martes 24  de  febrero 2026
inflación

¿La inflación en EEUU será temporal?

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirmó en un reciente informe que "los precios subirán mucho más" e igual que la inflación
Por Leonardo Morales

MIAMI- Con el propósito de mermar la incertidumbre sobre la inflación en Estados Unidos (EEUU), el presidente de la Reserva Federal (FED) o Banco Central, Jerome Powell, consideró en un informe el 16 de junio que el incremento de ese indicador económico “debe ser temporal”.

Lo que sí reconoció de forma tajante el propio Powell es que los ya altos precios continuarán subiendo, una aseveración que no ofrece paz espiritual alguna.

En el texto emitido luego de dos días de reunión, Powell intentó calmar los persistentes temores sobre si el nivel inflacionario en el país se irá fuera de control y trató de mantener la confianza de los inversionistas y de los mercados a favor de la recuperación económica estadounidense.

Tanto Powell y la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, quien ha restado importancia a la abultada deuda y a la inflación que se ubica en el 5%, coinciden en dejar las tasas de interés en casi cero hasta el 2023. Sin embargo, economistas y republicanos insisten en que, si la inflación sube demasiado por un prolongado período, las autoridades reguladoras federales tendrán que actuar antes. Esta hipótesis se mantiene también en la mente de los dueños de compañías y grandes inversionistas.

Los resultados de las medidas durante la administración Trump

El sector inmobiliario se ha mantenido como un sobreviviente feliz durante la pandemia de COVID-19, debido a las ventajas de los intereses al mínimo, que a su vez han impulsado la construcción de viviendas y la compraventa.

Los resultados satisfactorios de la recuperación económica que continúa en el 2021 ocurren en gran parte gracias a las normas de emergencia emprendidas por la administración Trump desde el comienzo de la pandemia.

Entre las medidas aparecen las cuatro inyecciones de liquidez hechas al sistema financiero; cuatro paquetes de estímulo económico ($250.000, $2,2 billones, $900.000 y $1,9 billones); la sustancial y constante compra de activos; más de 1 billón de dólares en ayudas a las pequeñas y medianas empresas además de las aerolíneas ($58.000 millones); tres depósitos directos a los contribuyentes por un valor total de 3.200 dólares por persona y 1.500 por cada hijo menor de 17 años; fondos destinados a la investigación sobre tratamientos y aprobación de vacunas contra el COVID-19 junto a millones de pruebas de detección (más de $350.000 millones); 75.000 millones destinados a escuelas, hospitales, laboratorios y la creación de centros de emergencia.

Los nuevos problemas

En marzo y bajo críticas de los republicanos y analistas que lo consideraron innecesario y un gasto excesivo, el presidente Biden firmó el último paquete de estímulo económico de 1,9 billones de dólares que agregó más dinero a personas que, desde mediados del 2020, recibían beneficios por desempleo muy superiores al salario promedio en la mayoría de los sectores económicos.

Lo anterior creó un déficit de mano de obra a nivel nacional a causa del desestimulo para buscar trabajo ante la extendida bondad del gobierno federal; generó cuellos de botellas en la producción industrial e hizo que los precios se dispararan por la escasez de productos y materias primas nacionales y de importación.

La cancelación de las obras del oleoducto Keystone XL, el cierre de la línea activa # 5 en Michigan de la también canadiense Enbrige y nuevas restricciones a la industria del petróleo y sus derivados, provocaron que el precio del barril de crudo se disparara y, por consiguiente, el valor de la gasolina (+56,2%).

El petróleo de Texas cerró el 16 de junio a $72,15 y durante la jornada alcanzó los $72,99, al día siguiente bajó 1,5% y el viernes 18 de junio cerró en 71,64, lo que demuestra su imparable tendencia alcista promedio.

Los altos precios para el consumidor

La Agencia Internacional de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) recomendó a las Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP y OPEP+) incrementar la producción para satisfacer la creciente demanda, cuando la mayoría de los países han emprendido su recuperación y apertura casi general.

La multinacional de servicios financieros en inversiones, Goldman Sachs, prevé que el precio del petróleo llegará a los 80 dólares el barril durante el cuarto trimestre de este año, lo cual implica un mayor costo en la producción de bienes y el transporte de mercancías.

El panorama no parece muy temporal como aduce el presidente del Banco Central de EEUU. No muchos inversionistas y analistas económicos se han dejado convencer. El mismo día que se hizo público el informe de la Reserva Federal, Wall Street reflejó mediante sus indicadores en rojo el mismo temor que semanas atrás. Hasta el viernes 18 de junio, la Bolsa de Nueva York sumaba seis cierres negativos de manera consecutiva, que confirma el temor respecto a las consecuencias de una alta inflación.

El documento de la Fed afirma que la inflación debería estar antes de terminar el año en un 3,4%, pero para abril y mayo el pronóstico de la misma entidad -que fue de 2,4- registró 4,2% hasta llegar al 5% en mayo.

