MIAMI.- La denuncia de una presunta negligencia cometida en Cuba por un médico que no habría ordenado a tiempo un tratamiento, y que en vez de eso recomendó a su paciente enferma de cáncer el uso de “miel de abeja y agua con sal”, sería la razón por la que Claudia Díaz Martínez esté hoy en riesgo de perder la vida, dado que, además de su padecimiento oncológico, se encuentra contagiada con una bacteria de Pseudomonas que le ha traído nuevas complicaciones.

El parte médico más reciente emitido por el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, en La Habana, en donde se encuentra interna esta madre de dos hijos, muestra que la paciente de 32 años también presenta en estos momentos un cuadro de osteomielitis (inflamación que afecta los huesos) por causa de la bacteria que no le habrían tratado a tiempo.

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Los detalles de la denuncia los conoció DIARIO LAS AMÉRICAS a través de una conversación telefónica sostenida con el esposo de la paciente, Emilio Milián Socorro, quien había lanzado el pedido de ayuda a través de las redes sociales.

El médico internista cubano Alfredo Melgar, quien junto a otras personas e instituciones logró traer a Miami en enero pasado a la Dama de Blanco Xiomara Cruz Miranda, y que ahora, a solicitud de DIARIO LAS AMÉRICAS se ha interesado en el caso de la paciente oncológica, dijo que “realmente la vida de Claudia [Díaz Martínez] está en grave peligro”.

Según el facultativo, “en este caso hubo una gran negligencia”, tras lo que explicó que “la paciente debió ser tratada desde un comienzo con antibióticos fuertes para combatir a la bacteria de Pseudomonas, pero en Cuba se los niegan [antibióticos] a la gente común”, aseguró.

En ese sentido, el doctor Melgar señaló que es “falso” que en Cuba no haya antibióticos, “como se lo quieren hacer creer a la población”, lo cual además intentan justificar con el pretexto de los efectos del embargo económico que mantiene Washington contra el régimen de La Habana.

El galeno aseguró que “esos medicamentos se consiguen en hospitales a los que solo tienen acceso personas con dinero o quienes trabajan para el régimen, como la clínica Cira García, el Cimeq [Centro de Investigaciones Médicas Quirúrgicas] y en un piso para turistas en el hospital Hermanos Ameijeiras”.

Visa humanitaria

La mejor opción para la paciente, de acuerdo el doctor Melgar, es que se tramite una visa humanitaria con el Gobierno de Estados Unidos para poder traerla a este país, como se hizo con la activista Cruz Miranda, a quien se le salvó la vida, aunque todavía se encuentra en el Jackson Hospital de Miami “con un daño en su pulmón izquierdo producto de algún virus que le indujo el régimen cuando estuvo en la cárcel de Ciego de Ávila”, denunció el médico.

Para esta gestión DIARIO LAS AMÉRICAS también obtuvo la atención del congresista federal por el distrito 25, Mario Díaz-Balart, cuya oficina, el martes 2 de junio, dio los primeros pasos conseguir un visado de carácter humanitario que permita el traslado de Díaz Martínez al sur de la Florida.

“Todavía no hemos comenzado un trámite. Estamos esperando información sobre un familiar del esposo de la paciente que vive en Tampa, Florida”, dijo una asesora de la oficina del legislador republicano.

Asimismo, Emilio Milián Socorro, compañero sentimental de la paciente, se ha dirigido a otras personalidades y amigos en el exilio cubano para dar a conocer el caso de su esposa y concientizar a la comunidad internacional sobre la necesidad de buscar un tratamiento apropiado en Estados Unidos o en algún país de Europa.

“Aquí no hay los recursos para conseguir que mi esposa pueda vencer estos problemas que la mantienen en cama”, lamenta Milián Socorro. Hay muchos adelantos que pueden salvar la vida de ella”, aseguró en una nueva conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Historia de la paciente

La historia de la paciente gira alrededor de decenas de visitas a hospitales y pocas soluciones a sus quebrantos de salud. Cuenta su esposo que cuando Díaz Martínez tenía siete años fue diagnosticada con un sarcoma de Ewing, un tipo raro de cáncer que se produce en los huesos o en el tejido blando alrededor de los huesos.

