MÚSICA.-Con arrolladora energía y la gracia de un “buen torero” apareció Chayanne en el escenario del American Airlines Arena en Miami, donde la noche del sábado 11 de mayo entregó una “probadita” de su gira Desde el alma.

El astro boricua es uno de esos artistas que hay que ver en vivo para llegar a apreciar todo su esplendor y ese carisma que los estudios de grabación no saben captar.

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Conocía el repertorio de Chayanne, tarareaba una que otra de sus canciones y sabía de sus dotes de bailarín, pero confieso que no lo había visto en concierto.

Si su romántica voz cautiva, sus sensuales movimientos atrapan al público y lo arrastran tras sus pasos, unos pasos imposibles de seguir, imposibles de igualar, por más que él tratara de mostrar lo sencillo que es bailar mientras se lucía desplazándose de lado a lado del escenario y cantaba Ese rimo se baila así, obedeciendo o no la coreografía ¿quién sabe? Nadie hubiera podido contrariarlo.

Lo cierto es que el intérprete de Dejaría todo y Provócame dejó el alma esa noche en Miami, una ciudad que lo conoce muy bien y lo ha visto madurar artísticamente.

Y así lo sintió su público por las tantas veces que expresó su cariño con palabras dulces entre canciones: “Vecinos, cuando quieran llámenme, que yo vuelvo” o un deseo a las madres por el día de celebración que vendría después del concierto: “Mañana, cuando le den el abrazo a mamá, ahí estaré yo”.

Te vamos a llamar, Chayanne, no lo dudes. Son pocos los artistas de hoy que, además de cantarle al amor, ponen el cuerpo a bailar con una música que nada tiene de vulgar.

Dios le dé larga vida a Chayanne y a aquellos nuevos artistas que sigan sus pasos y nos libren de la mala música, de las letras obscenas que nada aportan a la sociedad.

Dios bendiga la existencia de Chayanne y lo conserve así, varonil y enérgico en sus 50 años, que no permita que envejezca, que lo eternice en el tiempo para que el mundo nunca carezca de todo lo que es.

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