cómo lidiar con su enojo y redirigirlo de forma productiva.

Una buena forma de identificar las propias empciones puede ser llevar un diario íntimo e ir anotando lo que se sintió en distintas situaciones. Los sentimientos deben ser descritos con exactitud. También es importante localizarlos: "¿Me duele el estómago cuando me enojo? ¿O tengo palpitaciones?". Quien aprende a identificar estos sentimientos está luego también más sensibilizado a la hora de reconocer emociones en otros y lidiar con ellas, ya que se tiene experiencia con uno mismo.

También ayuda desarrollar empatía, es decir, aprender a ponerse en la piel del otro. Esto amplía los propios horizontes. Incluso hay estudios que señalan que cuanto mejor pueden advertir los emociones de los otros las personas, más positivamente son percibidas por el entorno.

En concreto, la inteligencia emocional también permite actuar con mayor calidez en situaciones cotidianas. Por ejemplo: si una amiga está triste porque murió su perro, una persona empática con inteligencia emocional le dirá: "Sé lo que sientes. Entiendo tu tristeza", en vez de: "Bueno, ya está bien, comprate otro perro y listo".

FUENTE: dpa

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