WILMA HERNÁNDEZ
La locutora, a quien la televisión le valió seis premios Emmy, además de conmovedoras vivencias mientras cubría desastres naturales y la situación política de su natal Venezuela, asegura que la radio le ha dado una conexión especial con los oyentes
WILMA HERNÁNDEZ
@whernan
La destacada periodista Carinés Moncada regresa a sus inicios con su programa Cada Tarde en Actualidad Radio, que conduce junto a Agustín Acosta. La locutora, a quien la televisión le valió seis premios Emmy, además de conmovedoras vivencias mientras cubría desastres naturales y la situación política de su natal Venezuela, asegura que la radio le ha dado una conexión especial con los oyentes. Moncada, que reveló que ama cocinar y desea tener dos hijos, hizo una pausa en su carrera televisiva para descansar, luego de largas jornadas nocturnas.
-¿Cómo describes tu programa radial Cada tarde?
Cada Tarde es un espacio informativo, y como dice Agustín Acosta, mi compañero de trabajo que conozco hace más de 20 años, vamos de lo sublime a lo ridículo con la mayor elegancia. En un momento podemos hablar de lo que está sucediendo en el mundo, de las guerras, del califato, de la situación en el país, temas locales, y de repente pasamos a un chiste, para que la gente se alivie un poco y deje de pensar en toda la negatividad que hay en el mundo hoy en día, y llegue a casa, no solo bien informado, sino, también con una pizca de humor.
-¿Por qué regresaste a la radio?
Quería regresar a la radio porque empecé mi carrea en ese medio. Hacía suplencia en Actualidad Radio, mientras trabajaba en Telemundo, y un día me ofrecieron este proyecto, en el espacio de 3 a 6 p.m., pero era muy tarde para mí. Estaba buscando algo en el horario del mediodía, hasta las 2 p.m., porque me tenía que levantar a la 1:45 de la mañana para presentar el noticiero de las 5 a.m. Pero cuando me mencionan a Agustín, primero por la amistad que nos une y segundo por su profesionalismo y conocimiento, tomé la decisión de regresar a la radio. Y ahí es cuando cambia el nombre del programa a Cada Tarde con Agustín Acosta y Carinés Moncada.
-¿Qué recuerdas de tus inicios?
Empiezo en la radio haciendo los reportes del tránsito. Viajaba en una avioneta Cessna tres horas en las mañanas y luego tres horas en la tarde en un helicóptero sobrevolábamos los condados Miami-Dade, Broward y Palm Beach. Después trabajé detrás de cámaras en el canal WAMI, que hoy es UniMás, que era un canal americano de entrenamiento con programación para jóvenes. Más tarde estuve en canal de deportes trabajando en programación, compra y venta de derechos, producción y en gerencia. Regresé al radio para realizar los mismos informes de tránsito en la frecuencia FM y en televisión. Entonces llegué a Telemundo y ahí me contrataron como reportera exclusiva. Ya había hecho mi carrera y necesitaba cambiar como me percibían, o sea hacer el crossover de reportera de tránsito a las noticias. Así dejé la radio para convertirme en reportera de noticias de televisión. Reporté en las calles por 10 años hasta que me ofrecieron ser presentadora del noticiero matutino de Telemundo 51. Pero siempre sabía que regresaría a la radio porque creo que da una conexión con los oyentes. La gente cuando escucha radio presta más atención que cuando ve televisión, porque te pueden estar viendo, pero realmente no te están prestando la misma atención de quien te escucha por la radio. Comencé en Actualidad Radio en 2010.
-¿Cómo lograste que te dejaran ver como una reportera de tránsito?
Cuando hago la transición, al principio hacía los reportes de tránsito en Telemundo y participaba en los noticieros, festivales, cositas pequeñas, como una entrevista a un artista, pero mi vena periodística era de noticia seria, de investigación. Poco a poco fui pidiendo la oportunidad y en Telemundo me abrieron las puertas. Fui demostrando que podía hacer más que eso. Comencé a hacer coberturas de Venezuela. Cuando el referéndum revocatorio en 2004, fui como observadora internacional e hice algunos reportes, pero mi apariencia de niña joven no ayudaba a que confiaran en mi todavía. Hasta que un día, cuando la contienda electoral de Manuel Rosales y Hugo Chávez, uno de los reporteros iba a cubrir las elecciones a Caracas y conseguí una entrevista con Manuel Rosales. Me compré mi pasaje, pagué el satélite, el camarógrafo, hice la entrevista y la mandé a la cadena. Ese día finalmente Carinés Moncada demostró que puede cubrir noticias. Ese fue el punto de vuelco cuando comencé con el tema de Venezuela y empecé como reportera en prime time (horario estelar), abría los noticieros nocturnos con las noticias principales.
-¿Cuáles son tu temas preferidos para cubrir?
