MIAMI.- No es que a estas alturas de la historia nos importe mucho cuál es el grado de deterioro físico del hombre que gobernó Cuba con mano de hierro durante décadas. Pero la actualidad manda y cada cierto tiempo, el estado de salud de Fidel Castro salta a los medios de comunicación buscando la consecuencia de que –como reza el refrán- una vez muerto el perro se acabe la rabia.
Llevamos a nuestras páginas una entrevista con el bloguero cubano Yusnaby Pérez en la que asegura que en la isla “existen fuertes rumores de que Fidel está muerto”. Pérez matiza que “aún no hay nada confirmado, pero todo parece indicar que ya no vive o que su mente ya no está clara”.
El bloguero utiliza otros argumentos para sostener los rumores como que los tres espías no se han fotografiado con él a pesar de la propaganda organizada a raíz de su liberación y que tampoco ha escrito últimamente ninguna reflexión política.
Como apunta el bloguero, está claro que desde hace mucho tiempo las facultades mentales del dictador ya no están suficientemente lúcidas como para gobernar un país pero tampoco para escribir un artículo o realizar una reflexión. Desde que renunciara al poder es además un cadáver político y su capacidad de influencia es nula. Quizás sus apariciones y el juego del régimen, que considera un triunfo exhibir a un anciano enfermo para acallar rumores, les sirva de consuelo a algunos. La realidad incuestionable es que vivo o muerto, el tiempo no sólo de Fidel, sino del castrismo como fallida forma política, ha terminado.
Puede que aparezca en uno días o que se confirmen los rumores. Pero esa noticia ya no es relevante. La que esperamos es la llegada de la libertad a Cuba.