ROSA TANIA VALDÉS
Especial
Aunque las relaciones entre los viejos adversarios políticos se han enfriado, los funcionarios de ambos países no paran de repetir los mismos argumentos
ROSA TANIA VALDÉS
Especial
Funcionarios de Estados Unidos y Cuba no paran de repetir los mismos argumentos que, según ellos, frenan el avance hacia una relación plena. Sin embargo, los contactos bilaterales entre los viejos adversarios muestran que el tono entre Washington y La Habana es cada vez más distendido y pragmático.
La reciente visita a Cuba de la secretaria de Comercio Penny Pritzker, por ejemplo, sirvió para que el Gobierno de Barack Obama reiterara a las autoridades cubanas su interés por construir una relación más abierta, pero a la vez instó a La Habana a que permita a los cubanos a hacer sus negocios y viajar con mayor libertad, disfrutar del fruto de su trabajo y acceder plenamente a Internet.
Cuba, por su lado, repitió que el embargo es el mayor freno a las relaciones comerciales bilaterales y un obstáculo en medio de las moderadas reformas económicas con las que el Gobierno pretende revertir décadas de deterioro y mala administración.

Un cubano da la bienvenida a la reapertura de la embajada estadounidense en La Habana. (EFE)
“Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se han enfriado un poco en el sentido de que sí tienen diferencias, cada lado tiene su agenda y quiere que el otro lado haga ciertas concesiones pero es lo normal en las relaciones diplomáticas. Los países no tienen amigos, tienen intereses”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS el académico José Gabilondo, profesor asociado de Cuban Research Institute, basado en la Universidad Internacional de la Florida.
“Fue menos combustible”, agregó el experto aludiendo a la visita de la Secretaria de Comercio a Cuba en los primeros días de octubre. “Antes de diciembre todo respecto a Cuba había sido caliente, inflamatorio, pero ya eso se empieza a calmar un poco”, agregó.
Pritzker, que es la segunda funcionaria del Gobierno de Obama que aterriza en La Habana, tras la visita en agosto del secretario de Estado John Kerry, se reunió con funcionarios cubanos y hasta recorrió la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, una zona franca, situada a unos 45 kilómetros de La Habana, que cuenta con un moderno puerto para contenedores.
Su visita, y otras ya previstas de altos funcionarios, son parte del plan de Obama que busca acercar ciertas posiciones, después de más de medio siglo de diferendo ideológico y hostilidades mutuas.
“Estoy aquí porque tenemos que formalizar las relaciones y comenzar a aprender los unos de los otros”, dijo Pritzker a periodistas, cuando definió su visita como puramente técnica.
Mientras tanto, el canciller cubano Bruno Rodríguez instó en Nueva York a avanzar con prontitud.
“Debemos aprovechar el tiempo (…) las empresas estadounidenses tienen interés de entrar en el mercado cubano (…) y Cuba no las discrimina en modo alguno, al contrario las invita a aprovechar”, declaró Rodríguez.
Tras anunciar en diciembre pasado su plan de recomponer las relaciones diplomáticas, el presidente Obama autorizó el establecimiento de rutas marítimas de cruceros y ferrys entre las dos orillas y permitió que empresas de telecomunicaciones operen en Cuba, incluso asociadas a empresas controladas por el Estado.
El histórico acercamiento llegó después que el gobernante Raúl Castro impulsara una descentralización en la agricultura para impulsar la producción de alimentos y permitiera, entre otras medidas, la creación de cooperativas y la ampliación del sector privado que cuenta con medio millón de emprendedores.
En interés comercial de Washington hacia La Habana llega también después de la implementación en Cuba de una Ley de Inversión Extranjera, que ofrece exenciones de impuestos a los empresarios, aunque el Estado cubano aún mantiene una participación mayoritaria en las compañías y controla la contratación de los empleados.
¿Una sola dirección?
Hasta ahora Obama ha dado otros importantes pasos como la eliminación de las restricciones a los viajes de los cubanoestadounidenses a la isla y el envío de remesas familiares. También ha permitido que empresas de telecomunicaciones puedan operar en Cuba.
Pero temas como la prohibición que impide a la isla utilizar el dólar para hacer transacciones comerciales con el mundo y la limitación para que bancos o empresas privadas estadounidenses concedan créditos a Cuba, siguen como asignaturas pendientes.
Y pese a que la secretaria de Comercio estadounidense reiteró durante su visita la exhortación de Obama al Congreso estadounidense para levantar el embargo, prefirió no opinar acerca de cuánto más podría el mandatario seguir flexibilizando el embargo haciendo uso de su autoridad ejecutiva.
“Esa es la decisión del presidente. Nuestro trabajo en el Departamento de Comercio es dar opciones al presidente”, dijo a periodistas, antes de concluir su visita de dos días a la isla. “Para que nosotros podamos sugerir más opciones, necesitamos entender mejor el sistema cubano”, comentó.
Analistas consultados por DIARIO LAS AMÉRICAS sostienen que el principal problema que enfrenta las medidas adoptadas por Obama es que van en una solo la dirección. Un buen ejemplo es, dijeron, el reciente intento de alcanzar un eventual acuerdo para normalizar los vuelos aéreos entre ambas naciones.
Esta negociación paró después que Cuba reclamara que sus aviones también pudieran aterrizar en suelo estadounidense, sin correr el riesgo de que sean confiscados por demandas en los tribunales.
“Tengo la sensación de que ambos lados están experimentando y no tienen una estrategia a largo plazo, solo tienen estrategias a muy corto plazo”, dijo Gabilondo.

Alejandro Mayorkas, el funcionario cubano-estadounidense de más alto rango
en el Gobierno estadounidense, llega a La Habana. (Archivo)
“Si tomamos en serio la Ley Helms-Burton, hay un montón de cosas que tienen que ocurrir antes que termine el embargo. Entre ellas, la resolución de las expropiaciones y la salida de la familia Castro, y esas cosas no van a suceder este año ni el que viene”, dijo.
Por lo pronto, continúa el desfile de funcionarios estadounidenses de alto rango a Cuba. Esta semana visita La Habana el subsecretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, de origen cubano, quien se reúne con altos funcionarios de la isla para continuar el diálogo sobre el comercio y los viajes entre ambas naciones.
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