Por Roberta Stabile

Ejercer el liderazgo en una organización es una tarea compleja y de mucha carga en cuanto a responsabilidad se refiere. Dependiendo de este ámbito, se va a conducir de la mejor o peor forma un equipo de trabajo, responsables también de la productividad de una empresa.

Sin embargo, toda cabeza de grupo que quiera superarse siempre encontrará espacio para reconocer los errores y hacer las cosas de una mejor manera. Es por esto, que hemos seleccionado unos patrones de comportamiento que pueden identificar al “jefe tóxico”.

Por lo tanto, si observa que pudiera entrar en esta categoría, es hora de cambiar en aras de llevar adelante con éxito un proyecto de negocios.

  • Autoritario. Solo su criterio cuenta y vale.
  • Siempre está a la defensiva, cuando se le hace alguna sugerencia y por consiguiente, nunca reconoce sus errores.
  • No se gana el respeto del grupo. Todo lo contrario, inspira miedo.
  • No saben comunicar las asignaciones, ni sus ideas. Cuestión que crea más conflictos posteriormente.
  • Pueden ser detallistas de forma minuciosa. Algunos caen en la tarea de vigilar como un detective a sus empleados.
  • Son adictos al trabajo y esperan que los demás sean iguales. Por lo tanto si mandan un correo fuera del horario de trabajo o en altas horas de la noche, esperan que sea respondido a la brevedad.
  • Constantemente están amenazando con despedir a los trabajadores.

¿Tiene una respuesta afirmativa para la mayoría de estos escenarios? Entonces es hora de considerar trabajar en sus formas para llevar adelante una gerencia. Y es que de lo contrario, podría generar un ambiente laboral negativo, que repercute considerablemente en la productividad y por consiguiente, en los números de la organización.

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