WASHINGTON — El gobierno de Joe Biden retrasa ahora la consideración de nuevas terminales de exportación de gas natural en Estados Unidos, cuando los envíos de gas de Estados Unidos a Europa y Asia se han disparado desde la invasión de Rusia a Ucrania.
Los grupos industriales consideran que la pausa es una victoria para Rusia, mientras que algunos ambientalistas aplaudieron la medida.
La decisión de Biden, en un año electoral decisivo para su administración, busca el voto de los ambientalistas y de los independientes indecisos, mientras Estados Unidos produce un récord de millones de barriles diarios de petróleo en su historia: 13,3 millones como promedios, pero en algunas semanas la cifra ha sido mucho mayor.
Las acciones del gobierno de Biden contradicen directamente su propio discurso sobre el cambio climático y sus promesas electorales en el 2020 de abolir la industria de los combustibles fósiles o de convertirse en el artífice de la transición hacia las llamadas "energías limpas". Estas afirmaciones han provocado la burla de los republicanos y del expresidente Donald Trump, quienes saben que Biden promete cosas impensables e irrealizables en la actualidad.
Biden tras el voto ambientalista
En estos momentos, el inquilino de la Casa Blanca tiene un nivel de desaprobación de su gestión económica por encima del 80%, lo que lo ubica como el mandatario de peor registro de popularidad en la historia de EEUU. Sólo los grandes medios de izquierda en EEUU intentan mermar sus graves errores y mantener una imagen contraria a lo que ve la gran mayoría de los estadounidenses.
En su campaña y de forma hipócrita, Biden se comprometió a reducir a la mitad la contaminación climática para 2030 y ha hecho todo lo contrario: EEUU ha incrementado la producción de combustibles fósiles a niveles récord.
“Si bien los republicanos del MAGA (Make America Great Again) niegan la urgencia de la crisis climática, condenando al pueblo estadounidense a un futuro peligroso, mi gobierno no será complaciente”, sostuvo Biden en un comunicado.
Biden, quien prometió durante su campaña electoral unir a los estadounidenses, no detiene sus incisivos ataques e insultos al movimiento conservador MAGA creado por Trump y que se ha convertido en la bandera pro-EEUU de decenas de millones de estadounidenses que buscan recuperar lo que fue en décadas atrás la prosperidad norteamericana, el respeto a la Constitución y la defensa del capitalismo occidental con sus libertades individuales y democracia.
Los análisis económicos y ambientales actuales que utiliza el Departamento de Energía para evaluar los proyectos de GNL no tienen en cuenta adecuadamente los posibles aumentos de costos para los consumidores y fabricantes estadounidenses o el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero, aseveró la Casa Blanca.
Lo que no menciona el documento es que la Casa Blanca, en su política irresponsable de puertas abiertas, le ha impuesto el mayor gasto federal a los contribuyentes estadounidenses junto a todas las ayudas que entrega Biden a gobiernos e instituciones extranjeras para vender la ideología de izquierda en el mundo.
El despilafarro y el caos
Sólo en la frontera, el costo para los contribuyentes se elevó por cada año a más de 200.000 millones de dólares, una cifra nunca vista en la historia del país, además del caos originado en un tercio de los estados fronterizos de la nación y en las llamadas ciudades "Santuario", que más que santuario se han convertido en ciudades perdidas con miles de personas viviendo en carpas en las calles, estaciones de policías, aeropuertos y centros desbordados de acogida de forma temporal (sólo semanas).
La ciudades de Nueva York, Boston, Chicago, Portland, San Francisco son apenas algunos ejemplos del costo social y financiero para los contribuyentes estadounidenses con un aumento severo de la criminalidad, el abuso y venta de drogas, la falta de recuersos para atender las necesidades de los norteamericanos y la decadencia generalizada en casi todos los estados gobernados por la extrema izquierda.
El alcalde de Nueva York se ha visto obligado a solicitar a la Casa Blanca más de 16.000 millones de dólares extras de su presupuesto estatal para enfrentar la grave crisis de inmigrantes.
Entre 10.000 y 12.000 personas entran por la frontera sur de EEUU todos los días, una situación condenada desde hace tres años por los republicanos sin ninguna respuesta del gobierno de Biden.
La decisión política y electoral de Biden de frenar la aprobación de nuevas plantas de exportación de gas natural en Estados Unidos ha sido calificada de tapón para apasiguar el enfado de los ambientalistas, luego de su aprobación en 2023 del proyecto petrolero Willow” en Alaska
Por su parte, la secretaria de Energía, Jennifer Granholm, dijo que la pausa no alterará las exportaciones ya autorizadas ni la capacidad de abastecer a nuestros aliados en Europa, Asia u otros receptores de exportaciones ya acordadas”, subrayó.
Sin embargo, expertos afirman que en la práctica sí habrá afectaciones reales debido a las necesidades crecientes del consumo de gas natural, que exigen mayores exportaciones y producción.
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FUENTE: Con información de AP y AFP.