Por Nayeska Cruz
Por Nayeska Cruz
Los ingresos nacen de la venta de los productos o servicios que ofrece la empresa, al menos la mayoría de los ingresos depende de esto; sin embargo, también existen otros ingresos como por ejemplo inversión, ingresos de explotación, comisiones, ingresos financieros, entre otros.
A medida de que va creciendo la empresa, se generan también ciertos gastos que siempre van a estar presentes debido a que la función clave para que tu empresa funcione con mejoría es recibir dinero e invertir gran parte de él, además de cubrir las pautas que se requieren para su mejor funcionamiento. Por ejemplo, gastos básicos de explotación que se derivan de la actividad que practica la empresa, consumo de materias primas (distintos materiales y artículos para producir), reparaciones, sueldos de empleados, espacios, publicidad, servicios profesionales, servicios básicos (electricidad, agua), gastos excepcionales y financieros.
Además de la constancia, eficacia y responsabilidad, son los principales factores que se necesitan para comenzar a generar resultados. Sin embargo, los ingresos y los gastos son el punto de quiebre. El resultado se genera partiendo la pequeña brecha que existe entre los ingresos y los gastos; la misma se lleva de la siguiente manera: Si la cifra de los ingresos supera a la de los gastos, las posibilidades de que el resultado sea beneficioso para el negocio es de un 99%, efectivamente si no es así lo que generará son pérdidas.
Es por eso que el control neto de las finanzas y la contabilidad son de suma importancia para el desarrollo de tu negocio. De esta manera se podrán manejar las estrategias de una manera más ordenada, sabiendo así las diferentes maneras de entrada y salida del dinero. Posteriormente, saber cómo manejar después de saber qué tanta cantidad hay.
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