MIAMI.- Estados Unidos conmemora este 7 de diciembre el Día Nacional de Pearl Harbor, en honor a los más de dos mil militares que murieron durante el ataque japonés a la base naval de Estados Unidos en el puerto de Pearl Harbor en la isla de Oahu, Hawai, hace 82 años.
El sorpresivo ataque inició a las 7:48 horas, sin que Washington -neutral en la Segunda Guerra Mundial y en proceso de negociación con Japón sobre el futuro del Pacífico- recibiera una declaración formal de guerra. Según los militares japoneses, tenían previsto declarar la guerra media hora antes de la ofensiva, pero el mensaje no llegó hasta varias horas después.
Acostumbrados a los entrenamientos, el vuelo de más de un centenar de aviones japoneses que bombardeaban la Flota del Pacífico de EEUU, con el fin de dejarla fuera de combate, tomó desprevenidos a los lugareños y militares apostados en esta base naval, que en su mayoría se encontraban de descanso por ser domingo.
Ese 7 de diciembre de 1941 se convirtió en “una fecha que permanecerá en la infamia porque Estados Unidos de América fue atacada repentina y deliberadamente por fuerzas navales y aéreas del Imperio de Japón”, como lo afirmó el entonces presidente Franklin D. Roosevelt en su discurso frente al Congreso un día después.
90 minutos de destrucción en Pearl Harbor
90 minutos bastaron para que los japoneses, con sus 350 aviones, 14 destructores, ocho petroleros y 28 submarinos, acabaran con la vida de 2.402 estadounidenses, incluyendo 68 civiles. La mitad de los fallecidos eran miembros de un solo acorazado, el USS Arizona, que explotó y se hundió junto a la costa al ser alcanzado su depósito de municiones por un proyectil japonés.
Además, con esta arremetida, los japoneses dejaron 1.247 heridos, hundieron nueve buques de guerra, dañaron otros 10 y destruyeron casi la mitad de los aviones americanos.
La misión había sido un “éxito” para los asiáticos, quienes en el contraataque estadounidense sólo registraron 64 muertos, 29 aviones destruidos, cuatro submarinos hundidos y un prisionero.
Sin embargo, no esperaban que esta estrategia militar terminaría “despertando a un gigante dormido”, como reconocería, tras el ataque de Pearl Harbor, el almirante japonés Isoruku Yamamoto ante su Estado Mayor.
Declaración de guerra
Estados Unidos, que durante tres años había logrado esquivar la Segunda Guerra Mundial, mientras se recuperaba de las pérdidas de la Primera Guerra Mundial y aún de los efectos de la Gran Depresión, no tuvo otra opción que entrar en este conflicto.
El presidente Roosevelt pidió al Congreso que “declare el estado de guerra entre Estados Unidos y el Imperio japonés”, ante el grave peligro que corría la nación. Sólo una congresista de Montana, Jeannette Rankin, pacifista y primera mujer en esta instancia, votó en contra de la declaración, como lo había hecho durante la Primera Guerra Mundial.
"He ordenado que se tomen todas las medidas para nuestra defensa. No importa el tiempo que nos tome superar esta invasión premeditada, el pueblo estadounidense con su legítimo poderío triunfará hasta conseguir la victoria absoluta (…) no sólo nos defenderemos hasta el final sino que nos aseguraremos de que esta forma de traición no nos vuelva a poner en peligro nunca más. Con confianza en nuestras fuerzas armadas –con la ilimitada determinación de nuestro pueblo– obtendremos el inevitable triunfo, con la ayuda de Dios”, expresó el mandatario americano.
Entrada de EEUU a la Segunda Guerra Mundial
Mientras, Japón continuó avanzando en el sureste asiático, en China y en el Pacífico, y sus principales aliados, Alemania e Italia, declararon la guerra a Washington, cuatro días después, a Estados Unidos.
La ofensiva estadounidense no se hizo esperar, a lo que le siguió un gran conflicto bélico, que destruyó gran parte de Europa y Japón, cobrando un saldo de 15 millones de muertos y 25 millones de heridos en combate, y al menos 45 millones de muertes de civiles. Durante estas batallas, EEUU perdió a 416.800 militares.
Aunque un punto de inflexión fue el enfrentamiento entre EEUU y Japón en junio de 1942, en la isla de Midway. Esta selló una derrota catastrófica para el imperio japonés, con el hundimiento de cuatro de sus portaaviones en poco tiempo.
Este ataque, que fijó el surgimiento del portaaviones como el centro del poder naval, en reemplazo del acorazado, marcó la entrada de la potencia militar más poderosa del mundo en la Segunda Guerra Mundial.
“Estando saturado y saciado, con emoción y sensación; fui a la cama y dormí el sueño de los seguros y agradecidos”, escribió el primer ministro británico Winston Churchill, al enterarse de que el ataque a Pearl Harbor había por fin dirigido a EEUU hacia la guerra, consolidando la victoria ante las Potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) y marcando el surgimiento de la nación americana como una potencia mundial dominante, que ha dado forma a la política internacional desde entonces.
@ebritop22
FUENTE: Con información de CNN / National Geographic / El Debate / El País