LOS ÁNGELES — Lyle y Erik Menéndez, en prisión por asesinar a sus padres en 1989, obtuvieron una victoria legal este martes cuando la justicia estadounidense modificó su sentencia, lo que abre la posibilidad de pedir libertad condicional.
Los hermanos Menéndez enfrentaron un juicio muy mediático por cometer parricidio en el que alegaron años de abuso psicológico y sexual
LOS ÁNGELES — Lyle y Erik Menéndez, en prisión por asesinar a sus padres en 1989, obtuvieron una victoria legal este martes cuando la justicia estadounidense modificó su sentencia, lo que abre la posibilidad de pedir libertad condicional.
El juez Michael Jesic en Los Ángeles redujo la condena de los hermanos de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional a una de 50 años o más. Han estado más de tres décadas tras las rejas. Los hermanos Menéndez afirmaron ante la justicia que cometieron el parricidio como consecuencia de años de abuso psicológico y sexual a manos de un padre violento y una madre negligente.
Pero tras una cruzada legal que ganó apogeo gracias al apoyo de la opinión pública, este martes el juez Jesic alteró esta sentencia a una de 50 años, lo que permitiría introducir un pedido de libertad condicional ante una junta.
Durante la emocional audiencia, los hermanos se dirigieron a la corte a través de una videollamada desde la prisión en San Diego, en donde están recluidos.
"Maté a mi mamá y a mi papá. No tengo excusas", dijo Lyle, de 57 años, de acuerdo con periodistas presentes en el juzgado. "Asumo toda la responsabilidad".
Erik, de 54 años, también dijo estar consciente de sus acciones. "Disparé cinco veces a mis padres, y fui por más munición. Le mentí a la policía, a mi familia. Lo siento mucho", indicó de acuerdo con los periodistas.
Los hermanos, condenados por el homicidio de José y Kitty Menéndez en 1989, iniciaron una cruzada legal hace casi dos años para recobrar la libertad conforme su caso ganaba un nuevo aire ante la opinión pública tras ser abordado por una miniserie y un documental de Netflix.
Luego de idas y venidas, la justicia de Los Ángeles estableció una audiencia de dos días que arrancó este martes para evaluar la sentencia de prisión perpetua sin derecho a libertad condicional, emitida tras el mediático juicio que condenó a los hermanos en 1994.
Varios parientes de los hermanos, que a su vez están emparentados con las víctimas del crimen, abogaron ante el juez por dejarlos en libertad. "Creemos que 35 años son suficientes", dijo Anamaria Baralt, prima de los Menéndez.
"Nuestra familia los ha perdonado de forma universal", agregó Baralt. "Ellos merecen una segunda oportunidad".
Diane Hernández, sobrina de Kitty Menéndez, los describió como "seres humanos extraordinarios".
"No hay posibilidad alguna de que rompan la ley (si fuesen liberados). Su único deseo es hacer el bien", agregó.
Lyle, de 57 años, y Erik, de 54, siguieron por una videollamada desde prisión lo que pasaba en la corte.
Su abogado, Mark Geragos, buscaba que el juez reconsidere la sentencia, bien sea cambiando el cargo de homicidio en primer grado a homicidio involuntario (lo que los dejaría en libertad de inmediato tras haber pagado la condena respectiva en California), o concediéndoles el derecho a solicitar libertad condicional.
El asesinato del poderoso empresario musical de origen cubano y de su esposa estremeció a Estados Unidos en 1989.
Los hermanos, en la época de 21 y 18 años, abrieron fuego contra sus padres mientras estos veían televisión, e intentaron hacerlo pasar por un ataque presuntamente de la mafia, dijeron inicialmente.
Pero tras la confesión de Erik con su terapeuta, las autoridades no demoraron en ponerlos tras las rejas.
Los hermanos enfrentaron un juicio muy mediático en el que su defensa afirmó que cometieron el parricidio como consecuencia de años de abuso psicológico y sexual a manos de un padre violento y una madre negligente.
Pero la Fiscalía los acusó de planear el crimen para hacerse con una millonaria herencia.
Un primer jurado no alcanzó un veredicto unánime, pero el segundo juicio terminó con la condena a cadena perpetua.
El fiscal de Los Ángeles, Nathan Hochman, litiga contra su liberación bajo el argumento de que los hermanos no han hecho acto de contrición por el crimen, y de que no hay elementos legales que sustenten un nuevo juicio o un cambio en la sentencia. Sin embargo, el juez redujo la sentencia a los hermanos Menéndez.
Su defensa aguarda en paralelo el parecer de la Gobernación de California a un pedido de clemencia.
FUENTE: Con información de AFP
