A lo largo de la historia del cine, muchas películas han dividido las opiniones de la crítica y de los espectadores. No miren arriba, escrita y dirigida por Adam McKay( Vice, La gran apuesta y Ant-Man), y protagonizada por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, es una de las que está marcando la pauta en estos momentos en ese sentido.

Al parecer, la controversia ha dado resultados porque el largometraje que cuenta la historia de unos astrónomos que intentan alertar al mundo sobre un cometa de proporciones descomunales que acabará con la humanidad si llega a impactar contra la Tierra, batió un nuevo récord en Netflix, ya que se ha transmitido más de 152 millones de horas en la plataforma durante su segunda semana, el mayor número de horas semanales de la historia del servicio streaming, de acuerdo con Film Updates.

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Ni hablar del hecho de que, durante estos 14 días, No miren arriba ha sumado más de 263,2 millones de horas reproducidas, convirtiéndose en la tercera película en idioma inglés más vista de Netflix, antecedida solo por Alerta roja y A ciegas.

Múltiples elementos han confluido en que quienes la hayan visto, la amen o la odien. Sin términos medios.

Pero antes de ahondar en su trama, dirección, actuaciones y demás aspectos técnicos, todo aquel que quiera acercarse a esta película debe tener claro que sus creadores la han catalogado como una sátira, es decir, "una composición en verso o prosa cuyo objeto es censurar o ridiculizar a alguien o algo”, según la Real Academia Española (RAE). A juzgar por la definición, solo ambiciona transmitir un mensaje y entretener.

Y, si bien es cierto, que Adam McKay y el propio Leonardo DiCaprio –ganadores del Oscar y Bafta- han expuesto sus motivos para realizarla y entre ellos, ha destacado la motivación de hacer reflexionar, no es necesario destruir la producción porque su planteamiento no encaje con la manera de pensar del consumidor.

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El otrora Jack Dawson, de Titanic, en una entrevista que concedió a AP dijo que No miren arriba “ponía perfectamente un espejo de nuestra sociedad y cómo lidiamos con la crisis climática, que simplemente dejamos que continúe y no tomamos las acciones que debemos tomar para sobrevivir en este planeta”.

Leonardo DiCaprio comentó que al momento de comprar la idea desarrollada por Adam McKay y el periodista David Sirota, una de sus intenciones fue darle voz a la comunidad científica, a las personas que han dedicado su vida a la crisis climática y cómo se han sentido marginados. Tomando en cuenta sus palabras, se podría decir que alcanzó una de las metas que se planteó porque el film puso sobre la mesa el tema político y los potenciales peligros que corre el planeta cuando no se toma con seriedad las graves amenazas que pesa sobre él y su destino.

Otra de las claves que parece influir en la respuesta que ha recibido el largometraje en Netflix está asociada con el hecho de que muchos se preguntan cómo los gobiernos del mundo reaccionarían y tomarían acciones frente a una tragedia parecida en la vida real.

Cate Blanchett, Tyler Perry, Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence Een "Don't Look Up" AP
En esta imagen difundida por Netflix, Cate Blanchett como Brie Evantee, Tyler Perry como Jack Bremmer, Leonardo DiCaprio como Dr. Randall Mindy y Jennifer Lawrence como Kate Dibiasky en una escena de

En esta imagen difundida por Netflix, Cate Blanchett como Brie Evantee, Tyler Perry como Jack Bremmer, Leonardo DiCaprio como Dr. Randall Mindy y Jennifer Lawrence como Kate Dibiasky en una escena de "Don't Look Up".

Aunadas a las finalidades que se estableció Adam McKay con No miren arriba, destacable es el tino que tuvo en la selección del elenco, ya que en él, descollan todos sus integrantes. Empezando por Jennifer Lawrence (Kate Dibiasky), quien hace una dupla perfecta con DiCaprio y le da a su personaje características que se contraponen a las de su compañero en esa epopeya que resulta explicarle al mundo que debe tomarse con seriedad la amenaza que se avecina.

Probablemente sea redundante hablar sobre las infinitas habilidades de la multipremiada Meryl Streep (Janie Orlean), con ese don de convertirse en la criatura que ella desee sin importar la dificultad. Aplausos también merecen Jonah Hill (Jason Orlean), Cate Blanchett (Brie Evantee), Tyler Perry (Jack Bremmer), Melanie Lynskey (June Mindy) y Timothée Chalamet (Yule).

Si el propósito del director Adam McKay era que No miren arriba fue que la gente se riera y, al mismo tiempo, discutiera sobre lo que estaba frente a sus ojos, cumplió su misión. Si gusta o no, eso ya es otro asunto.

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