Juntas, estas exhibiciones recorren dos siglos de creación artística con el fin de destacar el aporte histórico, cultural y estético de los artistas afrocubanos, cuya influencia ha sido clave en el desarrollo del arte de la isla. Y reúnen más de 100 obras de 58 artistas creadas entre 1822 y 2022, proponiendo un recorrido por 200 años de historia del arte desde la mirada y la experiencia de los afrodescendientes en Cuba, rescatando nombres y trayectorias que durante décadas permanecieron fuera del relato oficial.
"El racismo es siempre una ideología visual y yo soy un historiador de las formaciones raciales de América Latina. El arte me permite intervenir en conversaciones difíciles sobre la discriminación y el racismo en Cuba", dijo el Dr. Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard, quien conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre el proyecto que, según advierte, no es solo curatorial: "es un acto de justicia histórica".
Esa intención también es compartida por el Museo de Arte Lowe de la Universidad de Miami, sede de la exposición. La exposición El Pasado mío repara omisiones críticas en la historia del arte cubano al reivindicar a artistas afrodescendientes que han sido pasados por alto, olvidados o excluidos del registro histórico", afirmó la Dra. Jill Deupi, directora ejecutiva y curadora principal Beaux Arts del museo.
Dos siglos de exclusión
El corazón de El pasado mío refleja una pregunta incómoda: ¿cómo desapareció del canon del arte cubano un grupo tan amplio de artistas, durante tanto tiempo? Y la respuesta de Alejandro de la Fuente no deja lugar a ambigüedades.
"La historia del arte cubano se ha escrito, desde el siglo XIX, desde presupuestos y espacios intelectuales caracterizados por la exclusión, el racismo y el sexismo", explicó.
"Uno de los propósitos centrales de esa historia era identificar el arte como un espacio exclusivamente masculino, blanco y europeo. Y en eso la academia de San Alejandro jugó un papel fundamental”, dijo.
La muestra, por primera vez de forma conjunta, reúne obras de 11 artistas mujeres afrodescendientes, un vacío que, según el curador, respondía a una discriminación doblemente severa. "Desde su creación, San Alejandro estuvo cerrado a personas afrodescendientes y a mujeres. Entonces las mujeres afro sufrían una especie de discriminación doble, obstáculos adicionales que las condenaban a la invisibilidad y el olvido. Pero su obra está ahí y es excelente", sostuvo De la Fuente.
Entre los nombres que el público reconocerá figuran Wifredo Lam, Agustín Cárdenas, Juan Roberto Diago, María Magdalena Campos Pons y Manuel Mendive. Y junto a ellos, brillarán artistas hasta ahora desconocidos para el gran público como Pastor Argudín Pedroso, María Ariza, Antonio Argudín Chon y Tony Ximenez, quienes ocupan por primera vez un lugar en el relato oficial del arte cubano.
¿Cómo dialogan en la muestra los artistas rescatados con figuras ya consagradas? – le preguntamos al Dr. Alejandro de la Fuente.
“Antes de ser famosos, tanto Lam como Mendive recorrieron caminos que son en muchos casos paralelos a los de otros artistas en El pasado mío. A Lam le tomó años hacer una exposición personal en La Habana en 1946. Mendive estuvo sin exponer durante años en la Habana de los setenta, durante el llamado ‘quinquenio gris’ de represión y dogmatismo soviético. Entonces la línea entre artistas consagrados y rescatados es mucho más fina de lo que parece.
El Afrocubanismo
Si El pasado mío rescata a quienes fueron silenciados, Afrocubanismo: Selecciones de la colección de Ramón y Nercys Cernuda mira el fenómeno desde el ángulo opuesto: el de los artistas mayormente blancos, con la excepción de Lam, que en los años 30 y 40 se apropiaron estéticamente de la cultura afrocubana, muchos de ellos tras descubrir en París la fascinación europea por el arte tradicional subsahariano [conjunto de creaciones visuales y plásticas producidas por los pueblos ubicados al sur del desierto del Sahara en África].
Y para De la Fuente ese movimiento cultural es inseparable del clima político de su época.
"El movimiento cultural afrocubanista refleja, desde el arte y la literatura, la convicción de que Cuba nunca sería una nación blanca y europea", explicó. Esa generación de artistas compartía la visión del poeta Nicolás Guillén de que la nación cubana tenía su propio color, su propia alma, "y que esa alma no se puede narrar sin África y sus descendientes".
El arte como lenguaje
Tras su exitoso debut en la Ethelbert Cooper Gallery of African & African American Art de Harvard, ubicado en Cambridge, Massachusetts, la muestra que hoy llega a Florida tenía un destino inevitable según su curador.
"Miami es la Cuba a nuestro alcance, y esta es una exposición pensada para Cuba y su cultura", dijo De la Fuente. "Nunca tuve ninguna duda de que era imprescindible compartir esta muestra con nuestra gente. Ojalá pudiera ser mostrada en La Habana un día”, añadió.
La versión que hoy puede visitarse en el Lowe de Miami es, de hecho, más ambiciosa que la original: casi duplica el número de obras históricas anteriores a 1959 gracias a las colecciones privadas de Miami, empezando por Cernuda Arte, que el curador describe como "la mejor galería de arte cubano del mundo" y también un espacio abierto a la investigación académica.
Lo que Miami se lleva a casa
Más allá del valor histórico y académico, De la Fuente tiene una expectativa muy concreta sobre lo que el público, y en particular la comunidad afrodescendiente de Miami debe llevarse al salir de las galerías del Lowe: "Que Cuba no es una nación europea, que no hay Cuba sin África y sus descendientes". Y recuerda un dato que pocos manejan: “cuando la república cubana fue fundada en 1902, miles de africanos ya vivían en la isla”.
Consultado sobre si esta exposición podría cambiar la manera en que museos y coleccionistas catalogan y adquieren arte cubano de ahora en adelante, De la Fuente no titubea: "Eso espero. Es parte del propósito de esta exposición".
Al cierre de la conversación, le pedimos a De la Fuente que imaginara a los artistas de ambas muestras -muchos de ellos ya fallecidos- contemplando hoy sus obras colgadas en las salas del Lowe. Y su respuesta resume, quizás mejor que cualquier análisis curatorial, el espíritu de todo el proyecto:
"Yo les daría gracias por su obra, por sus vidas, por sus empeños, por su capacidad para crear y resistir. Por hacer caminos que hoy podemos recuperar y celebrar".
La exhibición dedicada al arte afrocubano puede visitarse de manera gratuita hasta el 12 de septiembre en el Lowe Art Museum de la Universidad de Miami, ubicado en la 1301 Stanford Drive, Coral Gables.
Para más información sobre horarios, visite lowe.miami.edu