MIAMI.- El médico haitiano-estadounidense Rudolph “Rudy” Moise busca por cuarta vez un escaño en el Congreso y compite en la primaria demócrata del 18 de agosto por el distrito 24 de Florida, un territorio rediseñado que abarca Miami Gardens, en Miami-Dade, y Hollywood, Miramar y Pembroke Park, en Broward.
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, el aspirante de 71 años atribuyó su carrera a una promesa que se hizo a sí mismo en la infancia, cuando sus compañeros de escuela en Puerto Príncipe lo acosaban porque su familia no tenía recursos.
Moise llegó a Estados Unidos a los 17 años y se instaló en Miami, donde trabajó de noche y estudió de día hasta obtener su título en el Chicago College of Osteopathic Medicine.
Más tarde cursó una maestría en Administración de Empresas y un título en Derecho en la Universidad de Miami. Sirvió más de 21 años como cirujano de vuelo en la Reserva de la Fuerza Aérea y alcanzó el grado de coronel, el rango más alto obtenido hasta entonces por un estadounidense de ascendencia haitiana.
Una propuesta llamativa de su plataforma consiste en extender la cobertura de Medicare a las personas de 55 años en adelante, una medida que, según sostuvo, permitiría detectar a tiempo enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y el cáncer.
Su campaña también gira en torno al costo de la renta, los alimentos, el seguro de salud y los impuestos, y reclama fondos públicos para construir viviendas de bajo costo.
Sin embargo, el reto que enfrenta no es menor. Al cierre del plazo de calificación, el 12 de junio, quedaron diez aspirantes inscritos, siete de ellos demócratas: además de Moise, el senador estatal Shevrin Jones, el comisionado de Miami-Dade y exalcalde de Miami Gardens Oliver Gilbert, el excomisionado Jean Monestime, el líder cultural Marshall Davis, el abogado Roderick Vereen y el abogado Kendrick Meek Jr., hijo y nieto de dos exmiembros del Congreso.
En ese tablero, Moise apuesta por el voto haitiano-estadounidense del distrito, una comunidad golpeada por el retiro del Estatus de Protección Temporal (TPS). También exhibe una credencial humanitaria: viajó a Haití dos días después del terremoto de 2010 con el equipo de búsqueda y rescate urbano del Departamento de Bomberos de Miami-Dade, y ahora gestiona una visa para llevar ayuda médica a los damnificados de los sismos en Venezuela.
-Médico, abogado y militar. ¿De dónde sale el empuje para acumular todo ese historial, y qué lo trae ahora a la política?
Sabe que cuando yo estaba en Haití, mis compañeros de escuela me hacían bullying (me acosaban) porque mi familia no tenía dinero. Tenía que usar la misma ropa muchas veces a la semana, mientras que los otros niños sí tenían recursos. Ellos me decían: "Ay, tú nunca vas a llegar a ser nada porque eres pobre". Eso fue algo muy doloroso para mí. Así que me propuse a mí mismo: "¿Saben qué? Un día voy a ser alguien, una persona muy importante". Cuando llegué aquí a Miami, trabajé duro y estudié todos los días de manera incansable. Después de muchos años de esfuerzo, logré convertirme en médico y abogado, obtuve una maestría en administración de empresas (MBA) en la Universidad de Miami y me uní a la Fuerza Aérea (Air Force), donde alcancé el rango de coronel. De hecho, fui el primer haitiano en llegar a ser coronel en la institución.
-¿Qué le gusta más? ¿Ser médico o ser abogado? ¿Salvar vidas o las leyes?
Médico, definitivamente. La medicina está en mi corazón; es mi verdadera vocación, es lo que realmente amo hacer. La abogacía es útil para la política, para leer mis contratos y aspectos legales, pero la medicina es mi pasión. Siento que puedo ayudar mucho más directamente a la gente como médico que como abogado.
-Una de sus propuestas más llamativas consiste en ofrecerles Medicare a personas de 55 años en adelante. ¿Cómo se puede lograr ese reto?
Como médico, atiendo pacientes todos los días, y veo que muchos de ellos tienen que esperar hasta cumplir los 65 años para poder ver a un doctor porque no cuentan con ningún tipo de seguro médico. Si logramos ofrecerles cobertura de Medicare a partir de los 55 años, podrán recibir atención médica preventiva y oportuna. Si padecen de enfermedades crónicas o graves como diabetes, hipertensión o cáncer, podremos detectarlas de manera más temprana y tratarlas a tiempo para mejorar su calidad de vida. Pienso que es un proyecto totalmente viable. El gobierno lleva unos 20 años hablando de "Medicare para todos" (Medicare for All), pero no se ha avanzado en nada. Esta propuesta de bajar la edad a los 55 años es algo concreto que podemos empezar a implementar de inmediato y estoy convencido de que ayudará a muchísima gente.
-En su distrito, como en otros del sur de la Florida, encontramos gente de bajos recursos que todos los días despierta para ir a trabajar a una factoría o una oficina, pero el cheque no les alcanza. ¿Cómo se propone ayudar a esas personas?
