Como estrategia de guerra, EEUU concentra sus fuerzas militares por aire y mar, fuera de territorio iraní y con el reforzamiento de sus capacidades de autodefensa. De ahí que el Estrecho de Ormuz no haya sido una prioridad de la campaña militar estadounidense hasta que la armada y la aviación -en coordinación con Israel- no aniquilaran el contraataque iraní.
La zona, en opinión de expertos, es apropiada para una “encerrona” de los buques de guerra estadounidenses, sin la garantía del control absoluto del cielo iraní y de los puntos de ataque que aún sobreviven a la ofensiva militar.
El cierre parcial por parte de Teherán de la zona marítima de tránsito comercial, en especial para el suministro de petróleo, ha hecho subir los precios del combustible en más de un 30%. El recurso natural es esencial para el consumo industrial, el transporte y la energía de países europeos, asiáticos y otros en el Medio Oriente fundamentalmente que dependen de las importaciones de crudo.
El mayor patrocinador
Lo que mantiene en [cierta estabilidad] los precios, a pesar del brusco ascenso, son los partes del Pentágono sobre las acciones contra Irán y la decisión de la Agencia Internacional de Energía de liberar millones de barriles más si hiciera falta. Ya puso a disposición 426 millones de barriles de crudo y derivados y aún su reserva estratégica en general se eleva a los casi 2.000 millones, por lo que el margen de cobertura resulta bastante amplio.
La OTAN se creó en 1949 para contrarrestar la amenaza soviética y promover la defensa colectiva entre sus miembros, después de la Segunda Guerra Mundial.
En el 2025, EEUU aportó al presupuesto de la OTAN más del 68%. Con mucha diferencia del resto de naciones, es el país que más dinero entrega para su mantenimiento, además de ofrecer todo su poderío en comunicaciones satelitales y en tierra, servicios de inteligencia y disposición de gran parte de la más avanzada tecnología militar.
A cambio, Norteamérica recibe la autorización para el uso de sus bases militares, que financia también Washington, en los países miembros de la Alianza Atlántica, uso de redes globales de inteligencia y apoyo diplomático para las operaciones militares de EEUU.
Norteamérica no ha requerido nunca el apoyo militar directo y general de la OTAN, más allá de la cooperación estratégica y logística en los conflictos de gran escala y larga data como Irak y Aganistán.
Como se infiere, es mucho mayor la entrega de recursos y medios para la supervivencia y el desarrollo de la OTAN que el beneficio que recibe EEUU de sus miembros y de la Alianza en sentido general.
En la Cumbre de 2025 de organización militar, el presidente Trump exigió elevar los fondos de financiamiento al 5% del Producto Interno Bruto de cada uno de los 32 países miembros, respecto al 2% que ofrecían antes. Algunos países incluso no cumplían con esa cuota anual, déficit que ha tenido que suplir también EEUU.
El pago que ha recibido EEUU
Primero, el socialista presidente de España, Pedro Sánchez, se negó a pagar la cuota del 5% e incluso a que EEUU utilizara -como estipula un acuerdo con ese país- las bases militares estadounidenses en Rota y Morón, en Andalucía.
Sánchez condenó los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y los calificó de "intervención militar injustificada”.
Trump calificó esta postura de “terrible” e incluso se refirió a la posibilidad de cortar todo el comercio con España.
Las declaraciones, más que a recursos ideológicos socialistas y de respaldo a las dictaduras genocidas por parte del repudiado Sánchez, responden a intereses de complacencia y simpatía con los asesinos del régimen iraní, en especial con el eliminado ayatolá líder, Alí Jamenei, cuyas inversiones multimillonarias en propiedades y hoteles despuntan en varias regiones turísticas del país ibérico.
Por otra parte, Trump informó que estaba molesto con el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, a quien dijo “le tomó varios días decidir” si la fuerza aérea estadounidense podía utilizar el territorio británico para fines estratégicos y de reabastecimiento durante la ofensiva contra Irán.
A pesar de la denominada Declaración de La Haya, Trump ha revelado en público sus dudas sobre la reacción de la OTAN en caso de que EEUU en algún momento necesitara ayuda directa de urgencia. El texto reciente que los miembros de la OTAN firmaron indica: “Reafirmamos nuestro compromiso con la defensa colectiva, como se consagra en el artículo 5… que establece que un ataque contra uno es un ataque contra todos”.
Esa definición llegó tras declaraciones del presidente Trump sobre la debida lealtad de la OTAN a Estados Unidos en un momento crucial que la requiera.
En los últimos meses importantes diarios y analistas militares y políticos en Europa y en EEUU advierten a la Unión Europea que Trump, supuestamente, prepara la creación de una alianza militar paralela a la OTAN, con países como India, Japón, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, entre otros.
Los rumores y análisis sin un fundamento oficial por parte de Washington -ni siquiera indicios- se incrementaron en días recientes tras la petición del jefe de la Oficina Oval de que la OTAN se enrolara en el control del Estrecho de Ormuz junto a EEUU, y en particular para escoltar los barcos petroleros de naciones que Irán ha amenazado con atacar.
