domingo 22  de  febrero 2026
coronavirus

Liberan a inmigrante con coronavirus que denunció trato inhumano en prisión de EEUU

Adinael Arias es un colombiano que narró a través de DIARIO LAS AMÉRICAS el trato que recibía en una cárcel en Nueva Jersey, a pesar de los fuertes síntomas que ha tenido por la enfermedad
Por Daniel Castropé
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MIAMI.- Un día después de que DIARIO LAS AMÉRICAS publicó la historia de un inmigrante contagiado con coronavirus, quien denunció que estaba recibiendo un “trato inhumano” en un centro de detención en Nueva Jersey, el exmilitar colombiano recobró su libertad y hoy se encuentra aislado en su casa en Long Island, Nueva York, a la espera de recuperarse de esa enfermedad.

Adinael Arias Jiménez, de 35 años, padre de una niña de 19 meses, relató que su salida de prisión se produjo en las primeras horas de la madrugada del viernes, después de permanecer doce días en una celda de aislamiento, con otros reos también aquejados por el virus, en el Hudson County Correctional Facility, en Nueva Jersey.

El colombiano que llegó a Estados Unidos hace aproximadamente cinco años y a quien todavía no se le resuelve una solicitud de asilo político en este país, había contado a este medio que se encontraba “con fuertes síntomas” como “diarrea, dificultad para respirar y escalofríos”. Además, “sin ropa limpia”.

Ahora en su hogar, junto a su esposa y su pequeña hija, a las que ve “por videollamada” para evitar que se contagien, Arias Jiménez narró que nunca esperó “vivir algo tan horrible” en Estados Unidos. “Yo solo le pedía a Dios que no me llevara con él porque tengo una mujer y una hija, que amo demasiado”, expresó.

Uno de sus recuerdos “más fuertes” de esos días arrestado y enfermo, según contó, “era sentir que me podía morir aquí [en EEUU], después de que estuve muchos años en Colombia, luchando contra la guerrilla, en donde vi cómo asesinaban a varios compañeros” de las fuerzas militares.

En medio de los síntomas del coronavirus, que lo mantenían “sin fuerza, con mucha debilidad en todo el cuerpo”, también pensaba en el contraste de “ser un inmigrante” en un “país tan maravilloso”. “Sentía que me trataban muy mal, pedía algo y a los guardias no les importaba”, aseveró.

Incluso, la noche que ya estaba todo listo para irse a casa -señaló- “pedí la ropa con la que había llegado a la prisión y me dieron otra. Pregunté por la que había entregado al principio y me dijeron que si quería salir, tenía que ponerme esa porque la mía se la habían dado a otra persona”.

Tampoco le entregaron “una chaqueta y el permiso de trabajo, que estaba en mi cartera, que sí me devolvieron, pero sin ese documento”, afirmó.

Otro recuerdo que sigue “dando vueltas” en su cabeza es que “estuve más de diez días con la misma ropa, y yo les pedía que me trajeran algo limpio para vestirme. Ellos me decían que sí, y solo el día antes de salir fue que me llevaron algo para ponerme y poder asearme”.

Arias Jiménez fue detenido el 3 de marzo pasado “por una discusión que hubo en el barrio con otras personas”, “pasó la Policía” y al ver que “no tiene documentos”, se lo llevaron detenido, acorde con su abogada Kristy Figueroa-Contreras.

La letrada agregó que con este caso del exmilitar colombiano se estaba violando “la Enmienda 14 de la Constitución, que confiere el derecho de una protección igualitaria ante las leyes”.

“Yo primero le doy gracias a Dios porque ya me siento un poquito mejor, todavía con náuseas y debilidad, pero no como antes, y también agradezco a DIARIO LAS AMÉRICAS porque se interesó en mi situación”, indicó Arias Jiménez.

El hombre nacido en Ocaña, un municipio del departamento de Norte de Santander, cerca la frontera con Venezuela, comentó que solo le quedan en Colombia dos hermanos menores. “A mis padres me los mató la violencia”, declaró.

Una vez recuperó su libertad, Arias Jiménez optó por aislarse en el sótano de su vivienda. Aún no ha ido al médico, pero -acotó- “mi esposa me está haciendo unas bebidas caseras que me sientan bien”.

El coronavirus fue contraído por el inmigrante en el centro de detención, de acuerdo con su versión. “Llegó un sargento que me dijo que había dado positivo en la prueba”. Sin embargo, no recibió ningún documento que dé constancia del resultado, “todo fue de palabra”, según la abogada y su cliente.

La celda en la que estuvo aislado fue descrita por el inmigrante como un pequeño espacio de “cuatro paredes, con una puerta automática”, en donde solo tenía un “colchón y una cobija”.

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