Los desastres naturales. Sí, soy un poco… Todo el mundo me decía “muchacha, vas a matar a tu madre”. Los huracanes, los desastres naturales, porque estaba ayudando a la gente. Hay dos señoras que me llaman a Cada Tarde a opinar y me dicen “yo sé que no me recuerdas pero gracias a ti, durante un huracán, pude encontrar a mi madre”. La madre tenía Alzheimer y se le había perdido, porque la habían enviado a un refugio. Mi camarógrafo y yo, en aquel entonces, fuimos a varios lugares y por medio de una foto logramos encontrarla. Recuerdo que le decía a mi jefa “dónde está la peor parte del huracán, vamos al mapa del meteorólogo”. En ese entonces era John morales y le decía “John dónde están los vientos más fuertes, ahí me van a mandar, porque si no, no voy”. O sea, yo no quería cubrir la lluviecita. Siempre he sido muy guerrera. Dentro de la cobertura de desastres siempre surgen historias que me marcan. En Haití había una niña que se me aparecía en todos lados. No entendía porque yo viajaba de punta a punta y la niña se me aparecía en otra parte. Estuve a punto de traerla. Creo que si hubiese existido la posibilidad, la hubiera adoptado.
-¿Qué has enfrentado por una cobertura?
Uno de mis lemas es que mi compromiso con el periodismo es a todo riesgo, lo que me toque hacer. En los cerros de Venezuela, para poder subir a los barrios de alta peligrosidad tenías que tener una conexión con las personas del bajo mundo, para que de alguna manera te permitieran subir a esos lugares peligrosos. Siempre me han amenazado por las redes. En Venezuela están pendientes cuando llego. Me han tratado de intimidar en el aeropuerto, a veces no me quieren firmar el pasaporte. Me tienen fichada desde 2004. En los hoteles, las líneas las interceptan para escuchar las conversaciones, nos han tratado de seguir.
Logré una entrevista con la exesposa de Chávez, María Isabel, y nos siguieron por dos días. Tuvimos que desviarnos del camino, aparentar que nos íbamos otra vez para Caracas para regresar a Barquisimeto, donde se encontraba ella, y finalmente me atendió. La amenazaron y tuvimos que esperar 48 horas para que ella hablara. Y luego fue parte de una de las series, que se titula La Ex de Chávez.
-¿Qué harías si tuvieras que entrevistar a uno de los cabecillas de ISIS?
Créelo o no, no le tengo miedo. Aunque a medida que va pasando el tiempo, lo vas pensando un poquito más. Sobre todo porque ya en el plano personal quiero formar una familia, tener hijos. Entonces uno comienza a pensar en los niveles de peligro cuando viaja, pero lo llevo tanto en la sangre, que creo que si ahora me dicen que tengo una entrevista con el cabeza de ISIS, probablemente lo piense y quizás termine haciéndolo. Así soy yo.
-¿Vale la pena arriesgarse por la satisfacción profesional?
En mi caso, va más allá de un Emmy, de un reconocimiento. Es la satisfacción de que estás llevando el mensaje. El adentrarme en un barrio de Venezuela significa un peligro para mí. De hecho, nos tirotearon. He estado en medio de entrevistas y los tiros se escuchaban afuera de la casa y sabíamos que nos estaban tratando de amedrentar. Trataban de intimidarnos de muchas maneras, hay videos en los que estoy entrevistando y mi camarógrafo y yo teníamos una especie de código: nos vamos a proteger hasta el final pero nunca dejas de filmar, porque si algo llega a pasarnos, tenemos algún tipo de prueba. Muchas veces estamos en la calle entrevistando y el mismo chavista quería contar que no le estaba llegando el agua ni la comida. Amaban a Chávez pero necesitaban vociferar porque nadie los ayudaba. Subíamos a cerros donde nos decían “aquí no ha venido nadie, tú eres la primera persona que sube en 14 años”. Entonces es gratificante cuando traes ese material y le muestras la realidad a la gente.
-Ahora que descansas de la televisión, ¿qué te ha dejado ese medio?
He tomado un año sabático lejos de la televisión. Me ha dejado muchas satisfacciones y conocimiento, a parte de los premios, la familia de Telemundo. Me fui en abril de 2014, con las puertas abiertas, y me fui porque necesitaba descansar. Fueron cinco años en los que descansaba prácticamente tres horas. Me estaba afectando la salud, y los doctores me dijeron que tenía que tomarme un descanso, porque el sueño de la noche no lo iba a recuperar de otra manera. La televisión es un poco más fría, pero es mágica. Me encanta igual que la radio. No me preguntes cuál de las dos me gusta más. Pienso que la mejor escuela no es tanto la universidad, sino el trabajo. Para mí la radio ha sido el medio para improvisar y hablar sin un teleprompter. Tienes que estar al tanto de todo lo que está sucediendo en el mundo. Es lo mínimo que exige el público, y nuestra audiencia de cada tarde es súper exigente. A veces hasta nos enseñan a nosotros, así que es un reto.
-Como venezolana, ¿cómo te afecta la situación de tu país?
