En 2025, Max Verstappen no volvió a portar la corona mundial — pero su legado terminó siendo más imponente que cualquier título. Tras un déficit de 104 puntos en el campeonato, su remontada sembró el pánico en la base de McLaren. Su “mystique” alcanzó cotas que sólo unos pocos pilotos han logrado.
McLaren: ansiedad y paranoia bajo la sombra de “Chucky”
El CEO de McLaren, Zak Brown, no escatimó en comparaciones oscuras: describió a Verstappen como el típico personaje de película de terror que simplemente no desaparece. Y quizá con razón: el neerlandés, autoproclamado “Chucky”, convirtió cada pista en un escenario donde McLaren vivía mirando hacia atrás.
De cazado… a cazador implacable
Después del verano, nadie daba un euro por él. Pero Verstappen encadenó 10 podios consecutivos y ganó 6 carreras. Cuando llegó Abu Dhabi, había reducido la diferencia a sólo 12 puntos. Al final, se quedó a sólo 2 puntos de su quinto título.
Aun así, ningún piloto sumó más victorias (8), poles (8) o vueltas lideradas (454) que él. Logró liderar de principio a fin cuatro carreras en solitario — más que cualquier otro en 2025 — mientras McLaren sólo lo hizo tres veces (algunas compartidas).
¿Importa realmente que faltara un trofeo?
La victoria moral de Verstappen es incuestionable: lo que logró este año — remontar, dominar, aterrizar como amenaza constante — difícilmente será olvidado. Quizás ya sea hora de dejar de identificarlo sólo como campeón mundial. Su verdadero legado va más allá.