¿Recuerdas las películas alegres de aventura que nos llevaron en un viaje al pasado? ¿“The Mummy” (“La momia”)? ¿Indiana Jones and the Last Crusade” (“Indiana Jones y la última cruzada”)? “¿“Pirates of the Caribbean” (“Piratas del Caribe”)? (La primera al menos) ¿Qué tal los clásicos diálogos románticos de una pareja guapa pero totalmente distinta en “Romancing the Stone” (“Tras la esmeralda perdida”) o “The African Queen” (“La reina africana”)?

“Jungle Cruise” ciertamente lo hace. Es es una película cuyo único propósito es recordarte al menos una docena de otras películas a las que les guardas cariño. Y casi se sale con la suya gracias a sus carismáticas estrellas Emily Blunt y Dwayne Johnson, quienes mayormente te hacen olvidar que estás viendo una cinta basada en la atracción de un parque temático que parece haber sido hecha por encargo en la fábrica de la nostalgia. Llevar la inspiración a flor de piel no es un crimen cinematográfico, pero “Jungle Cruise”, dirigida por Jaume Collet-Serra y escrita por Glenn Ficarra, John Requa y Michael Green, a menudo lo hace en detrimento propio.

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El montaje involucra a conquistadores españoles (interpretados por Édgar Ramírez, Dani Rovira y Quim Gutiérrez), un príncipe alemán maníaco (Jesse Plemons en un papel brillantemente exagerado) y una mujer inglesa seria, la Lily Houghton de Emily Blunt, quienes han dedicado sus vidas a encontrar una panacea mítica llamada “Lágrimas de la Luna”. Tras una presentación realmente excelente de Lily en un atraco a los archivos de un museo, ella y su hermano dandi MacGregor (un Jack Whitehall que roba escena) viajan a la jungla del Amazonas, donde reclutan a un capitán de barco fluvial en apuros, Frank (Johnson), para guiarlos río abajo en busca de esta flor milagrosa.

“Jungle Cruise” es agradablemente caricaturesca desde su diseño de producción hasta su vestuario (aunque algunos de los animales creados por computadora son artificiales al punto de distraer para ser una producción de este tamaño). Pero se empantana en su propia mitología sobreexplicada cuando simplemente podría haber navegado en la simple búsqueda de un MacGuffin mágico.

Sin embargo, el Frank de Johnson es divertido. Los guionistas le han dado una gran cantidad de juegos de palabras cursis como un guiño al paseo del parque temático, y Johnson sabe venderlos. Sigue siendo muy agradable a la vista, y él y Emily Blunt claramente se divierten juntos. Su energía es contagiosa.

Emily Blunt, mientras tanto, es completamente maravillosa y opera en otro nivel. Ella se siente completa y fácilmente en casa como Lily, y sería maravilloso volver a verla en este personaje en la pantalla grande.

Pero también hay un gran problema: “Jungle Cruise” no funciona como el romance que quiere ser. Emily Blunt y Johnson tienen química y bromas fantásticas, pero no románticas. Es más una relación platónica entre amigos y compañeros, lo cual está perfectamente bien, pero el guion intenta forzarlo a ser otra cosa y se siente falso, en especial porque cada vez más la trama depende de la relación de Lily y Frank.

Además, a pesar de los esfuerzos hercúleos, Emily Blunt y Johnson no pueden hacer mucho más con un guion que con demasiada frecuencia hace chistes pusilánimes sobre los pantalones de Lily, la guitarra de Frank y la obsesión de MacGregor con lo material. También hay algunas decisiones curiosas respecto a cómo se enmarca el sexismo y la misoginia de la época. ¿Es creíble que a un grupo de científicos que vivieron recientemente bajo la reina Victoria les parezca ridículo sugerir que una mujer podría liderar una tribu amazónica?

Quizás mis expectativas se incrementaron demasiado durante el transcurso del año pasado y puse todas mis esperanzas sobre las cintas de verano (boreal) en “Jungle Cruise”. Es una buena aventura con dos verdaderas estrellas de cine que bien podría convertirse en un título esencial para volver a ver, como las películas a las que hace referencia. Pero al verla por primera vez, se siente principalmente como un homenaje sincero y seguro.

“Jungle Cruise”, un estreno de Walt Disney Pictures que llega el viernes a salas de cines y el servicio de streaming Disney+ (con acceso Premium), tiene una clasificación PG-13 (que advierte a los padres que podría ser inapropiada para menores de 13 años) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por “violencia de aventura”. Duración: 127 minutos. Dos estrellas y media de cuatro.

FUENTE: AP

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