martes 31  de  marzo 2026
MÚSICA

Celebración del centenario del compositor Aurelio De la Vega

El programa reunió una cuidada selección de obras vocales e instrumentales que ilustran diversos períodos creativos del compositor

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

El pasado 1 de febrero de 2026, la ciudad de Los Ángeles se convirtió en punto de confluencia para la memoria, la música y la gratitud. Allí tuvo lugar un concierto de especial envergadura artística y simbólica, dedicado a celebrar el centenario del nacimiento del compositor cubano-americano Aurelio de la Vega, figura cardinal de la creación musical contemporánea y uno de los intelectuales más lúcidos que ha dado la diáspora cubana.

Este homenaje formó parte de un ciclo internacional de conciertos concebido para recorrer distintas ciudades del mundo, subrayando la dimensión universal de una obra que, aun arraigada en una identidad profundamente cubana, dialoga con los lenguajes estéticos más rigurosos del siglo XX y comienzos del XXI. Lejos de una celebración meramente conmemorativa, la velada propuso una escucha activa y reflexiva de un catálogo vasto, exigente y coherente, cuya vigencia permanece intacta.

El programa reunió una cuidada selección de obras vocales e instrumentales que ilustran diversos períodos creativos del compositor. Piezas como La fuente infinita, Inflorescencia, Canciones transparentes, Leyenda del Ariel Criollo, Biflorero y Andamar Ramadna permitieron apreciar la amplitud de su pensamiento musical: desde la densidad estructural heredera de las vanguardias europeas, hasta una poética sonora donde la memoria, el mito y la abstracción conviven sin concesiones. Cada obra confirmó el rigor intelectual que caracteriza a De la Vega, así como su capacidad para convertir la música en un espacio de reflexión ética y estética.

Uno de los elementos más conmovedores de la noche fue la participación de la cantante y directora coral Anne Marie Ketchum de la Vega, viuda del compositor y colaboradora esencial en el desarrollo de su legado vocal. A lo largo de décadas, ella fue intérprete y defensora de gran parte de su repertorio, y en esta ocasión asumió el rol de mediadora entre la obra y el público. Sus presentaciones, cargadas de cercanía y emoción contenida, aportaron un contexto humano que enriqueció la experiencia auditiva sin restar protagonismo a la música.

De izquierda a derecha, Tiffany Ho, Shana Blake, Masiel Medina.
De izquierda a derecha, Tiffany Ho, Shana Blake, Masiel Medina.

De izquierda a derecha, Tiffany Ho, Shana Blake, Masiel Medina.

Antes de que sonara la primera nota, el concierto fue precedido por la lectura de una carta dedicada al maestro, a cargo del escritor, ensayista y pedagogo cubano Enrico Santi. El texto, de profunda resonancia poética, funcionó como un umbral simbólico: una invitación a ingresar en el universo intelectual y espiritual de un creador cuya vida estuvo marcada por la reflexión constante, el exilio y la fidelidad absoluta a sus principios artísticos.

Al éxito artístico de la velada contribuyó de manera decisiva un elenco de intérpretes de altísimo nivel, cuya solvencia técnica y sensibilidad musical estuvieron siempre al servicio de la obra. Participaron las sopranos Shana Blake Hill, Tiffany Ho y Anne Marie Ketchum de la Vega, cuyas voces —diversas en timbre y carácter— supieron articular con claridad y profundidad la exigente escritura vocal de Aurelio de la Vega. En el plano instrumental, la pianista Wendy Prober ofreció una lectura de gran precisión y lirismo; el clarinetista Micah Wright aportó una sonoridad refinada y control expresivo; la violonchelista Masiel Medina destacó por la hondura de su fraseo, cálido sonido y su comprensión estructural de las obras; y el guitarrista Brady Davis completó el conjunto con una interpretación de notable rigor y musicalidad. En su conjunto, estos intérpretes confirmaron que la música de De la Vega encuentra hoy voces y manos plenamente capacitadas para sostener su complejidad y transmitir su intensa carga expresiva al público contemporáneo.

De izquierda a derecha, Micah Wright, Wendy Prober, Shana Blae Hill, Masiel Medina.
De izquierda a derecha, Micah Wright, Wendy Prober, Shana Blae Hill, Masiel Medina.

De izquierda a derecha, Micah Wright, Wendy Prober, Shana Blae Hill, Masiel Medina.

Celebrar el centenario de Aurelio de la Vega no es únicamente rendir tributo a un compositor excepcional; es también reafirmar la importancia del pensamiento crítico, del rigor intelectual y del compromiso ético en el arte. En un tiempo de tantos conflictos, su música continúa exigiendo atención, silencio y profundidad. Y quizás por ello, más que un acto de recuerdo, el concierto del pasado 1 de febrero fue una confirmación: la obra de Aurelio de la Vega sigue hablando con fuerza al presente y reclamando su lugar indispensable en la historia musical de nuestro tiempo.

La celebración no concluye aquí. Otros conciertos tendrán lugar en distintas ciudades de Estados Unidos y en diversos escenarios del mundo, prolongando este gesto colectivo de memoria, escucha y gratitud. Cada nueva interpretación será una manera distinta de volver a dialogar con la obra y el pensamiento de Aurelio de la Vega, cuya música continúa trazando puentes entre el rigor intelectual y la emoción más profunda. Para acompañar de cerca este itinerario del centenario y mantenerse informados sobre las próximas celebraciones, puede visitarse la página oficial del homenaje.

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