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@eleonorabruzual
Chávez guiado por el cubano sátrapa mayor fue creando lazos con sociópatas de la talla de Muammar Gaddafi, Saddam Hussein, Hasan Nasralláh, Ismail Haniya, y por supuesto con la flor y nata de los transgresores santones iraníes
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En esta semana que finalizó mis miedos se acrecentaron ya que por una parte hay una absoluta actitud irresponsable hacia la penetración iraní en América Latina, y por otra un tenaz trabajo de esa teocracia bárbara para ir ocupando espacios en muchos países del continente.
Fue Hugo Chávez quien en su afán de crear bloques de poder, comenzó a hacer siniestras alianzas con el terrorismo internacional y en especial con el islámico. No quedan dudas de que esto fue planeado e impuesto por sus mentores cubanos, los tiranos Castro, cuyo sueño se vio cumplido al atrapar al militar golpista venezolano y hacerse de las riquezas de uno de los países con más recursos del mundo para su provecho tanto económico como ideológico.
Chávez guiado por el cubano sátrapa mayor fue creando lazos con sociópatas de la talla de Muammar Gaddafi, Saddam Hussein, Hasan Nasralláh, Ismail Haniya, y por supuesto con la flor y nata de los transgresores santones iraníes. Esto completado, claro está, con sus alianzas con el terrorismo vasco, las FARC, el ELN y cualquier movimiento cuya obsesión fuera el dominio de sus territorios y del mundo mismo a través de la sangre, el odio y el miedo.
Chávez con su improvisado mazacote ideológico fue haciendo suyos rencores ajenos, y hermanando a Venezuela y a los países que subsidiaba, a esa siniestra cofradía de la muerte, de la violencia y de la mentira. Chávez al igual que se avino a lo peor de la humanidad también fue rompiendo con países y culturas democráticas y alimentando odios que le llevaron a alejarnos de tradicionales amigos.
Ya no es nueva ésta siniestra configuración chavista. Desde hace años muchos hemos estado denunciando la presencia terrorista en Venezuela, la transculturización y la siembra del odio como la gran meta roja. Ya en el año 2003 cuando Hugo Chávez nombró al activista islámico Tareck Zaidan El Aissami Maddah como jefe de la Misión Identidad, comenzaron a entrar a Venezuela peligrosas fichas del terrorismo mundial.
Es curioso ver como este hijo de sirios cuyo padre y abuelo representaban en Venezuela intereses de la brutal tiranía de Saddam Husseim, se preocupó por estar siempre en cargos que tuviesen que ver con la identificación y extranjería. Así en el año 2007 y hasta el 2008 fue viceministro de Seguridad Ciudadana, y en septiembre de 2008 hasta octubre de 2012 logró que Chávez lo colocara como ministro de Relaciones Interiores y Justicia, la puerta franca para dotar de papeles de identidad a cuanto extremista mundial necesitara credenciales que hicieran posible sus crímenes.
Se hiló fino sin dudas, y así podemos entender cómo se fueron sumando funestos personajes, todos relacionados con el islamismo. Aparece Ghazi Atef Nassereddine a quien el Departamento del Tesoro de Estados Unidos señala como operador de Hezbolláh, esto desde el 2008 y aún hoy, y con la tranquilidad que da el bajo perfil, estrecho colaborador de Nicolás Maduro, con el parapeto montado haciéndole pasar como diplomático asignado a la embajada de Venezuela en Damasco desde donde facilita los viajes de decenas de agitadores del Oriente Medio a nuestro país.
Nunca Gobierno alguno en Venezuela tuvo tal presencia islámica entre sus funcionarios y nunca por supuesto Venezuela fue puente para que ingresaran terroristas al continente americano y a Europa.
Podría seguir desmadejando aterradores hilos, el largo preámbulo es necesario para que muchos comprendan cómo los tentáculos del odio hecho religión están aquí y en muchos otros países. Piensen por qué a Colombia este mes de mayo de 2016 y con la absoluta complacencia de Juan Manuel Santos –el aliado de los Castro y las FARC- llegarán nada más y nada menos que relevantes miembros de la Guardia Revolucionaria Iraní, con cobertura oficial y con el fin de establecerse allí de manera permanente. Averigüen también sobre el tenebroso asesino Mohsen Rabbani, el diplomático iraní señalado de ser el cerebro de los sangrientos atentados contra la embajada de Israel (1992) y la mutual judía AMIA (1994) en Buenos Aires y el asesinato del fiscal Alberto Nisman, el año pasado. Mohsen Rabbani que pareciera que la vigente circular roja de Interpol no limita sus pasos y ha entrado al país vecino; y si no él, sí su yerno Mohsen Mojtaeh Zadehdel -sheikh Qomi- quien va constantemente a Colombia desde el año 2012.
Es claro que los nidos se hicieron y se hacen. Sanguinarias criaturas ponen huevos del diablo cuyos engendros seguirán bañando de sangre inocente a países donde cómplices les abrieron senderos…
