MIAMI.- El Café Versailles ya no es un lugar exclusivo de reunión del exilio cubano. En las mesas del restaurante de Miami almuerzan este jueves un grupo de amigos colombianos y algún venezolano. Una pareja de jóvenes cubanos espera hueco en el comedor de grandes espejos y lámparas de cristal para degustar un plato de ropa vieja.
La Pequeña Habana, el barrio que se extiende alrededor de la Calle 8, fue durante las dos décadas siguientes a la revolución de Fidel Castro destino de exiliados cubanos. Se reunían en el Versailles a beber café y discutir de política. En la zona viven ahora también otros grupos hispanos. "Esto ha cambiado mucho", dice a dpa Yolanda, que nació hace 31 años en un pueblo a 30 kilómetros de La Habana.
Los cubanos siguen siendo la comunidad latina mayoritaria en Miami y en Florida, pero tanto en la ciudad como en el estado han crecido en los últimos años los que proceden de otros países de Latinoamérica.
De los 20.27 millones de habitantes que tiene el estado del sur, casi 5 millones son de origen hispano. El voto latino, dicen los expertos, puede ser determinante en este gran campo de batalla de las elecciones presidenciales del martes en Estados Unidos.
"La Florida vive un momento transformativo muy interesante en el que vamos a tener una votación significativamente distinta a lo que hemos visto en años anteriores porque podría ser determinada por el voto hispano, siempre y cuando se hayan inscrito y voten", dice a dpa el político Eduardo Gamarra, de la Universidad Internacional de Florida.
El tercer mayor estado por población es el más importante de los "swing states" -los que no tienen definido su color de antemano- por los 29 de los 538 votos que tiene en el colegio electoral. Un candidato necesita 270 para convertirse en presidente.
Tras los cubanos, 1.4 millones según el censo, están los puertorriqueños. En la última década, la grave y larga crisis económica en el Estado libre asociado casi ha doblado su cifra en Florida, donde ahora son cerca de 1.1 millones. Y si Miami es la capital de los cubanos en el exterior, Orlando es la de los puertorriqueños expatriados. Atraída en los años 80 por los puestos de trabajo que generó la apertura de Disneylandia, la comunidad boricua sigue incrementándose en esa zona del centro del estado.
A Florida, además, están llegando centroamericanos y venezolanos. Los cubanos no han dejado nunca de hacerlo, pero hoy pesan más las razones económicas que las políticas, cuenta a dpa Yolanda (nombre ficticio), que se gana el sueldo como conductora de Uber, la aplicación celular de transporte. Ha parado en el Versailles para recoger a un pasajero. "Muchos jóvenes se quieren venir", dice.
Ella llegó en 2005 en balsa a Cayo Tortuga y hace años que tiene nacionalidad estadounidense. Está registrada para votar el martes pero duda de si acudir a las urnas. Si lo hace votará por Hillary Clinton o por un independiente, "nunca por Trump".
Los cubanos han votado tradicionalmente al Partido Republicano, que fue el primero en darse cuenta de su importancia en la década de los 70. Les dio "staff", fondos y oportunidad de postularse electoralmente. A cambio abrazó la defensa del embargo a Cuba y de la línea dura hacia La Habana que propugnaban esos exiliados políticos.
Pero ahora, los viejos anticastristas van muriendo, las generaciones nacidas en Estados Unidos no vivieron la época negra de sus abuelos y muchos de los cubanos que han llegado desde el año 2000 ven a sus familias en la isla sufrir las consecuencias del embargo y son favorables a levantarlo como quiere el presidente Barack Obama. Este se hizo en 2012 con el 48 por ciento del voto cubano de Florida.
"El voto demócrata en Florida fue modificándose según llegaron los cubanos en los 60 y 70", dice a dpa Jorge Duany, de la Universidad Internacional de la Florida. "Está volviendo a cambiar en los últimos años según llegan grupos como los puertorriqueños".
De cara a las elecciones del martes, los cubanos son el único grupo hispano en el que el republicano Donald Trump encuentra apoyo, pero este es solo de un 35 por ciento, según Gamarra. "Es la menor tasa de identificación con un candidato presidencial republicano en la historia del voto cubano en el estado", apunta.
En quienes tiene su baza en Florida la exsecretaria de Estado es sin embargo en los puertorriqueños, históricamente identificados como demócratas y los cuales no necesitan nacionalizarse para votar porque de nacimiento tienen pasaporte estadounidense. "Podrían ser los que determinaran la victoria de Clinton en este estado", apunta Gamarra.
Las encuestas hablan de un apoyo a la demócrata del 74 por ciento de los puertorriqueños. Pero mientras la tasa de participación de los cubanos es siempre alta, la suya suele quedar bajo el 60 por ciento.
"El voto cubano y el puertorriqueño rivalizan. Son dos bloques de electores de prácticamente igual fuerza. Los cubanos, en el sur; los puertorriqueños en el centro. Están midiéndose", analiza Duany.
FUENTE: dpa