MIAMI.-Para Raúl González su periplo de emigrante comenzó justo antes de que el chavismo se instalara en su natal Venezuela, donde dejó atrás una carrera sólida en la televisión para recomenzar en un país desconocido.

Y esa realidad, que le pertenece tanto como a los muchos seres que optaron por emigrar, es la que el presentador se propuso mostrar en las tablas con Visa para un sueño, que regresa tras 12 años de haber sido estrenada en Miami.

Escrita por Manuel Mendoza y Alejandro Aragón, la comedia musical se reestrenará el jueves 10 de agosto, con funciones hasta el 16 de septiembre, en el Miracle Theatre, en Coral Gables.

Esta vez, la puesta en escena vuelve con una producción al estilo Broadway, que cuenta con 12 bailares, un elenco multicultural de 12 actores y una orquesta, además, de la incorporación de proyecciones en pantalla. Un espectáculo renovado, pero que conserva su esencia, esa que logra conectar tomando como hilo conductor la vida del protagonista, que es narrada entre canciones. Y en la voz de Malena Burke se escucharán algunas de ellas. La gran bolerista cubana dará vida a la madre del actor que se interpretará a sí mismo.

“A través de mi historia, tomamos los puntos comunes de todas las entrevistas, que fueron más de 250 a lo largo y ancho de la nación en mis viajes con Despierta América. Aproveché esa oportunidad para hablar con gente sobre cómo llegaron, por qué vinieron, cuáles fueron los momentos más difíciles; toqué los puntos comunes del síndrome yo era, yo tenía, la separación familiar, los papeles, comenzar de cero, el sueño americano”, indicó Raúl Gonzalez a DIARIO LAS AMÉRICAS sobre el proceso de investigación que dio origen a la pieza.

“Es como exorcizar los demonios, volver a vivir lo que he vivido aquí desde el 3 de abril de 1993. Revivo cuando dormí en mi carro 28 días; cuando me quedé con 25 centavos en mi cuenta; cuando se derrumbó el ego siendo una estrella en mi país, aquí tuve que cantar de noche, pasear perros, ser pizzero; fueron tantas cosas que agradezco haber vivido, porque conocí el verdadero significado de la palabra dignidad”, añadió.

Pero ya él no es el mismo que hace 12 años hipotecó su casa para realizar este proyecto. En esta ocasión no recurrió a un préstamo, sino a sus ahorros.

“He sacrificado todo, porque alcanzar los sueños requiere de sacrificio. Hoy, no compro joyas, compro experiencias, lo que quiero es vivir y disfrutar mi vida un día a la vez”, afirmó.

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Manuel Mendoza, coescritor y director de la pieza, y Raúl González, junto al elenco.
Manuel Mendoza, coescritor y director de la pieza, y Raúl González, junto al elenco.

“Cada función me remonta al pasado, a esa historia que me ha hecho quien soy, no solo profesionalmente, sino como ser humano: una persona agradecida, leal y digna”, agregó.

Sus intereses también han cambiado, aunque la trama de la obra sigue siendo un reflejo de sus anécdotas.

“Ya la fama para mí no significa lo mismo, sobre todo, en la etapa en la que está la industria en estos momentos. A mis 46 años, para mí el éxito es tener salud y paz, y hacer lo que me gusta. Hace 24 años, cuando llegué, el símbolo del éxito era volver a ser lo que era en mi país; quería triunfar, entrar a la televisión. Eso se ha transformado, y lo replanteamos en la obra”, reveló.

“Yo estuve 13 años en el programa matutino número uno de Univision; luego decidí irme a Telemundo con un contrato extraordinario; los resultados no eran los que esperaba, y tenía que tomar una decisión. Estoy agradecidísimo de lo que viví allí, ahora estoy de regreso en Univision”, agregó.

También lo acompañarán Beatriz Valdés, Liliana Rodríguez Morillo, Roxana García, Orlando Urdaneta, el cantante Fedro, entre otros, que expondrán en escena, bajo la dirección de Manuel Mendoza, las situaciones adversas que a menudo enfrentan los inmigrantes.

Por su parte, Beatriz Valdés se sintió seducida por el libreto, porque encontró similitudes con sus vivencias.

“Representa todo lo que nos ocurre a quienes nos vamos de casa y decidimos fundar en otro lugar. Ya tenía experiencia de errante caminante; sabía lo que era llegar a un sitio desconocido; ya había tenido que conquistar a un público que no me conocía. Y entendí que el texto también contaba mi historia”, dijo la actriz cubana, quien vivió 25 años en Venezuela antes de llegar a Miami.

“Creo que el inmigrante se identifica en todo el proceso: la esperanza al llegar, la fatiga de lograr los sueños, las inconveniencias que uno consigue en el camino, las características y particularidades de cada lugar”, agregó.

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La actriz y directora de teatro Beatriz Valdés.
La actriz y directora de teatro Beatriz Valdés.

Admitió que hubiera preferido no tener que emigrar por partida doble dejando atrás el país donde confesó haber encontrado felicidad.