Pasó el tiempo, pero 22 años más tarde cuando se creía que no había rastros de la enfermedad, la mujer empezó a desarrollar un carcinoma ductal infiltrante, que es la forma más frecuente de cáncer de mama invasivo y se caracteriza por ser una masa o tumoración con límites no bien delimitados.

“Esto provocó que [Díaz Martínez] en 2017 recibiera quimioterapia y radiaciones por segunda vez después de las que recibió cuando era niña. Ella se atiende en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, que está en el Vedado [vecindario de La Habana]”, explicó Milián Socorro.

Más tarde, el 18 de noviembre del 2019 la joven fue sometida a una cirugía reconstructiva de pecho. “A partir de ese momento empezó la pesadilla”, dijo el cubano, quien por estos días no tiene trabajo y permanece dedicado por completo a encontrar una solución al problema de su esposa.

De acuerdo con el relato, a la joven se le realizó una mastectomía contralateral izquierda y el mismo día fue enviada a la casa sin un drenaje. “Esto es una falta grave para este tipo de cirugía”, argumentó Milián Socorro.

Transcurridos cinco días después de la cirugía, Díaz Martínez presentó fiebre alta y comenzó a “soltar líquido por la sutura de la herida”, lo que hizo necesario llevarla de nuevo al hospital para “extraerle líquido”.

Ese día quedó ingresada bajo el diagnóstico de presentar un seroma, que es la acumulación de líquidos ‘corporales claros’ en un lugar del cuerpo en donde se ha extirpado tejido mediante cirugía.

Según Milián Socorro, “esto provocó que el día 4 de diciembre de 2019 su herida estuviera totalmente abierta”. Por tal motivo, dijo, “se le realizó un cultivo de la herida, dando como resultado una bacteria llamada Pseudomonas”.

Otra vez la paciente fue enviada a casa “sin ningún tipo de antibiótico”, acorde con Milián Socorro. Trece días después, aquejada de fiebre, la joven debió asistir de nuevo al hospital.

“El doctor que la atendía (…) nos dijo que ella no tenía nada, que ese cultivo [que se le había practicado previamente] a él no le importaba. Que la curara con miel de abeja y agua con sal”, afirmó el esposo de la paciente.

A partir de ese momento, Milián Socorro optó por buscar antibióticos para tratar de sanar la herida en el pecho de su compañera. Por lo que cuenta, “ella mejoró unos 10 días, pero después empezó a empeorar”.

El día 2 de febrero la joven fue llevada al salón de cirugía. Desde esa fecha hasta el momento ha sido sometida a seis intervenciones para limpiarle la zona afectada y realizarle diversas curas bajo anestesia general.

“Mi esposa ya perdió todo su seno, músculos y tejidos por esta bacteria. Le realizaron un TAC [tomografía] dando como resultado que esta bacteria se alojó debajo de la zona intercostal, provocándole una necrosis del cuarto y quinto espacio intercostal”, relató.

Díaz Martínez sería sometida a otra cirugía de alto riesgo, en la que, según su esposo, “podría perder la vida por culpa de ese médico que nos recetó ponerle miel de abeja y agua con sal”.

Al respecto, Milián Socorro dijo que se reunió con el director del hospital para denunciar al facultativo, “pero este lo defendió alegando que era uno de los mejores doctores que tiene la institución”.

Una esperanza

Milián Socorro tiene claro que Cuba se presenta ante el mundo como un país con “grandes avances en la medicina”, pero –a su juicio– “aquí está demostrado que nada han hecho ni pueden hacer por mi esposa”.

Por tanto, este cubano que también tiene presente que “para el gobierno nosotros no representamos nada”, también ha lanzado a través de las redes sociales una solicitud para tratar de conseguir la visa humanitaria para su esposa.

“Aquí [en Cuba] solo están experimentando con ella. Estos médicos no tienen nada más que hacer”, advirtió.

Finalmente, recalcó “nosotros tenemos dos niños que día a día esperan que su mamá regrese bien de salud”.

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

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