domingo 27  de  septiembre 2026
¿Castrismo reciclado?

Cuba: oligarquía respaldada por testaferros y la retórica del socialismo, mientras, Washington observa

Los altos funcionarios, sus familiares y aquellos que por beneficio personal los secundan, no aspiran a que haya cambios reales a la democracia, no rechazan pactar con EEUU mientras puedan conservar el poder

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA - Algunos fines de semana, cuando quiere despejar o tiene deseos de comer cerdo en púa, montar caballos de raza y beber champan francés sentado al borde de un jacuzzi, busca a un par de amigas y conduce su Toyota de segunda mano, comprado hace seis meses en Miami, hasta la finca El Patrón, a cuarenta minutos del centro de La Habana. Llamémosle Yeinier, es dueño de un negocio de compra y venta de divisas en Cuba.

Ya en el lugar, por 150 dólares la noche, alquila una carpa espaciosa con camas, cojines y una tina “de baño que me hace sentir un marajá de la India”, describe. En ese ambiente bucólico, rodeado de arboledas, un lago y el trinar de las aves, Yeinier cuenta que “además de armar tremenda rumba con las dos jevitas, he conocido a ‘pejes gordos’ (altos funcionarios) que tienen una montaña de dinero”.

Una isla dentro de la isla

“Es otro nivel. La gente usa ropa de etiqueta, zapatos italianos o tenis Nike de 400 dólares. Es de mal gusto no portar un iPhone 17. La fragancia de los perfumes caros se huele a media legua. Parece que estás en otro país". Según Yeinier, él viene de abajo, del fuego. "Soy nacido y criado en el barrio de San Leopoldo. He salido adelante metiendo el cuerpo. Y cuando te codeas con gente poderosa, te puedes conectar con buenos bisnes”.

“No me importa que Sandro o El Cangrejo sean de la realeza (familia de los Castro) ni que el dueño de la finca El Patrón tenga bola (fama) de chivatón o algunos mayimbes (dirigentes del régimen) sean multimillonarios. Yo también quiero tener dinero. Y esa gente son los que tienen la llave de la caja fuerte”. Una comida en El Patrón cuesta 50 dólares por persona y una botella de whisky escocés original más de cien, “pero en ese lugar escapas de los edificios en peligro de derrumbe y un montón de gente recogiendo sobra en los basureros”.

En el Johnny Club, ubicado a orillas del río Almendares, en la barriada de Miramar, Yeinier conoció a las dos jevitas, hijas de papá (hijas de funcionarios prominentes), que tienen un baro largo (mucho dinero) y van a cualquier jugada. "Con el dinero que he ganado me compré un apartamento en el Vedado y el carro, que me costó casi 35 mil fulas (dólares). Aunque tenía otras prioridades, conducir un coche de yanquilandia genera confianza y resulta más fácil cuadrar nuevos negocios”.

Los testaferros

Tipos como Yeinier suelen gasta 200 o 300 dólares un fin de semana en cualquier bar de moda en La Habana nocturna. Entre sus contactos se encuentran militares de alta graduación, funcionarios del partido comunista, así como los hijos y parientes de estos funcionarios. “Hay socios que me dicen descarado, que tengo doble moral y que soy un oportunista. ¿Qué voy a hacer para llegar a la cima? No tengo familia en Estados Unidos ni quiero correr el riesgo de ir preso en cualquier bisne por la izquierda. La mejor opción que encontré es aliarme a esta nueva clase. Al final quieren lo mismo que yo: dinero, negocios, diversión y mujeres”.

En un sistema disfuncional que hace aguas por todas parte, la corrupción y el travestismo político de la dictadura es evidente. Personas que conocen a Roberto Carlos Chamizo, amigo del Cangrejo y dueño de la finca El Patrón, a pesar de que aseguran que es su testaferro, algunos dicen que es buen socio, discreto y compartidor.

“Me han dicho que es oficial de la Gestapo (Seguridad del Estado) con fachada de empresario de éxito. Nadie sabe de dónde sacó el capital y cuáles son esos negocios que le han permitido viajar en jet privado a Qatar, Suiza o Estados Unidos. Un buen día compró la finca y la bola (rumor) de que es policía creció”, indica una persona que le conoce. “Pero la gente que anda en ese ambiente sabe que ya el socialismo y la muela mongólica de Díaz-Canel es para consumo interno. Y que desde hace siete años el país está en subasta. Los de arriba manichean (administran) los negocios más lucrativos. Pero sus socios también se mojan. Chamizo es amigo del Cangrejo y el viento le ha venido de frente”.

