Por Alejandro Rendón

Especial

@Alejandrodecali

Me resulta nostálgico escribir sobre esta paradójica ciudad sentado en mi casa en Miami, recordar sus calles, historias y templos me hace añorar un lugar que guarda en ella la historia, la alegría, el dolor, y el orgullo de nuestros ancestros. Cómo no conmoverse y fascinase sabiendo que esta pequeña urbe es el origen de los cambios más significativos de la historia de la humanidad. Fue en sus calles y edificios donde profetas, pensadores, militares y reyes tomaron decisiones que hoy le dan forma a nuestro mundo.

Es una de las metrópolis más antiguas y está situada en el centro del estado de Israel y constituye hoy su capital política, se encuentra a unos 70 kilómetros de Tel Aviv, donde se asienta el aeropuerto internacional Ben Gurion, así que ahí probablemente inicie el viaje.

Pisando sus calles, hoy logro transportarme al sitio descrito por Paulo Coelho, en su libro El Manuscrito Encontrado en Accra, una Jerusalén en paz, donde todas las religiones convergen, se respetan e intercambian historias, por eso encuentro que es ésta una de las ciudades más fascinantes. Y es que seas creyente o no, dentro de los muros de Jerusalén se guarda la historia de todos.

Cuatro barrios dividen el casco antiguo de la ciudad: el judío, el musulmán, el cristiano y el armenio y son 8 puertas las que permiten el acceso a esta ciudad fortificada. Es mágico poder recorrer estas calles y sentir que viajas en el tiempo y, además, experimentar el contraste que existe de un barrio a otro, lo que todos guardan en común es la lucha por la supervivencia y, por ende, el deseo de vender algo a los turistas.

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Es mágico poder recorrer estas calles y sentir que viajas en el tiempo.
Es mágico poder recorrer estas calles y sentir que viajas en el tiempo.

Para el recorrido del primer día, es recomendable contratar un guía turístico, aunque también hay quien realiza esa función solo a cambio de propina. De esa manera, podrá disfrutar más del paseo y conocerla mejor antes de aventurarse a perderse por sus callejuelas.

La entrada por excelencia a será la Puerta de Jaffa, que sirve como punto de referencia para cada vez que se sienta desorientado. Aunque dentro del mismo casco histórico hay algunos hostales y hoteles, en mi experiencia he disfrutado más los que están próximos al casco antiguo, pues son modernos, amplios, y ofrecen comodidades que dentro de la ciudad vieja quizá no existan.

¿Dónde hospedarse?

El Mamilla Hotel Jerusalén resulta una excelente opción para quien decida explorar la ciudad por su cuenta, porque está ubicado a pocos pasos del casco histórico. Además, dispone de un roof top (terraza), que ofrece una vista espectacular. La Avenida Mamilla, donde está localizado, dispone de un bulevar peatonal (Mamilla Rd) lleno de tiendas modernas que harán más amena la estadía y facilitan la tarea de adquirir algunos souvenirs.

¿Qué no puede dejar de visitar?

Jerusalén en sí es un museo al aire libre, pero existen sitios importantes, que se deben conocer, se sea creyente o no.

El Muro de los lamentos

Este es uno de los sitios más concurridos por los visitantes, aunque su entrada no es para nada traumática, la zona de rezos está dividida para hombres y mujeres. Los hombres deben ir preparados con un kipá o utilizar uno de los que dispone la ciudad para entrar al muro. El kipá es un gorro con forma de cúpula que simboliza la cercanía del hombre con Dios, y un símbolo de humildad frente a Él. Las mujeres deben ir preparadas con atuendos acordes a los lugares sagrados que visitarán, prendas frescas pero que expongan lo menos posible de piel es lo idóneo.

Explanada de las Mezquitas y Cúpula de la Roca

Se puede acceder desde la plaza del Muro de los lamentos, para esto se dispone de un puente que une el mundo judío y el musulmán. Esta mezquita, la más grande de Jerusalén, es el tercer lugar más sagrado para los seguidores del Islam, después de la Meca y la Medina. Pero, a la vez, está situada sobre el lugar más sagrado para los judíos, el monte Moriá, donde Abraham llevó a su hijo para someterle a la voluntad de Dios.

Iglesia del Santo Sepulcro

Alrededor de este templo, considerado el más sagrado de la religión cristiana, fue donde se desarrolló lo que hoy se conoce como el barrio Cristiano de Jerusalén. Empezó su construcción en el año 326 d.C. y se sitúa donde la tradición cristiana cree estaba localizado el Calvario o el Gólgota, sitio en el que Jesucristo fue crucificado y enterrado. Es un templo espectacular y mágico, que transporta a otra era, su tamaño es algo reducido para el número de visitantes, y por lo general hay una gran fila de espera para bajar a ver la gruta donde se cree Jesús fue enterrado, también conocida como Edículo. A la entrada del templo encontrarás la Piedra de la Unción, lugar donde se cree Jesús fue ungido antes de su entierro.

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