Una ola de indignación popular sacudió múltiples municipios de la capital cubana durante la tarde y la noche del viernes, extendiéndose hasta la madrugada de este sábado. La desesperación de la ciudadanía ante los interminables apagones y la crítica escasez de agua potable detonó cacerolazos, cierres de vías y manifestaciones espontáneas en un abierto desafío a las autoridades.
Los focos de resistencia civil se concentraron en barriadas de Centro Habana, Guanabacoa, Playa, Cotorro, Regla, Cojímar y San Miguel del Padrón. En estos puntos, los vecinos recurrieron a la quema de desechos y al levantamiento de barricadas improvisadas para paralizar el tránsito en arterias principales, como ocurrió en la intersección de las calles 19 y 68, en el municipio Playa, donde el tráfico quedó completamente obstruido.
La situación alcanzó momentos de alta tensión en el reparto Dulce Nombre, en el Cotorro, donde los residentes acumularon más de 24 horas consecutivas a oscuras y tres días sin suministro de agua.
Los manifestantes exigieron el restablecimiento de los servicios básicos y corearon consignas de libertad en franca oposición al sistema político. Mientras tanto, en Centro Habana, la población desafió la fuerte presencia de la Policía Nacional Rivera mediante el encendido de fogatas y sonoros cacerolazos en plena vía pública.
Rosa María Rodríguez, Coordinadora General del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) en La Habana, relató la angustia que se vive en las comunidades, citando la situación en la esquina de la calzada de Jacomino: "Llevamos muchos días sin luz y sin agua. Las madres están desesperadas, ya no pueden más..Los niños de vacaciones no tienen nada que darles, no tienen agua, no tienen luz ni para cocinarles un bocado de comida".
Este estallido de descontento social aconteció apenas un día después de que el régimen cubano anunciara un nuevo paquete de 176 medidas económicas. La respuesta de la población civil en las calles dejó claro el rechazo absoluto a las reformas burocráticas del Gobierno, las cuales no alivian la asfixiante realidad de los hogares cubanos, sometidos a cortes eléctricos que superan las 20 horas diarias en gran parte del territorio nacional.