La respuesta varió desde la tibieza y el silencio hasta la renuencia, lo que causó la reacción inmediata del inquilino de la Casa Blanca.
El presidente Trump responde
Estados Unidos "no necesita la ayuda de nadie" para reabrir militarmente el Estrecho de Ormuz, aseguró el martes 17 de marzo el presidente Donald J. Trump, en un mensaje en la plataforma Truth Social en el que criticó a sus socios de la OTAN.
"La mayoría de nuestros ‘aliados’ de la OTAN nos ha informado que no quieren involucrarse en nuestra operación militar contra el régimen terrorista de Irán", afirmó.
"Ante el hecho de que hemos tenido tanto éxito militar, ya no 'necesitamos' ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN: ¡NUNCA LA NECESITAMOS!", añadió Trump.
"No me sorprende esta actitud, porque siempre he considerado que la OTAN, en la que gastamos cientos de miles de millones de dólares al año protegiendo a esos mismos países, es una vía de un solo sentido: nosotros los protegeremos siempre, pero ellos no harán nada por nosotros", sentenció el presidente estadounidense.
"Lo mismo vale para Japón, Australia o Corea del Sur. De hecho, hablando como presidente de Estados Unidos de América, con diferencia el país más poderoso (...), ¡NO NECESITAMOS LA AYUDA DE NADIE!", puntualizó.
"La OTAN está cometiendo un error realmente absurdo", declaró además desde el Despacho Oval de la Casa Blanca y reveló.
"Llevo mucho tiempo preguntándome si la OTAN alguna vez estaría ahí para nosotros. Así que esto ha sido [una gran prueba o respuesta], porque no los necesitamos, pero deberían haber estado ahí", insistió.
"No teníamos por qué haber estado ahí por Ucrania", añadió el Presidente estadounidense, al recibir al primer ministro irlandés Micheal Martin con motivo del Día de San Patricio.
"Hemos ayudado con Ucrania y ellos no ayudan con Irán, y todos reconocen que Irán no debe tener jamás un arma nuclear", agregó Trump. "Es algo muy malo para la OTAN".é
La marcha atrás de la OTAN
Las anteriores afirmaciones del presidente de EEUU cayeron con gran peso sobre los hombros de los países miembros de la OTAN… y en especial sobre el actual jefe Mark Rutte.
No pasaron 24 horas y las contundentes críticas de la Casa Blanca generaran una reacción casi inmediata. Al siguiente día agencias y medios de prensa en el mundo transmitían el comunicado emitido por Rutte.
Rutte aseguró que los miembros de la alianza militar mantenían conversaciones sobre la "mejor manera" de reabrir el estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo ha afectado el suministro mundial de petróleo.
"He estado en contacto con muchos aliados. Todos coincidimos, por supuesto, en que esa zona tiene que volver a abrirse. Y lo que sé es que los aliados trabajan juntos en estos momentos, debatiendo cómo hacerlo, cuál es la mejor forma de hacerlo", informó Rutte.
Pero las cosas no quedaron ahí. El jueves 19 de marzo, la Alianza Atlántica informaba que seis países miembros dijeron estar "listos para contribuir" a la seguridad en el estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Teherán.
Después de las contundentes declaraciones del presidente Donald J. Trump sobre la OTAN, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Países Bajos condenaron este jueves las recientes represalias iraníes contra infraestructuras energéticas en el Golfo.
"Pedimos una moratoria inmediata y general sobre los ataques a infraestructuras civiles, en particular las instalaciones petroleras y de gas", indicaron los seis países en un comunicado conjunto.
"Nos declaramos dispuestos a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar la seguridad del paso por el Estrecho" de Ormuz, añadieron estos países.
La OTAN sobre muchas dudas
La corrección apresurada después del grave error de los aliados de la OTAN, y conociendo al presidente Trump, es muy probable que no surta un efecto positivo en Washington.
Por sus propios medios y en una revelación pública, el mandatario estadounidense confirmó las serias fisuras que tiene la OTAN y que tendría en caso de que EEUU necesite de su apoyo militar directo.
Se desconoce si fue una estrategia propia de Trump para que el mundo conociera la postura real de la OTAN que justique posibles y futuras medidas contra la Alianza militar.
Sin entrar en un análisis exhaustivo de las actitudes anteriores de los miembros de la OTAN respecto a Washington, el simple hecho de la discrepancia o la negación en un momento crucial traerá casi seguro consecuencias.
Cuando se trata de rechazo a EEUU y a su seguridad nacional, Trump ha demostrado en múltiples ocasiones -desde su primer mandato- que no se queda de brazos cruzados y menos deja pasar este tipo de comportamientos.
Lo escribió en su red Truth Social, "llevo tiempo preguntándome si en verdad la OTAN está ahí para nosotros”… Lo que sucedió podría ser la respuesta exacta a sus acertadas sospechas, a pesar de la reciente marcha atrás de algunos miembros.
