MIAMI.- Oscar Álvarez, actor alejado de los reflectores y ferviente activista por los derechos de los inmigrantes, falleció el sábado 13 de junio, en Miami, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. Tenía 85 años.
Oscar Álvarez, actor alejado de los reflectores y ferviente activista por los derechos de los inmigrantes, murió en Miami a los 85 años
MIAMI.- Oscar Álvarez, actor alejado de los reflectores y ferviente activista por los derechos de los inmigrantes, falleció el sábado 13 de junio, en Miami, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. Tenía 85 años.
La noticia del fallecimiento fue confirmada por la viuda de Álvarez, Isabel Cancio, quien conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre quien fuera su esposo por cinco décadas.
Álvarez se había sometido a una cirugía de cadera. Y aunque parecía haberse recuperado, su salud se fue deteriorando. Falleció en el hospital Jackson Memorial West, donde sufrió tres paros cardiorrespiratorios.
“Estaba acabado de operar, se había caído. Salió muy bien de la operación, pero para una persona de esa edad, el estar sentado, echado ahí, porque no tenía ánimo ya para levantarse y hacer los ejercicios, para hacer toda la terapia que tenía que hacer ya solo en la casa, sin que alguien ayudara. No se dejaba ayudar por mí, porque eso siempre pasa. La persona más cercana nunca tiene influencia”, contó Cancio.
“Le dieron tres paros ahí en el hospital. Estaba muy debilitado, no tenía mucho deseo de comer, comía muy poquito. Se levantaba solo con el andador para ir a darse una ducha. Y así se fue apagando. En enero pesaba 181 libras y murió con 156”.
Antes de emigrar a EEUU en 1989, Álvarez se desempeñó como actor de teatro, cine y televisión en su Cuba natal.
En la gran pantalla, se puso bajo las órdenes del cineasta Tomás Gutiérrez Alea, conocido como Titón, en producciones como Hasta cierto punto (1983), entre otras tantas.
En la televisión se destacó con personajes en las llamadas Aventuras, series de ficción para un público joven.
Su paso por las tablas fue de la mano del emblemático grupo Teatro Estudio, fundado en 1958 por los hermanos Raquel y Vicente Revuelta.
“La actuación para él fue liberarse de muchas cosas. Un actor se libera cuando está en el teatro, ensayando una obra. Todo eso le daba una liberación de espíritu”.
Pero al llegar al exilio con su pequeño hijo, tuvo que trabajar para abrirse camino, aunque intentó continuar su carrera actoral fuera de la isla, donde aún estaba su esposa con quien se reencontró un tiempo después.
“Intentó hacer algo, pero tenía que mantener al niño. Además, los ensayos, que eran de noche, le ocupaban mucho tiempo, y tenía que trabajar temprano. Lo tuvo que dejar. Yo llegué dos años después, porque me castigaron y no me dejaban salir”, recordó la también retirada actriz de teatro.
Sin embargo, Álvarez encontró otra vocación: el activismo civil. Hasta casi el fin de sus años se dedicó a ser defensor de los derechos de los inmigrantes a través de una organización sin fines de lucro.
“Se sintió realizado cuando logró empezar a trabajar con Americans for Immigrant Justice, que ayuda a inmigrantes de cualquier país con problemas migratorios. Tanto indagó y aprendió sobre eso que se hizo paralegal. Y tenía hasta acreditación para ir a las cárceles a entrevistar a presos. Ahí trabajó más de 15 años, hasta que se retiró después de los 80, terminando la pandemia”.
“Ahí lo adoraban por la forma cómo trabajaba, que no paraba hasta que no encontraba una solución. Hicieron un documental sobre una familia guatemalteca que él logró le dieran la ciudadanía. Se llama Visionarios, está en YouTube”.
Conmovida, Cancio describió a su esposo como un hombre “idealista y justiciero”, que estaba en contra de cualquier tipo de injusticia y a quien le gustaba servir a los demás.
