NASHVILLE, Tennessee, EE.UU.- Hace dos décadas, dos universitarios de Akron, Ohio, que habían abandonado sus estudios, grabaron juntos un álbum de rock y lo enviaron a un pequeño sello discográfico en Los Ángeles. Entonces vino la parte difícil: Dan Auerbach y Patrick Carney tuvieron que aprender a tocar la música en vivo.

Ambos de poco más de 20 años, Auerbach tenía experiencia tocando guitarra en una banda de bar, pero Carney nunca había tocado la batería antes de grabar “The Big Come Up”, el primer álbum de The Black Keys, lanzado en 2002.

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En su primer concierto en marzo de ese año, Auerbach recuerda que los propietarios de Beachland Tavern en Cleveland les dijeron que necesitaban llenar 30 minutos. “Dijimos, ‘No hay problema’”, dijo Auerbach. “Tocamos todo el doble de rápido”.

“Hicimos como 10 canciones en 20 minutos”, dijo Carney.

La actuación llevó a más invitaciones para tocar en vivo, y con el tiempo se llenaron los recintos. Resulta que fracasar en la universidad fue probablemente lo mejor que les haya pasado.

“Nos dimos cuenta de que realmente no éramos material universitario”, dijo Carney.

Crecieron lenta pero constantemente tras ese primer concierto, atrayendo a multitudes más grandes, disqueras más grandes y elogios de la crítica con cada álbum.

En su 11er álbum de estudio, “Dropout Boogie”, el dúo ganador del Grammy, Black Keys, que ahora tiene a sus propios hijos en edad escolar, reflexiona sobre sus inicios juntos en discos tan variados como “Junior Kimbrough”, “The Wu-Tang Clan” y “Captain Beefheart”, cuando tocaban con un estilo crudo, rápido y suelto en pequeños recintos.

“No estaríamos pagando una costosa escuela privada si no hubiéramos dejado la escuela”, dice Carney riendo.

Dos décadas después, el dúo continúa operando básicamente como en esos primeros discos. Para “Dropout Boogie”, Black Keys escribieron canciones principalmente en el estudio, sin aportar mucho material preescrito. Tres o cuatro las grabaron en una sola toma. La crudeza y las imperfecciones fueron algo que aprendieron de esos influyentes sonidos del rock experimental y el hill country blues de los 70, y han mantenido ese impulso creativo: “Dropout Boogie” es su tercer disco en cuatro años.

“Por eso seguimos tocando juntos cuando teníamos 16, 17 años, porque apenas empezamos fue instantáneo. Era tan fácil”, dijo Auerbach.

En el nuevo disco, contaron con la colaboración de Billy Gibbons de ZZ Top, Greg Cartwright de la banda de rock de Memphis Reigning Sound y el compositor y productor Angelo Petraglia.

“Eso abrió todo un mundo de posibilidades, como: ‘Oh, sí, nuestra agenda telefónica es bastante amplia’”, dijo Carney. “Podemos simplemente llamar a mucha gente, hacer mucha música”.

Auerbach dijo que cuando el líder de ZZ Top pasó por su Easy Eye Studio en Nashville, ni siquiera trajo su propia guitarra, nada más una botella de vino, y se puso a trabajar de inmediato. Su solo en la canción “Good Love” es el blues-rock clásico de Texas que ZZ Top perfeccionó, con su guitarra gritando armonías sobre una línea de bajo fuerte y distorsionada.

Una canción la recibieron de un musicólogo llamado David Evans, profesor jubilado de la Universidad de Memphis, que había compartido con Auerbach grabaciones de campo raras de artistas de blues de Misisipi. Una de esas grabaciones era de un equipo de porristas de Senatobia, Misisipi, en los años 70 cantando “Hey, hey, over there/Your team is looking good/But not as good as ours” (“Oye, oye, tú allá/Tu equipo se ve bien/Pero no tan bien como el nuestro”).

Fue un tema que Auerbach no pudo sacarse de la cabeza, y al final de la sesión de grabación, cuando el álbum estaba casi listo, decidieron hacer una versión. La cantante Sierra Ferrell realizó las armonías en los coros. Después de grabarlo, Carney llamó a la abogada de la banda.

“Le dije, ‘Tenemos un trabajo para ti’”, dijo Carney. “Y ella dijo: ‘¿Qué será?’ ‘OK, hay una grabación de campo oscura de un equipo de porristas en medio de la nada, en Misisipi. Necesito que encuentres quién tiene el crédito de la letra para que no nos vayan a demandar’”.

La canción se basó en “The Girl Can’t Help It”, un tema escrito por Bobby Troup e interpretado por Little Richard. Así que Troup tiene ahora un crédito de composición en la canción “Your Team Is Looking Good” con The Black Keys.

Carney, de Black Keys, dijo en tono de broma que en el mundo litigioso de los derechos de autor en la música, es mejor ser generoso con los créditos.

“Hicimos lo contrario de Robin Thicke”, dijo riendo en referencia a “Blurred Lines”, por la cual la familia de Marvin Gaye demandó a Thicke y Pharrell Williams argumentando que copiaba de “Got to Give It Up”. “Quítennos este dinero. No queremos el dinero. Queremos la canción”.

FUENTE: AP

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