WASHINGTON- Como era de esperar, el gobierno de Joe Biden y en especial la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, los responsables de la rebaja por parte de Fitch de la nota de calificación de la deuda de Estados Unidos, pusieron el grito en el cielo.
WASHINGTON- Como era de esperar, el gobierno de Joe Biden y en especial la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, los responsables de la rebaja por parte de Fitch de la nota de calificación de la deuda de Estados Unidos, pusieron el grito en el cielo.
La confirmación de Fitch priva a Estados Unidos de su perfecta calificación de deuda AAA debido al deterioro de la gobernanza en el país.
La decisión de la agencia de calificación crediticia de rebajar la nota de la deuda de Estados Unidos hasta AA+, es "injustificada", dijo la secretaria del Tesoro, Janet Yellen.
Según Yellen, la evaluación de la agencia, no se corresponde con el vigor actual de la mayor economía mundial. Y es que parece que Yellen no ve ni sus errores ni la crítica situación causada por la administración Biden a la economía estadounidense con una inflación récord en las últimas cinco décadas, una crisis hipotecaria, crisis bancaria y crisis en la frontera entre otras. La deuda, con una guerra a cuestas y una extensa lista de organismos y gobiernos, patrocinados por el gobierno de Biden han creado las peores condiciones económicas para el país en decenas de años.
"La decisión de Fitch es sorprendente considerando el vigor de la economía que constatamos en Estados Unidos. Estoy profundamente en desacuerdo con la decisión de Fitch, y pienso que es totalmente injustificada", declaró la funcionaria durante una visita a un centro de impuestos en McLean (Virginia). Al parecer, la secretaria del Tesoro sigue sin aterrizar, muy parecido a cuando estuvo más de un año reiterando que la inflación en EEUU era temporal.
"La evaluación está basada en datos obsoletos y no refleja las mejoras de muchos indicadores, incluidos los de gobernanza, que observamos desde hace dos años y medio" desde que Biden ocupa la Casa Blanca, argumentó su ministra de Economía.
Por supuesto, la decisión toca directamente el pésimo trabajo de Yellen al frente del Tesoro y su dependencia visible de los designios de la Casa Blanca.
"La decisión de Fitch no cambia nada: los bonos del Teosor son el principal activo seguro y líquido del mundo, y la economía de Estados Unidos tiene fundamentos sólidos", según piensa Yellen que se ha equivocado en múltiples ocasiones.
La agencia Fitch alertó a finales de mayo que podría revisar a la baja la triple A de la deuda estadounidense, si subía el límite de endeudamiento del país para evitar un default.
Luego del acuerdo logrado in extremis entre los dos partidos, la agencia declaró que mantenía la nota bajo vigilancia y deploró, al pasar, la "polarización política" en el país.
Interrogado el miércoles por CNBC, el responsable de Fitch para las Américas, Richard Francis, confirmó la decisión nuevamente.
"Entre los elementos importantes para nosotros, está el hecho de que los gobiernos, de ambos bandos, republicanos y demócratas, no fueron capaces de encontrar soluciones duraderas para arreglar problemas fiscales crecientes".
"Observamos un deterioro bastante constante de la gobernanza durante las últimas décadas", enfatizó. Esto se ilustra por "la resolución siempre en la cuerda floja del tema del techo de la deuda".
Estados Unidos necesita resolver la recurrencia de los problemas ligados a su límite de emisión de deuda, y encontrar soluciones "de largo plazo", si quiere recuperar la triple A, concluyó el responsable de Fitch.
La situación presupuestal de Estados Unidos no apunta a mejorar, según Fitch, que prevé déficits elevados y persistentes en los próximos dos años.
"Esperamos un alza del déficit (fiscal) en los tres próximos años", sostuvo Francis.
La agencia mantuvo estable la perspectiva para la calificación crediticia de la mayor economía mundial, lo cual significa que no prevé nuevos recortes a la nota en el corto plazo.
Para evaluar la solvencia de Estados, comunidades o empresas, las tres principales calificadoras del mundo -S&P Global, Fitch y Moody's- usan escalas de letras o notas, que van de AAA, considerada por encima de cualquier riesgo, a C o D, que señalan posibles incumplimientos de reembolsos.
Las mediciones se realizan analizando parámetros de crecimiento económico, endeudamiento, déficit, gastos, ingresos fiscales, y el diagnóstico sirve de guía a los inversionistas.
Eso significa también que cuanto más baja sea la nota atribuida, mayores serán los intereses que los inversores pedirán para prestar dinero a un Estado o a una empresa, porque su deuda será considerada de mayor riesgo.
En 2011, S&P Global despojó a Estados Unidos de su nota AAA después de una extensa pugna en el Congreso sobre el límite de endeudamiento, pero Moody's, que tiene registros desde 1949, le sigue otorgando la nota máxima.
FUENTE: Con información de AFP