Es una pregunta que muchos se hacen, y esa es precisamente la razón por la que quiero ir al Congreso: para luchar en Washington contra estas problemáticas. Mi objetivo es trabajar para bajar el costo de la renta y de los alimentos. Además, el costo del seguro de salud es altísimo, al igual que los impuestos. Hay personas que tienen dos trabajos y aun así no les alcanza el dinero para cubrir lo básico, viéndose obligadas a recurrir a las tarjetas de crédito para sobrevivir. Los ciudadanos estadounidenses no deberían tener que pasar por esto; no es justo ni es una forma de vivir sostenible.
-Cuando usted recorre la comunidad y va de casa en casa para presentar su campaña, ¿qué otros asuntos le mencionan?
Principalmente mejoras en la economía. La gente tiene serios problemas para comprar sus medicinas y cubrir los gastos médicos cotidianos. También para comprar gasolina, que, aunque ha bajado un poco recientemente, hace unas semanas estaba altísima. Otro tema muy recurrente es la necesidad de vivienda asequible (affordable housing). Muchísima gente no puede pagar la renta porque está sumamente cara, lo que obliga a las familias a mudarse fuera de sus comunidades, ya sea hacia el norte del estado o a otros lugares del país. Es fundamental que el gobierno destine fondos públicos para construir más viviendas de bajo costo para que las personas tengan donde vivir dignamente. Hace unos días conocí a una señora mayor que estaba llorando y me contó que se había quedado sin hogar (homeless). Ella vivía en una vivienda de asistencia social, pero como tuvo que gastar el dinero en reparaciones necesarias del hogar que no podía costear, se atrasó con el pago y terminaron desalojándola. Ahora vive dentro de su automóvil. Desafortunadamente, he visto muchos casos tristes y similares en el distrito.
-Ustedes también pasaron por momentos muy difíciles tras el terremoto en Haití en 2010, y ahora se están viviendo circunstancias similares en Venezuela ¿Qué piensa de lo que está haciendo Estados Unidos? ¿Cómo se les puede ayudar?
Como haitiano, yo ya viví una experiencia muy cercana con este tipo de desastres. Fui a Haití apenas dos días después del terremoto de 2010 con el equipo de búsqueda y rescate urbano del Departamento de Bomberos de Miami-Dade (Miami-Dade Task Force Urban Search and Rescue). Éramos un grupo de unas 70 personas, incluyendo a dos médicos y a mí. Fue una experiencia sumamente dolorosa y difícil de olvidar. Ahora está ocurriendo una situación similar en Venezuela. Ya han transcurrido semanas desde los sismos y, lamentablemente, a estas alturas va a ser muy difícil encontrar sobrevivientes atrapados bajo los escombros. Sin embargo, las familias afectadas necesitan desesperadamente nuestra ayuda en forma de alimentos, medicamentos y suministros básicos. En este momento, me encuentro gestionando y esperando la aprobación de una visa para poder viajar allá. Tengo planeado ir en unas dos semanas con una organización de ayuda humanitaria para llevar comida, medicinas y evaluar, desde mi rol como médico, qué más podemos hacer para colaborar.
-¿Qué se podría hacer en este momento por los venezolanos damnificados?
Lo fundamental es hacer llegar ayuda directa y suministros esenciales a las zonas afectadas. Quiero ver la situación con mis propios ojos para identificar con precisión qué hace falta. De esa manera, en un próximo viaje, podré coordinar mejor con la gran cantidad de organizaciones médicas que asisten en estas catástrofes. En esta primera oportunidad planeo estar allá unas dos semanas. La persona a cargo de la organización con la que viajo me indicará la próxima semana cuál es el mejor día para partir. El proceso de obtención de la visa no es sencillo; de hecho, he estado en contacto con la oficina del senador Marco Rubio para solicitar su apoyo, ya que conseguir una visa para Venezuela es bastante complejo hoy en día. Pero confiamos en que saldrá adelante.
-La comunidad haitiana ha enfrentado dificultades, tanto en su país como aquí en el sur de la Florida, donde vecindarios históricos como Little Haiti sufren el impacto de la gentrificación. En este contexto de doble vulnerabilidad, ¿cómo evalúa la decisión de retirar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los haitianos?
Hemos tenido mítines de carácter nacional en ciudades como Nueva York y Miami para discutir este tema. Haití no está en condiciones de recibir de vuelta a unas 300.000 personas en este momento; en el país no hay empleos, la violencia es extrema y hay demasiados problemas económicos y de seguridad. Esto representa un problema muy grave. Además, aquí en los Estados Unidos hay muchos empleadores que dependen del trabajo de los haitianos, quienes son personas muy trabajadoras, honestas y sumamente capaces. Con sus ingresos, ellos también sostienen a sus familias en Haití. Si pierden su estatus y sus empleos, ¿qué van a hacer? Sería una verdadera catástrofe humanitaria.