“Siempre es difícil partir y, a veces, cuando uno se va la primera vez, no lo hace con planes de volverse a ir. Fue duro hacer una toma dos de una situación tan desgarradora. Yo no hubiera querido dejar Venezuela, porque fue un país donde pude encontrar y crear la mitad de mí. Para mí no ha sido un buen plan. Hubiera preferido que no pasara y mantener la vida que tenía allá, donde fui muy feliz”, reveló Valdés.

Pero la actriz, que saltó a la fama en Cuba por su protagónico en La Bella del Alhambra, reconoció que el cariño que ha encontrado en Miami ha hecho más llevadero su segundo exilio.

“Me encanta estar rodeadas de venezolanos; me encanta ese país, su gente, su manera de expresarse, su informalidad y desenfadado”, expresó.

“Y también regreso a una comunidad que me hace recordar quién soy y de dónde vengo. Y es muy divertido, es una sensación completamente excitante, porque el cubano es muy pícaro, muy pintoresco, amoroso y espontaneo. Es tan sabroso regresar a mi génesis”, añadió.

En Visa para un sueño se encarga de soplar sensatez y precaución al oído de Raúl, por lo que se enfrenta con su lado positivo, algo que le impone un reto actoral.

“Es muy gracioso, lo estoy disfrutando mucho. Ella representa los miedos de Raúl, su parte limitante, esa polaridad que todos llevamos dentro. Es muy sabroso habitar ese personaje que está en constante enfrentamiento con la otra parte de él: la valiente que se ilusiona”, describió.

“Ha sido interesante la exploración del personaje, porque desde el primer momento me negué a verlo como su lado negativo. En realidad, representa aquellos temores que a la larga nos cuidan, que nos permiten ser más y precavidos, porque nos alertan de los impedimentos en el camino”, añadió.

Malena Burke debuta como actriz en la piel de un personaje clave, que le toca las fibras más profundas y le recuerda el drama familiar que vivió al emigrar, al igual que Valdés, en dos ocasiones y hacia los mismos rumbos.

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La cantante Malena Burke caracterizada como su personaje en <i>Visa para un sueño</i>.
La cantante Malena Burke caracterizada como su personaje en Visa para un sueño.

“Esto me ha dado una nueva esperanza de hacer algo diferente, de que la gente vea a otra Malena, que se vuelve hasta un poco chusma”, expresó entre risas.

“Tengo cuatro hijos. Cuando emigré, estuve sin ver a Lena tres años y a mis otros hijos tardé ocho años para verlos. El más chiquito cruzó la frontera por Río Bravo, en Texas. Estaba haciendo una locura sin yo saberlo, pero las ganas de progresar, de que ellos tuvieran una mejor vida, de que estudiaran, me mantuvieron en pie”, recordó Burke, quien adelantó que hará un dúo “muy emotivo” con el protagonista, con quien dijo tener afinidad desde que se conocieron.

“Lloré muchísimo. Mi abuela, que fue quien me crio, murió cuando yo estaba recién llegada a Miami en 1995, y no pude ir a Cuba. Mi mamá se enfermó, pasé mucho”, añadió.

Liliana Rodríguez Morillo tiene a su cargo tres personajes: una jefa de casting, una pasajera y una cantante del bar La Guanábana, lugar que representa donde Raúl González cantaba en las noches recién llegado a la ciudad.

“Cuando cantaba en un bar de Miami Beach, me llamó llorando con un ataque de pánico, a las 3 de la mañana. Y estuve con él un largo rato en el teléfono hasta que se calmó; no quiso que lo fuera a buscar”, recordó Morillo.

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Liliana Rodríguez Morillo encarna a tres personajes.
Liliana Rodríguez Morillo encarna a tres personajes.

“Él no lo sabe, pero lo admiro mucho y he aprendido mucho de él. Es un ser incansable con mucha disciplina. Una vez me dijo: ‘esto no es del que más pueda, esto es del que más aguante’. Creo en lo que dice el musical: es más importante la persistencia que el talento”, añadió.

Al igual que sus personajes, Morillo ha tocado innumerables puertas en busca de sus sueños. Pero no siempre se abrieron.

“Yo también pedí visa para trabajar, ya que me habían dado el trabajo, a un ejecutivo muy alto de Univision. Y me dijeron que les gustaba mi estilo, pero que resolviera mi situación legal”, reveló la hija mayor de José Luis Rodríguez, El Puma.

“Yo venía pensando que ya tenía una carrera formada; mis padres son fulano y fulana de tal; he hecho novelas, programas de conducción, musicales. Sin embargo, no fue suficiente, he pagado mi noviciado, he ido a un sinfín de castings”, añadió la actriz, quien hace casi cuatro décadas se mudó a EEUU con su familia.

Pero esta obra no solo aborda el sueño americano, la inmigración es un tema global. Según destaca su director y coescritor, la pieza podría engranar en otras sociedades.

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El venezolano Manuel Mendoza dirige el musical.
El venezolano Manuel Mendoza dirige el musical.

“La idea es llevar el musical a la mayor cantidad de lugares y, sobre todo, transmitir el mensaje que invita a la superación, a la reinvención. La globalización está sucediendo en el mundo entero. Creo que va a conectar en cualquier lugar que llegue”, finalizó Manuel Mendoza.

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