EEUU - El gobierno estadounidense está bloqueando los envíos de una empresa china que fabrica pijamas de bebé para los supermercados Costco ante acusaciones de que el fabricante obliga a minorías étnicas encerradas en un campo a producir la indumentaria contra su voluntad.

El gobierno también está bloqueando los guantes de goma vendidos por la empresa líder Ansell, cuyos clientes incluyen cirujanos, mecánicos y científicos, al acusar al fabricante malayo de emplear a migrantes de Bangladesh, Nepal y otros países: estos trabajadores están profundamente endeudados al pagar sumas enormes para ser contratados. Las importaciones de carbón animal de Brasil utilizados por empresas como Plymouth Technology and ResinTech Inc. para descontaminar los sistemas de agua potable, las de diamantes de Zimbabue y oro de la República Democrática del Congo también fueron detenidas por la Aduana.

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La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) aplicó en un solo día órdenes de detención a productos de cinco países, ante denuncias de que la gente que trabaja en su fabricación serían niños o adultos sometidos a trabajos forzados. Los contenedores con esos productos deben permanecer en los puertos mientras el organismo estudia esas denuncias.

La CBP no dio información sobre las empresas importadoras afectadas por las órdenes de detención. Pero The Associated Press rastreó a algunos de los compradores, entre ellos Costco y la subsidiaria estadounidense de Ansell, una fabricante australiana de guantes protectores. Las empresas dijeron desconocer que sus productos eran fabricados por trabajadores sometidos a trabajos forzados.

El comisionado interino de CBP, Mark Morgan, dijo que las órdenes “demuestran que si sospechamos que un producto es fabricado por medio de trabajo forzado, retiraremos ese producto de los anaqueles en Estados Unidos”.

La medida de la CBP tuvo repercusiones globales, con el aviso a los exportadores de que deben mejorar las condiciones de trabajo. En Estados Unidos, algunos importadores se enteraron con estupor que sus productos eran fabricados por personas obligadas a trabajar contra su voluntad o bajo amenaza de castigos. Según expertos en derechos humanos, unas 25 millones de personas en el mundo son víctimas de trabajos forzados. Investigaciones periodísticas y de organismos defensores han rastreado los productos desde las fábricas, a través de mayoristas y minoristas, hasta el consumidor estadounidense.

“El anuncio de CBP es importante debido al número sin precedentes de medidas y el mensaje que envía a todos los eslabones de la cadena de suministros empresarios”, dijeron los defensores de los trabajadores de Humanity United y Freedom Fund en un comunicado conjunto. “Sabemos que gran cantidad de bienes importados consumidos diariamente en Estados Unidos -sea indumentaria, productos electrónicos, chocolate, fruta, verdura u otros alimentos-probablemente están contaminados por los trabajos forzados en la cadena de suministros. Para lograr avances reales en esto se necesitan esfuerzos concertados dentro y fuera del gobierno, lo que incluye la aplicación estricta de las leyes vigentes”.

Hasta hace poco, las órdenes de detención empleadas para bloquear los cargamentos la semana pasada hubieran sido casi imposibles.

Antes de 2016, la Ley de Aranceles -que daba a la CBP la autoridad de incautar cargamentos ante sospechas de trabajos forzados y bloquear futuras importaciones- se había aplicado apenas 39 veces en sus primeros 85 años de vigencia, debido en gran medida a tres palabras, “demanda de consumo”, las cuales significaban que si la oferta era inferior a la demanda, las importaciones podían entrar independientemente de cómo se las produjera.

Cuando una investigación de AP descubrió que mariscos pescados por esclavos en el sudeste asiático iban a parar impunemente a restaurantes y mercados estadounidenses, el Congreso y el presidente Barack Obama modificaron la ley. Desde entonces, la CBP ha detenido cargamentos en 12 ocasiones, incluida la más reciente.

Bajo la ley, los importadores estadounidenses tienen plazo de 90 días para demostrar que no se empleó trabajos forzados en la fabricación de sus productos. Caso contrario, pueden enviarlos a otros países o entregarlos a la Aduana.

Carbón animal

Según el fabricante brasileño de carbón animal Bonechar Carvão Ativado Ltd., las acusaciones que condujeron a la orden de detención de CBP eran producto de una campaña de calumnias de un competidor. El carbón animal es fabricado por trabajadores que queman huesos de animales, principalmente ganado, en hornos sellados cuyas temperaturas alcanzan 700 grados. CBP denunció que Bonechar Carvão utiliza prácticas de contratación engañosas y que sus condiciones de vivienda y trabajo son abusivas.

