Kevin Warsh, próximo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, regresa al Banco Central con una agenda reformista de cambios necesarios en esta institución
A finales de esta semana, el Senado prevé confirmar a Kevin Warsh como el nuevo presiodente de la Fed o Banco Central por cuatro años, en reemplazo de Jerome Powell, que termina este viernes su mandato
Kevin Warsh, próximo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, regresa al Banco Central con una agenda reformista de cambios necesarios en esta institución
El Senado confirmó el martes con 51 a favor y 45 en contra el nombramiento de Warsh como gobernador de la junta de la Reserva Federal, para un periodo de 14 años.
A finales de esta semana, el Senado tendrá una nueva votación para nombrarlo en la presidencia de la Fed por cuatro años, en reemplazo de Jerome Powell, próximo a terminar su mandato.
De 56 años y originario de Nueva York, Warsh había sido gobernador de la Fed, pero dejó su puesto anticipadamente en 2011 por diferencias con las políticas del Banco Central.
Warsh regresa a la Fed en momentos en que la institución enfrenta presiones sin precedentes de parte del mandatario Donald Trump, quien criticó duramente a Powell por no bajar las tasas de interés con rapidez.
La inflación de Estados Unidos subió en abril del 3,3% al 3,8% a 12 meses en abril.
El nuevo gobernador se ha mostrado favorable a reducir los tipos de interés, pese a que el aumento de los precios ha superado el objetivo a largo plazo de inflación de la Fed del 2%. Nunca llegó tampoco bajo el gobierno de Joe Biden, el creador de la peor inflación en EEUU en las últimas cinco décadas.
El mercado laboral desde mediados de 2024 ha dado señales de debilidad, sin embargo se mantiene sólido a pesar de altas y bajas.
Entre 2006 y 2011 Warsh, graduado de Stanford y de Harvard, estuvo en la junta de gobernadores de la Fed. En ese momento, era reconocido como un duro crítico de la inflación.
Ahora ocupará la vacante que deja Stephen Miran, un aliado de Trump nombrado gobernador en septiembre para completar el período de Adriana Kugler, quien renunció.
En su primer paso por la Fed, cuando el Banco Central respondía a la crisis financiera de 2008, Warsh fue un puente de comunicación entre los responsables de la política monetaria y los mercados financieros, pese a su creciente escepticismo por las decisiones de la Reserva.
Renunció como gobernador de la Fed en 2011, años antes del fin de su período en 2018. Al momento de su salida, Warsh era visto como un "halcón", un término que describe a los altos funcionarios que se inclinan por precios estables e inflación baja.
Por lo general, se logra al favorecer políticas monetarias más estrictas y tipos de interés más altos.
Sin embargo, con los años asumió una postura más crítica hacia la Fed y posiciones más alineadas con el presidente Trump y su administración.
En un discurso el año pasado, aseguró que la Fed se alejó de su misión hacia ámbitos políticos. La acusó de frenar un mayor crecimiento de la economía estadounidense, que fue exactamente lo que hizo la administración Biden-Obama del 2020 hasta 2024, y antes en los 8 años del primer presidente negro de raza negra en EEUU.
Su nombramiento como ya es tradición en todo lo que respecta a Trump, generó las críticas de los demócratas y su agenda radical de izquierda por una presunta y "posible" - según ellos- pérdida de independencia cuando en realidad fue Powell bajo el mandato de la izquierda quien se alineó a la fallida plataforma económica de Biden.
Durante su audiencia de confirmación, Warsh dijo que "absolutamente no" tomaría decisiones bajo presión del Poder Ejecutivo, que trabaja de forma directa para impulsar la economía al igual que desea hacer el nuevo presidente de la Fed.
En su última conferencia de prensa como presidente, Powell anunció su inusual decisión de permanecer como gobernador. Habló de "amenazas" a la independencia del Banco Central y prometió "tener un perfil bajo" durante la dirección de Warsh.
FUENTE: Con información de AFP.