A pesar de que las estadísticas nacionales indican un incremento de 2,2 promedio en los alimentos, en el sur de Florida la cifra es mucho mayor sobre todo en los productos cárnicos. En varios estados se reportan incrementos entre un 4% y 5,6%. En el 2020, al comienzo y durante la pandemia el precio de casi todos los alimentos subió y se mantuvo en ese rango hasta este segundo incremento.

El Banco Central de EEUU se encuentra en una situación muy compleja: la inflación aumenta mucho más rápido de lo que se esperaba, el consumo también por una reapertura más amplia entre marzo y abril de varios estados rezagados, pero con los altos precios el impulso podría reducirse.

Millones de vacantes de trabajo

Decenas de miles de pequeñas, medianas y grandes empresas siguen sin ocupar puestos de trabajos para incrementar la producción y responder a la demanda, debido al dinero que reciben los desempleados en sus casas. Más de 16 estados dejarán la ayuda federal con el propósito de que más personas se vean obligadas a buscar empleo.

Los empleadores estadounidenses reportaron un récord de 9,3 millones de plazas vacantes en abril, un incremento del 12% respecto a marzo.

El Departamento del Trabajo informó que las empresas en EEUU generaron 559.000 nuevos puestos en mayo y que la tasa de personas desocupadas bajó a 5,8% desde 6,1% en abril. Sin embargo, las solicitudes semanales de subsidio por desempleo aumentaron la semana (del 6 al 13 de junio) a 412.000 en oposición a las expectativas de los analistas y superando otra vez la barrera de los 400.000, según los datos oficiales.

La cifra sobrepasa en 37.000 la cantidad de peticiones de beneficios, cuando los expertos esperaban un registro de 350.000.

En adición a todo lo anterior, los elevados precios de compraventa en el sector inmobiliario, la falta de inventario frente a una significativa demanda y el alto costo de los materiales de construcción afectan a dos sectores relevantes en la recuperación económica, impulsados en gran medida por las bajísimas tasas de intereses.

Por otro lado, la venta de bonos del tesoro a 10 años y la inestabilidad en los niveles de exportación e importación no logran reducir la excesiva deuda pública de casi 30 billones de dólares, cuyos pagos por intereses sobrepasan los 660.000 millones de dólares anualmente, una fuga gigantesca de capital estadounidense.

La dependencia de EEUU

El problema central en el análisis de la inflación y la recuperación económica total radica en que desde hace décadas EEUU dejó de ser un productor y exportador por excelencia para convertirse en consumidor junto a la proliferación de los servicios. Es decir, su alta dependencia ahora de China, India y Corea del Sur, entre otros en diferentes regiones del planeta, no le permite un despegue más ágil y con menos contratiempos.

A pesar de la campaña de vacunación internacional, el turismo mundial es sumamente débil e inestable aún. Países que han relajado sus regulaciones las han retomado semanas después; varias naciones europeas continúan toreando el virus, Asia tampoco termina definitivamente con el COVID-19 y América Latina sufre los embates de la pandemia en la mayoría de los países.

Las principales líneas de cruceros en EEUU siguen paralizadas, mientras que las aerolíneas estadounidenses operan por debajo del 70% de su capacidad total y con pérdidas superiores a los 43.800 millones en el 2020.

El mejor ejemplo de la escasez de insumos en EEUU es la severa crisis de semiconductores utilizados en la fabricación de autos, camionetas, aviones y decenas de artículos duraderos de primera necesidad; otro de los factores que ha disparado los precios, en particular, en la compraventa de vehículos nuevos y usados (+29,7% en mayo), un incremento del 7,3% respecto a abril.

En fecha reciente, el Congreso en Washington aprobó fondos adicionales para estimular las investigaciones y la fabricación de semiconductores en Norteamérica, pero llevará un tiempo prudencial crear la infraestructura para producciones a gran escala.

Biden y su gestión gubernamental

En sus casi seis meses en funciones, la administración Biden no ha sido hasta ahora un ejemplo de acertadas decisiones; por el contrario, ha generado nuevos problemas como el alto costo de la crisis humanitaria en la frontera sur, sus controversiales medidas contra la industria del petróleo y derivados, el gas y el carbón; récord en gastos federales en los primeros meses de gestión; sus polémicas intensiones de subir impuestos para subsidiar proyectos sociales junto a su cuestionada propuesta de $6 billones de presupuesto en el 2022.

La aprobación bajo críticas, y sin el voto republicano, de un nuevo paquete de estímulo de $1,9 billones causaron 9,3 millones de puestos de trabajo vacantes debido a los generosos y prolongados beneficios por desempleo.

La política de inversiones en sectores totalmente improductivos; peor aún en medio de una recesión económica causada por la pandemia de coronavirus, nos aleja de soluciones efectivas e imprescindibles en esta difícil época.

El catalogado adjetivo “temporal” unido al vocablo “inflación” tiene una extensa cola de inconvenientes que impiden garantizar la tranquilidad y la confianza que todos necesitamos.\

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