sábado 21  de  febrero 2026
EEUU

Izquierdistas presionan a Biden por presencia de Bolsonaro

El expresidente Jair Bolsonaro, dijo a un medio de comunicación brasileño que adelantaría su regreso a casa, originalmente previsto para finales de enero

MIAMI — El gobierno de Joe Biden se encuentra bajo la creciente presión de izquierdistas de América Latina, así como de legisladores estadounidenses del Partido Demócrata, para expulsar al expresidente Jair Bolsonaro de un retiro postpresidencial en Florida tras el ataque de sus partidarios en la capital de Brasil durante el fin de semana.

El expresidente Bolsonaro, dijo a un medio de comunicación brasileño que adelantaría su regreso a casa, originalmente previsto para finales de enero, después de haber sido hospitalizado con dolores abdominales derivados de un apuñalamiento en 2018, durante la campaña electoral que le han dejado secuelas en su salud.

“Vine a pasar un tiempo lejos con mi familia, pero no fueron días tranquilos”, dijo Bolsonaro a la filial en portugués de CNN en Brasil. “Primero fue este triste episodio en Brasil y luego mi hospitalización”.

Bolsonaro llegó a Florida a finales de diciembre, saltándose la toma de posesión de Luiz Inácio Lula da Silva el 1 de enero, que se convirtió en el primer presidente electo de Brasil en no recibir la banda presidencial de su predecesor desde que se restauró la democracia en la década de 1980. Lula retornó al poder en medio de apretados resultados en las elecciones, que han generado dudas en los partidarios de Bolsonaro.

El exmandatario se aloja en la casa del luchador brasileño de artes marciales mixtas José Aldo, un ferviente partidario del exmandatario.

Su visita a Florida pasó prácticamente desapercibida en Estados Unidos hasta el ataque del domingo de miles de sus seguidores que llevaban semanas acampando frente a una base militar en Brasilia, negándose a aceptar el triunfo de Lula en la segunda vuelta electoral de octubre, que en su opinión no son claros. Su invasión del Congreso y del palacio presidencial de Brasil dejó tras de sí cristales destrozados, computadoras rotas y obras de arte dañadas.

Casi desde el momento en que las imágenes de destrucción fueron transmitidas al mundo, los demócratas expresaron su "preocupación" por la presencia de Bolsonaro en suelo estadounidense, estableciendo paralelismos entre los hechos en Brasil y los del 6 de enero de 2020 por aliados del expresidente Donald Trump que irrumpieron en el Capitolio.

Entre los que pidieron al presidente Joe Biden que expulsara a Bolsonaro está la representante de la extrema izquierda del Partido Demócrata, Alexandria Ocasio-Cortez.

Biden nunca ha tenido una relación cercana con Bolsonaro, un aliado del expresidente Trump. Y es probable que cualquier acción para expulsarlo sea bien vista por las dictaduras y regímenes de la izquierda que gobierna en la mayoría de los países en América Latina, donde Biden está cortejando a una nueva camada de mandatarios de izquierda y la extrema izquierda que han ascendido al poder en lugares como Chile y Colombia expresando "preocupaciones" sobre las amenazas a la democracia, mientras que en sus países han liberado a manifestantes que protagonizaron asonadas y destrucción durante las protestas en el caso de Chile; y Colombia negocia el desarme con terroristas del ELN

Pero hasta ahora el gobierno de Biden ha procedido con cautela.

El lunes, el portavoz del Departamento de Estado Ned Price, dijo que cualquiera que entrara en Estados Unidos con el visado A-1, reservado para jefes de Estado en ejercicio, tendría 30 días para abandonar el país o ajustar su estatus con el Departamento de Seguridad Nacional al término de su mandato.

El asesor de seguridad nacional de Biden, Jake Sullivan dijo que cualquier solicitud del gobierno de Brasil relacionada con Bolsonaro sería evaluada. Normalmente, Estados Unidos es reacio a discutir cuestiones de visado por motivos de privacidad.

FUENTE: Con información de AP

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