El dueño de Bonechar Carvão, Francisco Meira, dijo que la Aduana estadounidense bloqueó el envío bajo denuncias falsas que las autoridades brasileñas han investigado y desestimados. Los fiscales determinaron que Bonechar era víctima de un “fraude criminal”, según documentos presentados a la Oficina del Representante Comercial en abril de 2019.

Un puñado de empresas estadounidenses importaron carbón animal de la compañía brasileña el año pasado, principalmente para la filtración de agua, los pigmentos y la refinación de azúcar. Estas incluyeron Plymouth Technology en Rochester Hills, Michigan; Ebonex Corporation cerca de Detroit; ResinTech Inc. en West Berlin, Nueva Jersey y American Charcoal Co. en Jackson, Wyoming.

AP pidió declaraciones a todas estas empresas. Ebonex Corporation, la única que respondió, dijo que estaba al tanto de la disputa comercial, que no creía que Bonechar abusaba de los trabajadores y que si lo hiciera, no importaría su producto.

Pijamas Costco

Un caso reciente implica a la empresa china Hetian Taida Apparel, que según informó AP el año pasado, obligaba a musulmanes uigures y otras minorías étnicas a coser ropa para importadores estadounidenses en un campo de reeducación chino.

Este era uno entre un número creciente de campos en la región occidental de Xinjiang, en los que se adoctrina políticamente según algunos cálculos a 1 millón de musulmanes y se les obliga a abandonar su lengua y religión. El Worker Rights Consortium con sede en Washington publicó pruebas este año que Hetian Taida tenía negocios en un campo y en fábricas vecinas donde se envía a los detenidos cuando quedan en libertad.

El mes pasado, Costco empezó a importar pijamas de bebé fabricados por la empresa. El 21 y 26 de septiembre de 2019, Hetian Taida envió contenedores con mantas de 100% poliéster para bebés, con la marca Costco, según registros navieros.

En una entrevista con AP, funcionarios de Costco dijeron que creer que las mantas “fueron producidas en una fábrica que no es la que motivó la orden de CBP. A medida que se conocen los hechos, estamos dispuestos a considerar qué medidas debemos tomar con respecto a un proveedor a las fábricas de nuestros proveedores que pudieran tener problemas”.

Hasta el fin de semana pasado, los pijamas de la marca Absorba se vendían en Costco a 14,99 dólares el par, según pudo determinar un periodista de AP.

Scott Nova, director ejecutivo de Worker Rights Consortium, dijo que le causaba estupor que Costco hiciera negocios con una firma asociada con los campos de reeducación chinos. “Hetian Taida ha sido un socio activo en la brutalidad de Beijing. El empleo de trabajos forzados por la empresa está bien documentado y la CBP tiene razón al tomar medidas”, dijo Nova.

El presidente de Hetian Taida, Wu Hongbo, dijo a la AP vía telefónica que la empresa cooperará con la aduana estadounidense y entregará los documentos que le pida. Wu se negó a responder otras preguntas y dijo que rechazará pedidos de entrevistas.

Guantes de goma

En Malasia, que provee la mitad de los guantes quirúrgicos y medicos del mundo, funcionarios del gobierno y la industria se enteraron con estupor que la CBP había detenido los productos de uno de los suyos -WRP Asia Pacific - ante denuncias de trabajos forzados.

Inmediatamente, funcionarios del gobierno malayo pidieron información a la embajada estadounidense acerca de cómo las medidas afectarían a la industria del guante de goma.

“Desde el año pasado la industria elabora iniciativas de acatamiento social para mejorar continuamente el bienestar de los empleados de la industria del guante de goma”, dijo el Consejo de Promoción de la Exportación de Goma de Malasia en un comunicado.

Los trabajadores de WRP y muchas otras fábricas de guantes se han visto obligados a pagar hasta 5.000 dólares en sus países de origen, como Bangladesh o Nepal, para obtener trabajos que no cumplen con lo que ofrecen, dijo el activista Andy Hall, defensor de trabajadores migrantes asiáticos. Algunas empresas retienen los sueldos durante meses, alojan a los trabajadores en viviendas sucias y sobrepobladas y les quitan los pasaportes para que no puedan irse o renunciar.

FUENTE: Con información de AP

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