viernes 20  de  enero 2023
Tania Medina

Tania Medina: "El ser humano vino al mundo a ser feliz"

La afamada médica dominicana Tania Medina promueve la importancia de cultivar la autoestima y el amor propio

Diario las Américas | CAMILA MENDOZA
Por CAMILA MENDOZA

MIAMI.- Convencida de que las mujeres necesitan amarse profundamente antes de decidir pasar por el quirófano y someterse a las correcciones que buscan una cirugía estética, la doctora Tania Medina ha adquirido notoriedad en Estados Unidos al ser reconocida como una de las pocas especialistas latinas que se interesa en promover la plenitud espiritual antes de asumir una transformación física.

Y es que consciente de los dilemas que plantea relacionar la belleza exterior con la autoestima, la doctora Medina busca transformar vidas comprobando -a través de testimonios- que la belleza interna y externa son complementarias y necesarias para ser feliz.

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De ahí su misión de interesarse en informar a las más de 18 millones de personas se someten a cirugías estéticas en Estados Unidos cada año [cifras de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos].

“El ser humano vino al mundo a ser feliz, y cualquier herramienta que nos ayude a eso es válida”, dijo la experta, quien asegura que a las pacientes hay que hacerles dos preguntas esenciales antes de una operación: para qué y para quién quieren hacerse la cirugía.

"Si responden que es por sus novios o terceras personas, entonces les digo que no están preparadas. Incluso, a muchas chicas les pedimos que inicien un tratamiento psicológico, para que primero se amen y luego puedan optar a una operación", dijo la cirujana, quien confiesa que se sometió a un implante de mamas a los 18 años.

“Yo nunca desarrollé mamas en mi adolescencia, y le pedí a mi madre que me regalara implantes. Ella accedió, pero me dijo que tenía que terminar la escuela con las mejores notas, y así lo hice. Recuerdo que, tras operarme, cuando me vi frente al espejo mi vida cambió. Me di cuenta de que antes me vestía como un niño y era introvertida, pero desde que mi cuerpo se transformó me enamoré de mi figura, renové mi clóset y me convertí en una mujer extrovertida. De cierta manera, conocí la felicidad, y entendí que a través de la cirugía plástica yo también quería mejorar otras vidas, por eso estudié medicina”.

Sobre su filosofía

Panelista frecuente y experta invitada en diversos medios de comunicación de República Dominicana y Estados Unidos, Medina promueve la autoestima y la búsqueda del amor propio a través de cuatro pilares: la autoeficacia, la confianza en uno mismo; el autoconcepto, lo que se piensa de uno mismo; la autoimagen, la belleza física; y la auto gratificación, es decir, lo que hace el ser humano para aplaudirse o consentirse.

“Para que exista una autoestima saludable todos estos pilares deben funcionar bien. Y lo importante es que la gente entienda que la autoestima saludable es un buque de contención ante el sufrimiento mental que nos invade. Ese es mi propósito, elevar la autoestima para hacer a las personas más felices”.

Medina se considera una cirujana del alma. “Más que cirugías plásticas busco promover la belleza y el bienestar holístico”, dijo la experta, quien en su juventud participó en el concurso Miss República Dominicana y concibe los certámenes de belleza como una excelente plataforma para crecer y aprender.

“Son tribunas que hay que saber utilizar. En mi caso, cuando participé me discriminaron por mi estatura, porque mido 5.6 pies, y ahí entendí que lo importante no es lo que opine el resto, sino cómo uno se sienta. Por eso la importancia de lo que uno piensa y opina de sí mismo”.

En búsqueda del equilibrio

La doctora Medina es madre de cuatro hijos, Daniella de 11, Letizia de 9 y un par de gemelos de 6 años, Paula y Pablo, quien fue diagnosticado con autismo.

Asegura que la clave del éxito entre su vida personal y su profesión ha sido la búsqueda del equilibrio con el que enfrenta cada día.

“Muchas familias reciben el diagnóstico de autismo en sus hijos como algo malo, pero yo decidí aceptarlo como una bendición, ya que Pablito es un maestro espiritual para nosotros. Es el un niño feliz, vive gozando, y vino a enseñarme eso, que no necesitamos nada para ser felices”.

“Me esfuerzo en mis redes sociales por visibilizar y normalizar esta condición, porque la gente no estigmatice y discrimine a nuestros hijos; porque sigamos construyendo comunidades de apoyo para las familias y madres que necesitan contención y guía”.

La doctora Medina confiesa que amanece cada día a las 4 de la madrugada para poder cumplir con su labor de madre, asimismo realizar su labor como médico, y tener un espacio para consentirse a sí misma.

“Antes era una mujer trabajólica [adicta al trabajo], hasta que entendí que primero está Dios, luego tu salud, después tu familia y después el trabajo”.

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