El acuerdo, que ha sido voluntario, se alcanzó entre la entidad y una coalición formada por 34 abogados representantes de más de una treintena de estados y del distrito de Columbia liderados por el fiscal general de Illinois Kwame Raoul.
Así, se cierra un caso por el que se acusaba a Santander de saltarse las leyes de protección al consumidor al exponer a clientes vulnerables a niveles innecesariamente altos de riesgo al colocarles un préstamo para comprarse un automóvil a sabiendas de que existía una alta probabilidad de mora.
Concretamente, la filial estadounidense de Santander pagará 65 millones de dólares directamente a clientes que entraron en mora en algún momento entre el 1ro de enero del 2010 y el 31 de diciembre del 2019. También tendrá que asumir las costas procesales que suman unos 7 millones de dólares.
Además de los 65 millones de dólares que pagará directamente a clientes, el banco se ha comprometido a condonar deuda por un total de 478 millones de dólares a consumidores a los que se les había incluso embargado el automóvil, que también tendrá que ser devuelto.
La compensación total a clientes -sumadas las costas procesales- asciende a 550 millones de dólares, si bien los 478 millones condonados suponen una renuncia del banco a reconocer esta deuda, ya que se trata de préstamos que habían sido calificados ya como incobrables en su balance.
El Santander ha asegurado que este impacto estaba contabilizado, por lo que cuenta con las provisiones suficientes para hacerle frente y descarta tener que realizar ninguna dotación adicional.
Además de subrayar que es una entidad financiera "responsable" que opera en un entorno "muy regulado y bajo los más altos estándares", ha aseverado que mantiene una gestión y un control de los riesgos "muy riguroso", que se ha mejorado y reforzado en los últimos años.
FUENTE: Europa Press

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