Se desconoce aún cuáles serán las acciones que emprenderán los miembros de la OTAN que se negaron en un principio a colaborar con Washington, y si realmente tomarán alguna acción o se mantendrán en un largo debate filosófico para ganar tiempo que EEUU asuma el control del Estrecho de alguna manera.
A diferencia de quienes odian a EEUU, más ahora con el actual Presidente, Trump pidió cooperación porque incluso Irán ha lanzado varios misiles interceptados contra Turquía, un miembro de la Alianza desde el 18 de febrero de 1952.
Washington ha financiado prácticamente la guerra de Ucrania no sólo con dinero sino con todo el arsenal que ha pedido Kiev, una guerra que alentó Europa con el respaldo del gobierno demócrata de Joe Biden o quienes estuvieran al frente de la Casa Blanca.
Trump ha dicho que bajo su mandato esa guerra jamás hubiese iniciado.
Por cercanía e intereses, a Europa le tocaba la mayor parte. Una reseña a modo de fábula podría describir lo sucedido: El gato gruñe y le tira la piedra al tigre, luego esconde la mano. Al final, es el león, el rey de la selva, quien tiene que defender al provocador e indefenso gato.
¿Fue Netanyahu quien convenció a Trump sobre ofensiva contra Irán?
La ofensiva contra el régimen de Irán se encuentra en una segunda o tercera fase, donde casi todo lo referente al poder militar y de amenaza real contra el Medio Oriente y EEUU ha sido reducido a cenizas. Sin embargo, los militares iraníes siguen con sus amenazas. Habría que ver qué capacidad de ataque les queda.
Por su parte, el primer ministro Benjamín Netanyahu calificó de "noticias falsas" la versión según la cual Israel habría arrastrado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a una guerra con Irán.
"¿De verdad alguien cree que se le puede decir al presidente Trump lo que tiene que hacer?", dijo Netanyahu a los periodistas en una rueda de prensa.
El primer ministro israelí elogió su estrecha cooperación con Trump en la guerra contra Irán: "No creo que haya habido dos líderes tan coordinados como el presidente Trump y yo. Él es el líder. Yo soy, ya sabe, su aliado", dijo en una rueda de prensa el jueves en la noche.
También indicó que la guerra podría terminar "más rápido de lo que la gente piensa".
"Estamos ganando e Irán está siendo destruido", declaró el primer ministro israelí al asegurar que la República Islámica ya no tiene ninguna capacidad para enriquecer uranio ni para producir misiles balísticos.
En el vigésimo día de la guerra israelo-estadounidense contra Irán, Netanyahu destacó el tono victorioso en su mensaje.
"Después de 20 días, puedo anunciarles que Irán hoy ya no tiene la capacidad de enriquecer uranio y que ya no tiene la capacidad de producir misiles balísticos", declaró Netanyahu durante una conferencia de prensa televisada.
"Seguimos reduciendo estas capacidades a pedazos. Las aplastaremos hasta el final, hasta que no queden más que cenizas", añadió.
"El arsenal de misiles y drones de Irán está sufriendo una degradación masiva. Y será destruido. Cientos de sus lanzadores han sido destruidos. Sus reservas de misiles han sido duramente golpeadas y lo mismo ocurre con las industrias que los producen", afirmó Netanyahu.
Las amanazas de Teherán
En un comunicado emitido en medios estatales iraníes en poder del régimen, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) amenazó que las fuerzas iraníes destruirían la industria petrolera y gasística de sus vecinos del Golfo si su sector energético vuelve a ser atacado.
En las últimas dos semanas, Tel Aviv y Washington arreciaron los ataques contra puntos estratégicos de la infraestructura energética iraní como fuerte respuesta a los lanzados por Teherán contra objetivos similares en Arabia Saudita y Catar.
Israel y Estados Unidos atacaron instalaciones de procesamiento de gas en Asaluye, costa meridional de Irán.
Horas después, misiles iraníes impactaron la Ciudad Industrial de Ras Laffan, el mayor complejo exportador de gas natural licuado (GNL) del mundo en Catar, pero no fue el primero. El 2 de marzo, un ataque con drones iraníes obligó a suspender la producción de GNL en Ras Laffan.
En estos momentos, la ofensiva de EEUU e Israel – a la que se han sumado también de forma moderada Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar- se encuentra en un punto clave.
Algo está bien claro, el Estrecho de Ormuz será reabierto en los próximos días a las buenas o con la fuerza del poderío de EEUU e Israel. Sólo falta observar probablemente la última oportunidad para la OTAN. O responde con la firmeza que espera la Casa Blanca y mejora el mal sabor en Washington, o se enternece en “debates” hasta esperar que las acciones casi estén terminadas en la zona marítima de comercio; lo que sería la sal para la gran fisura o herida que se ha abierto en medio del conflicto bélico en el Medio Oriente entre la Alianza Atlántica y el gobierno estadounidense.
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, The Washington Post, The Western Journal, ABC, New York Post