En Hisarlk, en el noroeste de Anatolia, hoy Turquía, los arqueólogos descubrieron los restos de una importante ciudad fortificada que fue destruida, reconstruida y ampliada en numerosas ocasiones a lo largo de años. La UNESCO reconoce el Sitio Arqueológico de Troya como Patrimonio Mundial y señala que el lugar conserva aproximadamente 4.000 años de historia.
Lo que se encuentra allí no es una única ciudad, sino una sucesión de asentamientos superpuestos. Las excavaciones revelan fortificaciones, puertas, estructuras palaciegas y administrativas, además de una extensa ciudad baja.
Las primeras excavaciones importantes comenzaron con Heinrich Schliemann en 1870-1871. Las campañas posteriores demostraron que el montículo de Hisarlk escondía una compleja secuencia de ciudades construidas unas sobre otras.
Entre las etapas más importantes están Troya VI y Troya VII, correspondientes a la Edad del Bronce Tardío. Troya VIIa, generalmente fechada entre los siglos XIII y XII a.C., presenta evidencias de destrucción por fuego y otros indicios de alteración violenta.
Arqueólogos consideran que esos acontecimientos podrían estar relacionados con conflictos que, años después, quedaron reflejados en la tradición de la Guerra de Troya. Pero los restos no permiten afirmar que la guerra narrada por Homero sucediera exactamente como aparece en su poema épico.
¿Más pruebas?
Una de las pistas más interesantes sobre el mundo en el que pudo surgir la tradición troyana no procede de Troya, sino de los archivos del Imperio hitita, cuya capital era Hattusa, en el centro de Anatolia.
Textos hititas de la Edad del Bronce Tardío lavados en piedra mencionan un lugar llamado Wilusa y a un poderoso grupo occidental conocido como Ahhiyawa. Muchos especialistas relacionan Wilusa con la región de Troya y Ahhiyawa con el mundo griego micénico.
La posible conexión lingüística entre Wilusa y Wilios/Ilios, otro antiguo nombre de Troya, resulta especialmente intrigante.
Los documentos hititas muestran que la zona del oeste de Anatolia, donde radicó Troya, estaba marcado por tensiones políticas y militares durante un período cercano al que se asocia con la Guerra de Troya. Sin embargo, no constituyen una prueba definitiva de que la guerra de Homero haya ocurrido ni de que Wilusa fuera exactamente la ciudad que el poeta llamó Troya.
La evidencia permite plantear una posibilidad fascinante: la tradición homérica pudo conservar recuerdos de conflictos reales ocurridos alrededor de una ciudad que también existió. Lo que la arqueología todavía no puede hacer es reconstruir una historia completa que coincida con el relato épico.
¿Fue Troya sitiada?
El registro arqueológico demuestra que Troya atravesó períodos de destrucción e inestabilidad. Sus murallas, puertas y bastiones revelan un asentamiento fuertemente fortificado, mientras que algunos hallazgos de la Edad del Bronce Tardío son compatibles con episodios de violencia.
Pero las ruinas no permiten reconstruir un asedio de 10 años.
No existe evidencia arqueológica que demuestre que un enorme ejército panhelénico, dirigido por Agamenón, rodeara la ciudad durante 10 años. Tampoco se ha podido establecer que Aquiles, Héctor, Paris o Helena fueran personajes reales.
La UNESCO describe el antiguo asedio de Troya por guerreros griegos como una tradición inmortalizada por Homero, al tiempo que reconoce el extraordinario valor arqueológico del sitio.
En otras palabras, la ciudad está demostrada; la historia épica que la rodea sigue perteneciendo, al menos en parte, al terreno de la tradición y la leyenda.
¿Y el famoso caballo de madera?
El caballo de madera ocupa un lugar central en la tradición de Troya, pero existe un detalle que suele pasar inadvertido: no aparece en la Ilíada. El poema termina antes de la caída de la ciudad.
El caballo sí aparece en la Odisea, mientras que autores griegos y romanos posteriores desarrollaron versiones más detalladas de la historia.
¿Fue un verdadero dispositivo militar? ¿Una creación literaria? ¿Una representación simbólica de la conquista de la ciudad? No existe una respuesta definitiva.
La arqueología, en cualquier caso, no ha encontrado evidencia de un gigantesco caballo de madera utilizado para infiltrarse en Troya.
Lo que encontramos hoy
Quienes visiten Troya no encontrarán una ciudad de la Edad del Bronce completamente reconstruida. El sitio es un montículo arqueológico donde los restos de diferentes asentamientos se superponen, testimonio de miles de años de ocupación.
Entre los elementos visibles se encuentran secciones de murallas defensivas, puertas, bastiones, calles, cimientos y otras estructuras correspondientes a distintas etapas del asentamiento.
Según la UNESCO, las excavaciones descubrieron numerosos elementos de la ciudadela y la ciudad baja, incluidos 23 tramos de murallas defensivas, 11 puertas, una rampa pavimentada de piedra y partes de cinco bastiones.
El complejo también conserva restos de la posterior ciudad griega y romana de Ilión, entre ellos el santuario de Atenea, un odeón y un bouleuterión, además de una ‘réplica moderna’ del caballo de madera.
Para comprender mejor lo que se está viendo, conviene combinar la visita con una parada en el Museo de Troya, situado cerca del sitio arqueológico. Sus colecciones presentan objetos e información sobre el asentamiento de la Edad del Bronce, la Ilíada y la tradición de la Guerra de Troya, la posterior ciudad griega y romana y la historia de las excavaciones.
Resumen
Los arqueólogos han demostrado que allí existió una ciudad fortificada, próspera y estratégicamente situada, destruida y reconstruida en repetidas ocasiones. Los textos hititas apuntan a un mundo de conflictos y rivalidades en Anatolia durante la Edad del Bronce Tardío. Y siglos después, Homero pudo haber transformado ese escenario en una de las historias más perdurables de la literatura occidental.
La Troya que puede visitarse hoy pertenece a la arqueología. La Troya de Aquiles, Héctor y el caballo de madera pertenece a la tradición épica.
Entre ambas existe una zona de misterio que, más de 3.000 años después, continúa atrayendo a viajeros y arqueólogos por igual.
Cómo visitar Troya
El sitio arqueológico se encuentra en Hisarlk, cerca del pueblo de Tevfikiye, aproximadamente 30 kilómetros al oeste de Çanakkale.
Çanakkale es la principal puerta de entrada para visitar Troya. Desde Estambul se puede viajar directamente en autobús hasta la ciudad, en un trayecto de aproximadamente cuatro horas y media. Desde allí es posible realizar una excursión guiada de medio día o de jornada completa al sitio arqueológico.
Una visita que combine Troya y el Museo de Troya permite seguir una secuencia particularmente interesante: primero observar las murallas, puertas y restos de las sucesivas ciudades excavadas en el montículo y después contemplar los objetos que ayudan a explicar quiénes vivieron allí y cómo evolucionó el asentamiento.
Los horarios de visita pueden variar según la temporada.