Una fuente asegura que en las distancias cortas “son más capitalistas que Rockefeller. Nunca en los vacilones y fetequnes los he oído hablar de socialismo o muerte. Han amasado millones de dólares y quieren cuadrar la caja con los americanos para abrirle las puertas al capitalismo en Cuba. La única condición es seguir en el poder. Al final, se rumora entre ellos que Trump va a pactar. Es también un hombre de negocios que le importa un comino la democracia en una nación pobre. Sobre todo, si le ponen alfombra roja a las empresas de Estados Unidos”.

Las conexiones

DLA conversó con personas que tienen relaciones de amistad con funcionarios importantes de la dictadura y sus familiares. El dueño de un negocio mayorista afirma “que más allá del talento para los negocios, lo que funciona en Cuba son las buenas conexiones. Y eso se alcanza compartiendo en privado con esos personajes. Ahora mismo hay un reacomodo de piezas. Los viejos que hicieron la revolución están a punto de 'cantar el manisero' (fallecer). Los herederos políticos saben que el sistema no funciona. Y sus descendientes tienen cientos o miles de millones de dólares y están locos por invertir con compañías estadounidenses”.

“Y aunque China o Rusia sean los principales aliados, el sueño es lograr un pacto con Estados Unidos en el terreno económico. Supongo que posteriormente habrá ciertas reformas políticas. No quieren una transición a la democracia. Quisieran un trato tipo Venezuela. Pero el modelo que están imitando es el de la oligarquía rusa después de la caída del comunismo en la URSS”, considera una de esas personas.

El juego de espejos

La realidad política en Cuba es un auténtico juego de espejos. Si damos crédito a la maquinaria de propaganda del régimen, la Isla apuesta por el rumbo socialista y la continuidad del ideario castrista. De acuerdo con diversas informaciones, en las alcantarillas del poder, a corto plazo, se espera demoler el ineficaz modelo y establecer un capitalismo de corte social.

Es una narrativa falsa. Sin transparencia ni tribunales independientes, lo que está sucediendo es una piñata donde enchufados, testaferros y familiares de pesos pesados de la dictadura se reparten los pocos recursos del país para implementar un capitalismo de amigos.

Castrismo reciclado

El castrismo reciclado tiene a su favor una población con un 90 por ciento viviendo en la pobreza extrema, cansada de apagones prolongados. Solo una minoría come dos veces al día.

A la gente le asusta más el futuro que el presente con la actual dirigencia. “Cualquier reforma que termine los apagones, permita comprar comida con el salario de un trabajador y puedan ir a un bailable los fines de semana, muchos cubanos lo van a aceptar. Están frustrados de que nadie los escuche y de chocar con ese muro infranqueable que han levantado las autoridades. Cada vez que protestan solo consiguen represión y cárcel. Quieren vivir sin tantos agobios, como ciudadanos normales”, explica Carlos, sociólogo.

¿Y el sueño de una transición a la democracia? ¿Es una utopía o una realidad? Daniel, licenciado en ciencias políticas no avizora buenas señales.

“La cultura cívica y política de la población, debido a la falta de información y muchos años de adoctrinamiento, está en mínimos. Los reclamos son esencialmente de temas sociales. El contexto no ayuda. La oposición es frágil, sin poder de convocatoria y fuertemente hostigada. Los del exilio, incluso con hojas de ruta para el cambio, tampoco conectan con la mayoría de los cubanos en la isla”, afirma.

Daniel considera que hay dos caminos: “Uno, que la Casa Blanca siga presionando para intentar lograr reformas de corte democráticas. El otro, negociar un capitalismo tutelado por Estados Unidos. Pero si le damos credibilidad a informaciones publicadas, ni al gobierno cubano ni Trump le hacen asco. Mi pronóstico es que La Habana y Washington van a negociar un trato que no va a gustar a muchos. Es lo que hay. La política es el arte de lo posible”.

Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. Pero todo indica que aquéllos que aspiran a una democracia en la Isla tendrán que seguir esperando.

@DesdeLaHabana

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