Llegué aquí con 13 años. Para mí hubiese sido lógico o sencillo desconectarme completamente del tema venezolano. Crecí, estudié, me preparé, y he hecho mi vida aquí en EEUU, pero por principios, de buena ciudadana, es imposible desconectarse tanto del tema cubano como del venezolano. Y nombro a Cuba y a Venezuela, porque los cubanos fueron quienes me abrieron las puertas en mi carrera. La comunidad cubana me ha adoptado como una hija aquí en el sur de la Florida. De hecho, muchos me dicen que no sabían que yo era venezolana. Amo mi patria. Pienso que quien realmente tiene amor sincero por su patria va a hacer todo lo posible porque un día sea libre. Hay gente que se desconecta. Yo no puedo. En materia profesional, la mejor manera que puedo ayudar en este proceso es a través de la información, de las investigaciones, de la denuncia, estar pendiente de cada detalle que surge hoy en día sobre la situación de Venezuela, incluso de Cuba. A través de mi trabajo, dreno todos esos sentimientos que tengo como ciudadana, porque quiero la libertad de ambos países. Hay mucha pasión en esos temas.
-Si tuvieras el poder de cambiar algo, ¿qué sería?
Detesto la mentira y la falsedad. Creo que comenzaría por la corrupción en el campo local, nacional e internacional. Cada vez que hacemos una investigación, descubrimos que caras vemos, corazones no sabemos. Tengo 25 años en este país y conozco miembros del Gobierno local, y se crea una relación de tanto entrevistarlos. Se convierten en conocidos, pero todos saben que en el momento que haya que hacer una denuncia, la periodista Carinés la va a hacer. Hay quienes quedan, como dice Shakira, ciegos, sordos y mudos, y siguen su camino. Yo no puedo, me cuesta hacerlo. Creo que la corrupción está en todos los niveles. La injusticia, la falsedad, todo eso lo cambiaría. Sé que es un camino difícil, necesitaría una varita mágica.
-¿Cuál ha sido la pregunta más difícil que te ha tocado hacer?
Las entrevistas más difíciles para mí han sido a los padres que han perdido un hijo. Como reportera tocar la puerta de una casa de alguien a quien le acaban de matar a un hijo en un accidente, o que lo acaban de tirotear injustamente, es muy difícil. Es una línea muy fina, hablar con personas que han perdido todo en un incendio y tratar de hacer una historia para un reportaje. Hubo veces que era tan complicado, que prefería guardar el respeto y esperar dos o tres días, aunque otro tuviera esa exclusiva.
-De todo lo que has visto, ¿qué es lo que más te ha impresionado?
En Haití me tocó ver a un niño comiendo galletas de barro. Eso yo lo vi y cuando lo cuento, la gente no me lo cree. Ni yo podía creer lo que estaba viendo. Cuando ves esa miseria en el mundo, dices ¿qué es lo que nos está pasando como sociedad? Eran tantos los niños sin manos, sin piernas abandonados porque no podían alimentarlos. Eso te marca de por vida. Yo llegaba a mi casa llorando, y mi mamá me decía: “no vas a ir más para Haití”, pero yo tenía que seguir yendo. Y en los barrios de Venezuela, la gente implorando que les ayudara porque la lluvia les tumbaba el rancho. Cuando ves cómo estamos hoy en el día, esa son las historias más difíciles, más allá de entrevistar a un político.
-Dicen que todos llevamos un libro adentro, ¿cuál sería ese libro que escribirías?
Yo tengo una enciclopedia con varios tomos. Quiero escribir de mi vida. Hay detalles que, a pesar de todas las entrevistas que he hecho, nadie sabe. Algún día escribiré un libro para que puedan entenderme un poquito más, y para ayudar a los demás a través de mis historias. El público se identifica mucho con tu lado humano, y ese lado a veces no sale mucho porque estas enfrascada en la noticia, y me gustaría escribir sobre eso. También sobre el amor y las relaciones de hoy en día. Vivimos en una sociedad muy materialista, donde el hombre no es tan caballeroso como las mujeres desean. Tengo varios proyectos engavetados. Unos que tienen que ver con las relaciones y otros de personas que quieren que escriba sobre sus vidas.
-En cuanto a la labor social, ¿qué te gusta hacer?
Tiene que ver con los niños y la manera cómo los crían hoy en día. Me gusta trabajar mucho con las emociones, para formar seres menos materialistas y más humanos. Creo que ahí está el problema que vemos en la sociedad de hoy, en la parte tecnológica. Las redes sociales han sido fabulosas, pero nos han hecho mucho daño. Ya te sientas en una mesa y ves a todos con una tableta, incluso al niño para callarlo, en vez de hablar con él. Después nos preguntamos por qué alguien asesinó a 30 personas en una escuela o por qué está deprimido, o por qué alguien quiere ser parte de un grupo terrorista. Los padres no tienen tiempo y creo que tenemos que ser un poquito más responsables en eso. No se trata de tener cinco hijos, si no vas a tener el tiempo para atenderlos. Es preferible tener uno y educarlo y atenderlo bien. Pienso que si queremos trabajar en el futuro del país, tenemos que comenzar con los niños, con la crianza y con la alimentación sana.
-¿Cuántos hijos deseas tener?
Dos, una hembra y un varón.
LEA TAMBIÉN:
