lunes 1  de  junio 2026
Reseña

'Cartografía Williams': más cerca de la vida y obra de Tennessee Williams

Eddy Díaz-Souza apuesta por una narrativa poco convencional que acerca al espectador a la fragilidad humana del autor estadounidense

Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- Hay piezas teatrales que buscan contar una historia y otras que, tal vez con mayor ambición, intentan adentrarse en el alma de algún dramaturgo. Cartografía Williams, de Eddy Díaz-Souza, pertenece al segundo grupo. No es una obra para quienes esperan una narrativa ordenada sobre Tennessee Williams; es, más bien, una inmersión en sus emociones, obsesiones y desilusiones.

Tras un largo proceso de investigación sobre la obra y vida del dramaturgo estadounidense, Díaz-Souza presenta su texto y asume la dirección de la puesta en escena, mientras evita la tentación de explicar la vida del escritor, optando por algo, tal vez, más arriesgado: sugerirla.

El resultado es un entramado escénico fragmentado, donde conviven textos dramáticos, apreciaciones y resonancias poéticas que, lejos de organizarse en una línea narrativa clara, se despliegan como un discurrir emocional en el que, como muchos escritores, agrega la ficción.

Cartografía Williams, como su nombre indica, busca ahondar en la esencia del creador de Un tranvía llamado deseo para exponer personajes de la sociedad que lo rodeaba entonces y que, de algún modo, nos rodean hoy.

La obra exhala melancolía, no como recurso teatral, sino como una atmósfera persistente que define cada escena.

La música en vivo de Zaida Castellanos al piano no funciona solo como acompañamiento, sino como un personaje más, marcando el tiempo y la intimidad de la propuesta.

Destaca el buen trabajo actoral, aunque por momentos no resulte homogéneo. Cuando el elenco logra desprenderse del peso reverencial hacia Williams, interpretado acertadamente por Julio Rodríguez, aparecen poderosas caracterizaciones, como la convincente interpretación de Betsy Rodríguez o la contrapuesta propuesta escénica de Oda Cardona. Luis Zamora también asume diversos personajes que aportan peso al conjunto interpretativo.

Por otra parte, el vestuario ideado por Oda Cardona, la escenografía de Pedro Balmaseda y Jorge Noa, y la producción de Carlos Arteaga evidencian que esta representación merecía —y merece— una mayor permanencia en cartelera.

Cartografía Williams no es una obra complaciente, pues exige atención del público y, sobre todo, apuesta por una narrativa poco convencional que podría, quizá, llegar a otros escenarios con una mayor dosis de inmersión en la vida de Tennessee Williams.

Al final, más que comprender a Williams, el espectador sale con la sensación de haber estado más cerca de la fragilidad humana que atraviesa la obra y la vida del autor estadounidense.

Cartografía Williams estuvo en escena en la sala teatro del Centro Cultural Artefactus del 22 al 31 de mayo.

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