sábado 7  de  marzo 2026
RESEÑA

La obra "Solsticio" se adentra en un mundo mágico

El gran encanto de la obra es el mundo mágico que nos recrea Miguel Sahid, en una ambientación en la que las hojas secas del bosque transmiten el olor a humedad
Por LUIS DE LA PAZ

MIAMI.- El éxito de un proyecto depende mucho de la dedicación y el arduo trabajo de un equipo. En esa dirección se ha movido la Sociedad Actoral Hispanoamericana (SHA) que fundaran Miguel Sahid y Andrés Mejías para la formación de nuevos actores, una corriente que ha crecido con fuerza en Miami con resultados muy halagüeños. Una de esas sólidas evidencias es la temporada que tuvo la SAH con Solsticio, obra escrita por Ernesto García a partir de Sueño de una noche de verano, la emblemática y mágica obra de William Shakespeare.

La pieza está rodeada de misteriosos eventos que ocurren en el bosque, donde las hadas, el señor de la floresta y otros seres que lo habitan, se aprestan a la boda del alcalde, en la noche de San Juan, de ahí el título de Solsticio, pues ese día comienza el verano, en medio de otros episodios de amor entre parejas de jóvenes amantes, en la que los enamorados encuentran obstáculos para casarse.

Esta versión del talentoso Ernesto García, quien la estrenó en el desaparecido Teatro en Miami Studio, en el 2013, como parte del también abandonado festival TEMFest, vuelve a escena con un elenco de jóvenes actores, que con dinamismo y entusiasmo se entregan al trabajo escénico para exponer lo aprendido en clases.

El gran encanto de la obra es el mundo mágico que nos recrea Sahid, en una ambientación en la que las hojas secas del bosque transmiten el olor a humedad. Un vestuario lleno de colorido y magia, como el que se muestra durante la danza de las mariposas. Una escenografía muy bien dispuesta tomando en cuenta las limitaciones de espacio en la sala.

Pero la energía de la puesta son las actuaciones de un elenco formado en su mayoría por jóvenes, dedicados a su labor con pasión. Como generalmente ocurre, más cuando

se trata de estudiantes de distintos niveles y otros graduados, unos destacan más que otros, pero sorprende el balance logrado, algo que es fruto del director al momento de mover a sus actores. En este caso está muy bien logrado el equilibrio.

Esta obra demanda mucha energía y vitalidad, pues hay muchos movimientos, situaciones y coreografías. Entre las más logradas destacan las apariciones de los seis integrantes del grupo de carpinteros, que rítmicamente y con sonidos guturales le imprimen fuerza a obra, que valga señalarlo, tiene 18 actores en escena.

Casi al final de las casi dos horas de espectáculo, se levanta dentro del escenario otro escenario para la boda, logrando “una puesta” estupenda, divertida y dinámica, que impulsa el final.

Los jóvenes actores tienen al público muy cerca, lo que demanda mucho más de ellos, ya que el lenguaje corporal adquiere una presencia determinante. Todos los participantes lograron transmitir con credibilidad sus personajes. Felicidades al elenco.

Es oportuno señalar dos cosas: la primera, que algunos alumnos han crecido actoralmente desde sus anteriores presentaciones. Sería bueno verlos incursionar en otros proyectos menos colectivos, para probarse a sí mismos. La segunda: que cuando se escucha reír a carcajadas desde su asiento a uno de los directores de la puesta, como fue el caso de Andrés Mejía, que la ha visto desde los mismos ensayos, es señal de la eficacia de la obra.

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